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Comparto la idea de doble vida que nos expone Ana, no creo que realizar distintas actividades completamente dispares entre sí sea llevar una doble vida, como mucho sería ser polifacético. Lo otro se hace a base de ocultar y engañar, a veces hasta a uno mismo.

Los hay que no lo pueden evitar, como los decentes maridos heterosexuales que frecuentan clubs gays con nocturnidad y discreción. O esos estupendos padres de familia que viajan constantemente, responsables y muy trabajadores, sobre todo porque tenían que mantener a un par de familias. No es que esto del desdoble sea exclusivo del género masculino, seguro que ha habido un montón de mujeres que también han mantenido relaciones extraconyugales y trabajos ilícitos paralelamente a sus aburridas vidas cotidianas.

Algunos psicólogos dicen que estas actitudes se pueden deber a trastornos de la personalidad, supongo que dependerá de si lo toman como forma de vida o como algo esporádico, pero son a otros tipos de profesionales de la doble vida a los que les pondría nombre de enfermedad mental.

Si, creo que hay profesionales de la doble vida, y no me refiero a los espías o agentes dobles que tienen que defender su empleo con sus mentiras y trampas, me refiero a los que se benefician de la estafa y de la corrupción para su propio beneficio, sin ningún tipo de remordimiento, haciendo ostentación pública de su honradez, humildad, compromiso y responsabilidad mientras realizan sus chanchullos en despachos y restaurantes.

En la empresa privada abundan mucho, aunque tampoco es que presuman de honradez con lo que no defraudan en exceso cuando no lo cumplen. Parece que entra dentro del juego.

En el sector público es otra cosa, políticos y altos cargos que se llenan la boca con grandes frases, que juran sus cargos sobre la Biblia con cara de auténtico fervor, que piden grandes esfuerzos en los malos momentos, que se echan las manos a la cabeza ante los delitos cometidos por el partido contrario, que son exactamente los mismos que los suyos…

En el ámbito religioso es todavía peor, porque cuando deciden tener una doble vida se saltan todas las reglas, así que algunos predican castidad y contención en misa de doce y por la tarde miran lujuriosamente a los niños, o se quitan el alzacuello para visitar clubs nocturnos y poder pecar sin sobresaltos, que el celibato impuesto es malísimo.

Que a lo mejor algo de psicopatía si que tiene, porque parece que problemas de sueño no tiene ninguno.

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2 pensamientos en “Doble moral

  1. Cuanto más se expone uno y cuanto más se empeña en mostrar una perfección ética y moral, más riesgo tiene de ser pillado en un renuncio. Yo tengo la teoría, muy particular por otra parte, de que la gente de ética verdaderamente admirable en lo religioso, político, económico o meramente humano, nunca hace alarde, por lo que si alardeas… malo. Y por eso desconfío yo tanto de los perfectos, en cualquier ámbito lejano a mí, claro, que en el cercano no conozco ninguno…. suerte que tengo.

    • Totalmente de acuerdo, la perfección no existe (afortunadamente), y los que más crítican actitudes ajenas suelen ser lo que más tienen que callar. Que fijate, si fueran más discretos luego no se notaría tanto. 🙂

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