Home

Habla Ana del precio justo  en el trabajo y de las múltiples e inconstantes variables que no permiten nivelar dicho precio, y responde muy interesantemente Kike que una de esas variables es la plusvalía que mal repartida manda al garete cualquier idea de equilibrar la economía de una manera justa. Y yo que no soy economista y no entiendo de variables me pregunto como hemos llegado hasta los límites actuales.

Hace pocos días un documental mostraba un banquero hablando con unos indignados y reconocía que no sabía porque su trabajo valía cien veces más que el de un trabajador corriente. Uno de ellos le preguntó si consideraba que su labor era más importante que la de un profesor y tranquilamente dijo que no, que un profesor tenía mucho más valor para la sociedad que él. Estoy de acuerdo, la formación de las futuras generaciones es tarea más trascendente que la especulación con dinero ficticio, aunque esto último de ganancias espectaculares a corto plazo prefiero la inversión a largo plazo, la educación es riqueza.

En la última película de Alex de la Iglesia hay una escena en la que un agente de actores le comenta orgulloso al médico que está intentando salvarle la vida al protagonista que un actor gana unos cuantos millones de euros por episodio a lo que el atónito médico responde que él salva vidas y nunca ha ganado esa cantidad.

Y a ese desatino hemos llegado. Hay sectores de la economía básicos para nuestro sostenimiento (si no hubiera agricultores en algún momento se acabarían las latas) que no solo cobran una miseria por su esfuerzo y por su producción sino que además no tienen ningún prestigio profesional. Mientras que hay elementos que nunca han dado palo al agua que cobran burradas por decir chorradas por la tele. Por no hablar de los futbolistas que podrían acabar con la deuda de algún país del tercer mundo con su salario de un año.

Ahora no solo nos encontramos con esta desigualdad tan disparatada a la hora de valorar responsabilidades sino que nos están metiendo en la cabeza el sometimiento y la resignación. Después de hojear la prensa de estos últimos días da la impresión de que un trabajador no solo tiene que estar agradecido por tener trabajo, sino que si además si se le pide el esfuerzo de trabajar las mismas o más horas por un salario menor ha de ser lo suficientemente comprensivo como para aceptar, ya que es un privilegiado por tener un empleo.

Menos mal que el nuevo gobierno se ha preocupado de preparar una reforma laboral que agilizará el mercado y la creación de nuevos puestos de trabajo: despido más barato, bajada unilateral de los salarios por parte del empresario, EREs sin permiso administrativo… toda una gama de medidas que sin duda ayudará que todos valoremos nuestro empleo en su justa medida.

Dentro de unos años las peleas por un puesto de trabajo (ni siquiera digno) no tendrán que envidiarle nada a las mortales carreras de Mad Max para conseguir agua.

Anuncios

Un pensamiento en “Salarios

  1. Lo que yo decía, hay una “justicia” del mercado, y una justicia ética. Y cada vez están más separadas. Al mercado, dado que hay demanda alta, le parece justo el sueldo de Ronaldo y el de Belén Esteban (en el caso de los banqueros ya es más dudoso porque es un autopago y ahí no dejan que el mercado hable). En el resto de los mortales no creo que la resignación nunca llegue a ese punto de “justicia” y desde luego que habría que hacer una revisión general de nuestras valoraciones porque si el precio que hemos dado al trabajo de cada cuál es reflejo de la valoración que se hace de ese trabajo, chungo futuro nos espera.

Los comentarios están cerrados.