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Esta semana no tengo nada. Durante las dos últimas semanas se me van quedando grabados extractos sueltos de conversaciones que regresan a la cabeza con frecuencia, sueltos y deslavazados. Y eso es lo que voy a hacer hoy, voy a aprovechar para ir sacándolos así sueltos, justo al contrario de lo que se suele hacer en una reflexión, en un texto expositivo o argumentativo, por si sobre el papel se desdeslavazan, o no, o por si sobre el papel los exorcizo, y si bien no consigo un escrito coherente y cohesionado, al menos que me quede una cabeza algo más limpia.   O al menos, ya que no tengo nada, haré un ejercicio práctico por si en verdad la nada es subjetiva, y veo si da resultado. O si por el contrario, detenerse en leer este ejercicio de cosas sueltas termina siendo una pérdida de tiempo, y un menos que cero.

Extracto 1

Estoy con mi padre, que ha dejado el coche en un parking “low cost”. Me dice que es la primera vez que ve  un parking low cost. También es mi primera vez. Me dice que está bien, que los empresarios se buscan las formas de poder vender, y que esa fórmula para días de poca demanda les puede funcionar. Yo le contesto que quizá, además, se trate de un precio más justo. Mi padre me dice que el precio es el resultado del cruce entre oferta y demanda. El Precio Justo fue un programa de televisión, hija. Y ya no existe.

Me quedo pensando en que no existe,  pero podría existir.  ¿Qué sería lo justo? ¿Cabría en una curva?

Me pienso antisistema. Y me gusta. Porque el que hay me avergüenza.

Extracto 2

Estoy con mi amigo Eme, en el coche, conduce él. Pasamos por delante del Calderón, y nos obligan a desviarnos ya que hay partido. Desde el coche vemos hileras e hileras de autobuses. Eme dice que ojalá toda esa gente se moviera de la misma forma para otras cosas. Yo le digo que al menos se mueven, al menos tienen pasión, aunque sea fútbol, pero tienen una pasión.

Extracto 3

Estoy estudiando. Al llegar al Regeneracionismo de Ángel Ganivet, leo que, según él, el mal de nuestro país radica en su permanente abulia, en la falta de ideas de la nación. Es uno de los precursores de de las ideas de la Generación del 98. Pienso que más de cien años después su análisis sigue de rabiosa actualidad.

Extracto 4

Una monja directora de un colegio se une a los indignados para evitar el desahucio de dos de sus alumnos. En realidad consigue un aplazamiento hasta que termine el curso. La bautizan monjaflauta.

Extracto 5

Se aprueba en el congreso con los votos tanto de PP como de PSOE una nueva inyección de liquidez a la banca.

Extracto 4

Mi amigo Víctor me envía por mail el cartel de la convocatoria a la manifestación del próximo domingo en señal de protesta por la reforma laboral. La envía como quien juega con una utopía. Como Unamuno en San Manuel Bueno Mártir, como si quisiera creer ya no en un dios, sino al menos en una reacción ciudadana. Como si quisiera creer, pero no pudiera. Pienso que el lunes probablemente se sentirá profundamente decepcionado. Pienso que Víctor lleva consigo el peso del desengaño barroco. Pero no deja de intentarlo. Pienso que a pesar de la abulia, una manifestación es un buen plan para un domingo por la mañana. Al fin y al cabo, hay cinco millones y medio de parados, con previsiones de ir a ser más, que se irán a casa con una indemnización de 20 días. Pienso que de todo esto podríamos llegar a aprender. A vivir con menos, a buscar otros modelos alternativos al del máximo beneficio, a otras formas de fijar los precios alternativos a la oferta y la demanda. Y vuelvo a pensar que a pesar de la abulia, lo del domingo por la mañana es un buen plan. Es gratis. Quizá deberían venderlo así. O quizá cobrar por asistir, pero que, de asistir el domingo, y como excepción, hubiera una oferta especial. Como que regalaran el IVA. O permitir el pago a plazos.  O sería mejor retransmitirla, y que contaran el número de adeptos al rechazo a la reforma midiendo los niveles de audiencia. A falta de pasión….

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4 pensamientos en “Ejercicio práctico de nada

  1. Que tenía yo la duda de cómo podríamos salir del tema “nada” y cambiar de tercio, y meternos en otros berenjenales. Se me olvidó que, antes que yo, le tocaba a una maestra.

    Y también creo que el precio justo debería ser algo más que un programa de televisión, el precio justo para todos los bienes de producción, incluido el trabajo.

  2. Menos mal que otra persona que también ha estudiado economía piensa que es posible. Oye, podríamos darle unas vueltas a eso del precio justo, a ver si conseguimos entre todas elaborar una teoría económica alternativa…

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