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Ana habla de la normalidad y la exclusividad, esos dos conceptos tan opuestos entre sí y que sin embargo luchan constantemente por imponerse en nuestro carácter.

En mi juventud me cansé de escuchar de boca de mis progenitores que tenía que ser más normal, que porqué no tenía amigos normales, que si no podía ponerme ropa más normal, venir a una hora más normal… mientras, yo vivía mi propia normalidad con total naturalidad, porque aunque a ellos les podía parecer rara o extravagante si cedía a su concepto de normal no solo me sentía disfrazada, sino muerta.

Al mismo tiempo la publicidad, el gran gurú ideológico/mediático de nuestra generación nos vendía que había que ser diferentes, originales, es decir, tener un estilo propio que nos diferenciara de esa aburrida Mass media uniforme y gris.

En el mundo del marketing sigue predominando la idea de ser “diferente” en el buen sentido de la palabra, en el que te pone en un plano superior al resto de la gente (la normal), lo que vulgarmente se llama “gente guapa”, y si no que se lo pregunten a los creativos de marcas de perfume. Ropa, belleza, actitud, complementos… todo sirve para marcar esa superioridad estética, que no intelectual. No creo haber visto muchos anuncios en los que se valore la cultura o profundidad mental del protagonista (y lo de Punset eligiendo un pan de molde es mejor no tenerlo en cuenta).

Pero yo siempre me he preguntado que es lo normal, porque si bien como adjetivo puede hacer referencia a un montón de aspectos en su sentido lógico: es normal que haga calor en verano, es normal que los niños jueguen, es normal que una borrachera te deje resaca… en otras situaciones es un concepto completamente subjetivo, para mi madre es normal casarse y tener hijos, para mi no, solo es una opción; para mi padre es normal tener un trabajo fijo y cotizar para la jubilación, a mi hermana eso le suena a cadena perpetua; para algunos mormones es normal tener varias esposas, aquí es delito; antes era raro llevar tatuajes, ahora es de lo más normal…

Así que me quedo con esas pequeñas exclusividades que nos hacen sentirnos diferentes, únicos, un poco especiales y poco normales Solo lo justo.

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