Home

 

Viendo las reformas fiscales que acaba de aprobar el nuevo gobierno no puedo evitar continuar con las reflexiones de Patricia y Ana sobre la diferencia de trato que tiene papa Estado con la mayoría de sus hijos en comparación con esa otra minoría de hijos privilegiados.

Parece ser que en España la economía sumergida y el fraude fiscal están tan arraigados a nuestras costumbres que en comparación con nuestros vecinos europeos seguimos siendo ese país de canalla picaresca del siglo de oro. Que tenemos poca conciencia fiscal no lo niego, pero más que a una ibérica mutación genética lo atribuyo a que muchas veces nos sentimos defraudados con el propio Estado en cuanto a la gestión que hace del dinero público, es decir el nuestro.

Últimamente he oído demasiadas veces lo de que el estado del bienestar se va a acabar, como si nos regalaran la educación, la sanidad… quizás se olvidan de que contribuimos a su sostenimiento con todos esos impuestos directos e indirectos que nos gravan continuamente, en la nómina, en las transacciones financieras, en las actividades empresariales, al comprar cualquier producto de consumo…

Se incrementarán las inspecciones, se controlarán consumos de luz y licencias de actividad para luchar contra esa economía sumergida (a veces de supervivencia) que debe ser legión en este país. Y aquí es donde a mí también me molestan las diferencias de trato, porque yo quiero que todo el mundo pague sus impuestos, y eso incluye a las grandes fortunas.

Pero a papa Estado le da miedo que sus hijos mas guapos y glamorosos se vayan a vivir a otro país, así que les ofrece algunos privilegios, no muchos, solo pagar menos impuestos, así que los otros hijos, los que perdemos poder adquisitivo día tras día contemplamos como esos otros que incrementan sus fortunas año tras año siguen siendo los preferidos de papa. Además van a colegios y clínicas privadas con lo que tampoco hacen gasto, son unos hijos maravillosos, aunque no sean solidarios.

Dicen que se perseguirá el fraude fiscal del autónomo, de las pymes, del contribuyente de a pie, como siempre,  pero para mi el mayor fraude son esos millones de euros que se dejan de recaudar con el beneplácito del Estado.

La evasión fiscal es delito, pero no la “elusión de impuestos”, cualquier contribuyente (empresa o particular) tiene derecho a organizar sus negocios de forma que pague menos impuestos, y gracias a los paraísos fiscales esta actitud se puede considerar insolidaria pero no ilegal.

Los paraísos fiscales, esos lugares que aplican un régimen tributario a los ciudadanos y empresas no residentes especialmente favorable, es decir, una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos. Y si no que se lo digan a los jugadores de la selección, esa “Roja” que llevaba a España en su corazón pero que prefería cobrar la prima del mundial en Sudáfrica para pagar menos impuestos, o esos cantantes a los que se les llenan los ojos de lágrimas al mencionar a su amada “España” desde Miami.

Por lo menos los del IBEX 35 no intentan disimular.

Y estos dibujitos lo explican todo tan bien…

Anuncios

4 pensamientos en “Paraisos

  1. Pues tienes razón, a veces no hay como un dibujito para ordenar todo un barullo mental. Aunque en este caso, tu exposición estaba clara como el agua. Es una vergüenza -más- que se sigan considerando legítimos como forma de eludir impuestos y salvaguardar fortunas.

  2. No es que se consideren legítimos los paraísos, es que se considera legítimo eludir impuestos, con o sin paraíso. Y si todos eludiéramos no habría manera de sostener ésto.

  3. Desde luego que el perjuicio d los paraísos fiscales para con el resto de contribuyentes es un problema grave, y sobre todo contra los objetivos del cumplimiento fiscal voluntario que es a lo que cualquier Estado de Bienestar aspira.

    Te animo a que eches un vistazo a mi blog sobre Sociología Fiscal: http://sociologiafiscal.wordpress.com/

    Estoy preparando un nuevo post para este viernes en el que tomaré prestado tu video, aunque por supuesto te nombraré 😉

  4. Los paraisos fiscales son legales, pero nada éticos (ya se, como tantas otras cosas de nuestra sociedad), y sobre todo en momentos de crísis como ahora en que apretarse el cinturón pasa a tener un significado próximo a la anorexia económica es todavía más indecente. Lo peor es que como siempre estemos todos de acuerdo pero todo siga igual.

    Interesante tu blog sociologiafiscal, realmente nos falta información, y por supuesto también educación fiscal.

Los comentarios están cerrados.