Home

Leíamos el viernes los beneficios de la alegría compartida. Y, cuando hablamos de compartir sentimientos, solemos siempre referirnos a los buenos: la alegría, el amor, la amistad…pero resulta que leí yo hace un tiempo que el odio compartido tiene también sus beneficios, porque parece que, cuando varias personas odian a una en concreto e igual para todas, ese sentimiento de odio compartido genera una gran unión entre ellas que facilita la realización de empresas conjuntas. Así que, según esto, no sería necesario ser amigo de alguien para realizar un buen trabajo conjunto, con tener un odiado común valdría. Y así podemos explicar cómo funcionan muchos equipos de trabajo de gente de lo más disperso o algunas clases en diversos centros educativos de todos los niveles. Porque, a veces, una clase que funciona fenomenal con un profesor, digamos incómodo, pasa a desmandarse cuando les asignan un profesor más blando… ¿por qué? Pues, según los nuevos teóricos del odio, la razón sería que, al no tener un objetivo odiado común, no tendrían “nada” ya que les uniera.

Y de un equipo de trabajo, o de una clase, podemos pasar a un país, por ejemplo. Cuando un país está gobernado por un tirano, los habitantes se alinean a favor o en contra de éste. La oposición al régimen se cita como algo único, alineado bajo el odio al dictador. Y así permanece la oposición, unida, al menos aparentemente, durante años y años, hasta el momento en que el dictador cae, muere o desaparece de la forma que sea. Entonces la oposición, una vez celebrado el triunfo, pasa a diseminarse en pequeños grupos, ya diferentes y con objetivos dispersos, y empiezan las rencillas, las luchas entre ellos por el reparto de poder.

Existe, por tanto, un poder unificador del odio, quizá tan poderoso como el de la alegría. Y si la unión hace la fuerza, y el odio puede conseguir la unión… tendremos que admitir que el odio nos puede hacer fuertes, muy fuertes.

Eso sí, sólo hasta que se nos acaba. Es poderoso, pero no siempre eterno. Pequeño defectillo que, por otra parte, también tiene el amor, por ejemplo.

Anuncios

6 pensamientos en “La fuerza de compartir

  1. Si el cariño es una parte del amor es lógico que el contrapunto de ambos sea el odio. Dos partes de una misma moneda y ella, la moneda, es la que mueve un mundo regido por leyes económicas neoliberales. Si, Ana, estoy contigo, el odio puede tener una fuerza de unión increíble. También creo que el odio tiene un aliado poderoso: el miedo.
    Gracias por estas reflexiones tan interesantes y tan bien expuestas. José Luis (Ppt)

    • De nada. Y muchas gracias por venir. Bienvenido. Sí, yo también creo que es el miedo lo que hace que sea tan poderoso. ¿Pero no hay un poquito de miedo en la base de todos los poderes, hasta el que se basa en el amor?. Bs.

  2. Afortunadamente el odio no es eterno (igual que el amor como dices), pero si se le alimenta bien puede durar tanto tiempo que lo puede parecer.
    Genial tu post y muy inspirador. Bs.

  3. Cuando lo único que se comparte con otras personas, el único nexo de unión es el odio a terceros, podrá resultar fuerte, pero en realidad es una unión poco consistente -y normalmente poco gratificante-. El odio da miedo.

Los comentarios están cerrados.