Home

Todos conocemos familias en las que existe un trato diferente para cada hijo, del que se desprende que uno es favorito. Es cierto que cada hijo es diferente, pero aunque varíe la relación con cada uno, en función de las distintas personalidades y caracteres, el cariño debería ser el mismo. A veces se aprecian agravios comparativos, que normalmente no ayudan nada a mantener la armonía del hogar, y despiertan suspicacias, envidias, y rechazos, que casi siempre se ocultan porque da vergüenza reconocer que uno se siente mal tratado, o da miedo a que se le tache a uno de envidioso, celoso, de ver fantasmas, de juzgar a los padres con lo feo que es eso.

Pues bien, yo hoy, en un arranque de sinceridad, he de decir que me siento maltratada en esta familia monoparental que sufro cuya cabeza es papá Estado. Intento ser comprensiva, soy muy consciente de que el pobre no tiene dinero suficiente para resolver la papeleta de todos sus hijos, que muchos de ellos lo están pasando muy mal, pero he de decir que hay decisiones suyas que me avergüenzan.

Hablaba Karmen el otro día del periódico que iba a dejar de existir debido a la quiebra. Una quiebra es un drama.  Cada trabajador en el paro es un drama personal, un drama familiar, un drama para las cifras macroeconómicas del país. Lo que nos pasa a cada uno de nosotros individualmente no se queda ahí, afecta de una forma o de otra a todo el entorno. De modo que cuando una empresa va mal, se intenta saber el por qué, y se genera una búsqueda de responsabilidades y las miradas se posan directamente en quienes se encargaban de dirigir y gestionar dicha empresa, si bien en estos momentos la crisis suele aparecer como la gran y única responsable. No obstante, la crisis se puede desgranar, se puede y se debe seguir analizando las causas de un fracaso con semejantes consecuencias, pues quizá sea la única enseñanza positiva que pueda tener un fracaso: analizar el por qué para evitar que vuelva a ocurrir.

Bien, cuando una empresa está en crisis, papá estado se preocupa, le apoya moralmente, da ánimos en ruedas de prensa, y bla bla, pero no puede hacer otra cosa más que apelar a la solidaridad de la familia para asistir vía prestación por desempleo durante unos meses, una vez que el desastre ha ocurrido, a las personas que se han quedado sin trabajo. Esto es lo que ocurre con todas las empresas privadas excepto con cajas y bancos. Ante sus dificultades, papá estado ha decidido que el resto de la familia –los que leemos esto entre otros muchos- tenemos que ser solidarios con ellas, y les hemos  algo más de 10.000 millones de euros.

Aquí empieza una de mis pataletas de hija que se revuelve ante de un agravio comparativo. ¿Por qué a ellos sí? Hija, es que si quiebra el sistema financiero, tú fíjate el follón que se me monta en casa, y si las comidas familiares suelen ser tensas, imagina lo que puede ocurrir si les trato como adultos que deben asumir las consecuencias de sus actos. Claro, luego, hablando con más familia comienza uno a entender ciertos por qués. Que si resulta que han prestado dinero sin suficientes garantías, que no contentos con ello han buscado la rentabilidad jugando con titulizaciones precarias, que si ahora no les devuelven créditos, que si los activos no valen lo que decían que valían…. Entonces vuelvo a preguntarme, bajo la discutible  hipótesis de que el rescate era un mal necesario, ¿y no se ha establecido algún que otro sistema de vigilancia para que eso que se hizo mal no vuelva a ocurrir?. ¿Por qué? Pero si en todos los manuales de pedagogía dicen que los padres para educar deben establecer normas y límites, que tras la pataleta inicial los límites consiguen ofrecer seguridad, que es que si uno no puede sentirse seguro ni en su casa… Pues nada, les ha soltado la pasta, nuestra pasta, pero les deja seguir haciendo lo de siempre mientras el resto tenemos que ser solidarios y ayudarlos porque lo están pasando mal. Pero es que el caso es que cuando veo en las reuniones a esos familiares responsables por sus decisiones de la situación precaria de estas instituciones financieras por las que se nos obliga a sacar toda esa solidaridad que llevamos dentro, no me tienen pinta de pobres desamparados. Yo podía llegar a pensar que las apariencias pueden engañar, que quizá en la intimidad se sienten avergonzados por estar comprometiendo la estabilidad de la familia, miles de puestos de trabajo, la credibilidad de todos, por ser parte implicada en el incremento de la presión fiscal de quienes a duras penas llegamos a final de mes… yo pensé que ese dinero recibido les quemaría en las manos, les llenaría de pesadumbre, les haría sentirse culpables, les obligaría a replantearse su forma de actuar…  aunque de puertas para afuera les dominara el orgullo… Pero no, porque resulta que les obligan a publicar sus sueldos, y el señor Rato, por ejemplo, que dirige un nuevo banco que ha necesitado cerca de 4500 millones de euros para salir a flote, se ha asignado un sueldo de algo más de 2.000.000 de euros, por poner un ejemplo, porque raro es el pepito que ostenta con orgullo la responsabilidad de necesitar pedir la ayuda de todos por haberla cagado haciendo su trabajo, y que se asigne en torno al millón de euros de sueldo anual. Mientras tanto, un 17% de la familia es mileurista, y cerca de cinco millones están sin trabajo, y no obstante contribuyen solidariamente con esos rescates. Pero esto no es una sorpresa, porque en el caso de Bankia, antes de salir a bolsa, se informó de cuáles serían esos sueldos a la CNMV, esto es, a papá Estado, y no hizo nada!!!!

Pero no contento con eso, va papá estado, y no es que les ofrezca rescate, o que no aplique normas ni correctivos, es que directamente ahora se los salta.  A partir de 2012 bancos y cajas debían valorar sus terrenos por su valor real, pero con la prórroga de la ley del suelo, estas entidades pueden inflar lo que dicen que tienen,  pues les está permitido valorar los terrenos en función de las expectativas futuras acerca del valor que podría llegar a tener.  Que es lo que venían haciendo. Seguro que si voy y en la comida de reyes le comento a Rato “oye, hermano, que necesito un millón de euros, pero te los devuelvo fijo, ¿pues no ves que tengo un terrenito con tres manzanos?. Tú fíjate lo que vale eso, yo lo valoro en unos 5 millones, puede que 6, que lo mismo dentro de un par de años, en el huertito, construyen microviviendas  así todo a lo alto, y se venden a una millonada cada una. De modo que yo creo que me puedes conceder ese préstamo sin miedo a equivocarte… , si total, con medio bonus ya lo has recuperado… y si no, préstamelo, aunque sea porque gracias a mis impuestos, sigues con un puesto de trabajo de dos millones de euros al año, mientras que otras personas se quedan con us sueldos congelados, con su salario mínimo tercermundista o sin asistencia domiciliaria por una cuestión de solidaridad y austeridad”.

Así que sí, siento un tremendo malestar. Y lo que quiero saber, y por eso lo analizo -lo sé, muy extensamente, para el próximo malestar prometo pedir cita con mi terapeuta-, es si tengo motivos fundados para estar enfadada con estos parientes lejanos que no piensan más que en ellos.  Si tengo motivos fundados para sentirme avergonzada de ese padre que me ha tocado en urnas –una y otra vez, tenga la cara que tenga cada ocho años-, por no querernos a todos por igual, que es tan austero con los más vulnerables y tan prodigo con los cuatro de siempre.  O bien si son cosas mías, si estoy distorsionando y todo esto es fruto única y exclusivamente de un trastorno de celos fraternos patológicos y de envidia insana que debería limpiar, aunque fuera para no tensar más el aire de las reuniones familiares… por todos los santos, que hoy es día de Reyes!

Anuncios

Un pensamiento en “Hasta en las mejores familias….

  1. Pues sí, tienes motivos más que fundados para estar dolida, y mosqueada, y hasta para no ir a las reuniones familiares. Papá Estado no trata a todos sus hijos por igual, pero es que ni siquiera te puede mover una envidia malsana por una ligera diferencia de reparto, es que la diferencia de trato es tan indecente que indigna.
    A los bancos se les inyecta dinero, para que no quiebre el sistema (financiero o el que sea, “su sistema”), pero ¿y los demás que también formamos parte de ese sistema (queramos o no)?, las miles de empresas que han quebrado porque los bancos no han querido financiarlas o darles crédito, los retrasos de los pagos de la Administración que han provocado graves problemas de tesorería y que (perdón por repetirme) los bancos se han negado a ayudar con pólizas de crédito y préstamos? Por no hablar de desahucios….
    Lo raro es no estar enfadado.
    Genial post.

Los comentarios están cerrados.