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Voy a seguir intentando mirar desde fuera para ver si consigo entender ciertas cosas. No voy a descubrir la pólvora, Maslow se hizo ya famoso en su día por su pirámide a la hora de priorizar necesidades, y yo creo que si nos ponemos a pensar un poco llegaríamos a un amplio consenso en cuanto a lo primero que necesitamos, lo que es básico para nuestra supervivencia y lo que todos tendríamos que tener como mínimo, y son las necesidades fisiológicas cubiertas. Es decir: un hogar a cubierto que nos proteja, comida y agua, vestido, y atención sanitaria.

¿Que por qué seguimos consumiendo más allá de eso? Bueno, pues después, según Maslow de nuevo, vendrían las necesidades de seguridad. Que puede que tengan que ver con el ahorro o el acopio, con las pistolas o las alarmas de prosegur, incluso con el afecto (y sí, el afecto termina implicando consumo).

Vale, pues ya tenemos una casa con sus paredes, su techo, su cuarto de baño y su calefacción, tres mudas de ropa con lo que poder vestirnos cada semana, comida,  algo en la despensa por si acaso, e incluso una pistola bajo la almohada (eso en EEUU lo tienen grabado a fuego), así que ahora venimos con una cosa más peliaguda. Las necesidades sociales. Y es que como no vivimos solos (el infierno son los otros) tenemos una necesidad de valorarnos, y esa valoración tiene dos componentes, la interna, así en absoluto, -qué pienso yo de mí mismo-, pero sobre todo, relativa, de compararnos con respecto a los demás. Y tenemos una forma curiosa de valorar y comparar. La traducción a ser más inteligente, o más trabajador, o más audaz, o más exitoso, es la obtención de más cosas. En los trabajos, por ejemplo, el sistema de valoración es el dinero. Si todos nos esforzamos, y todos hemos conseguido una casa, y ropa, y comida … pero yo creo que puedo esforzarme más, más que el de al lado, y soy más listo, y me lo valoran con dinero, ya no necesito sólo una casa. Porque el de al lado también tiene una casa, pero el tío sólo trabaja hasta medio día y yo me paso currando como un cabrón doce diarias. Luego no es justo que tenga lo mismo, porque la forma de medir quién es mejor, o más esforzado o más brillante, o más exitosa tiene para nosotros su reflejo en tener más que otros que lo son menos. Así que si el de al lado tiene una casa, yo, que soy mejor, trabajo más, estudio más, me esfuerzo más, soy más listo, o lo que sea, necesito no una casa, sino una casa mejor. Con su piscina, su pista de pádel, su jardín. Porque me mola bañarme los quince días libres que tengo al año, sí, pero también porque es una prueba inequívoca de que me han ido bien las cosas, mejor que a otros. Y ahí yo creo que comienzan a mezclarse las necesidades sociales con las de estima, con las de realización. No he hablado nada de la educación. Me entra la duda de si la educación es una necesidad en sí misma como forma de enriquecimiento personal, o si la vemos como un medio para poder llegar a esa finalidad de éxito y reconocimiento. (Pues si de mayor quieres un Mercedes ya puedes estudiar mucho ahora… quién no ha oído o empleado ese argumento ??)

Y ahora que tantos tenemos tanto, el equipararse al resto del estatus social en el que nos consideramos, cuesta cada vez más posesiones. Si se planteara directamente como un oye, ¿tú mides la valía de alguien por las cosas que tiene? la respuesta casi unánime -que los hay muy sinceros- sería un rotundo ¡NOOOOOOOO! Entonces, ¿cómo lo medimos? ¿qué formas tenemos de premiar el esfuerzo, la dedicación, la inteligencia o la habilidad? ¿cómo medimos el éxito de una persona? La acumulación de bienes que ya no son necesarios es sinónimo de éxito, de esfuerzo, de inteligencia o de habilidad etc… es una asociación elaborada por nuestra especie a lo largo de su historia, ¿no podrían existir otras formas de medir o de reconocer a una gran persona el hecho de ser una gran persona -por su esfuerzo, por su dedicación, por su inteligencia, por su arte, por su cultura, por su habilidad, por su destreza, por su servicio, por su audacia, por su valor, por lo que quiera que le haga grande- que no fueran contando su patrimonio? ¿no podría sentirse reconocida y valorada una persona de otra forma que no fuera acumulando dinero y bienes? ¿Somos lo que tenemos? ¿Tenemos lo que nos merecemos? ¿La acumulación de bienes por parte de quienes se han esforzado es el premio justo a su esfuerzo? ¿Aún si esto va en detrimento de quienes aún esforzándose no llegan a cubrir sus necesidades fisiológicas? ¿De verdad?

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