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Citaba Patricia el viernes el pasaje del Principito en el que el zorro explica al pequeño príncipe cómo, dejándose domesticar, se puede conseguir ser único en el mundo. Porque, según explica el zorro, domesticar es “crear lazos”.

Saint-Exupéry crea una imagen del cariño, o el amor, a través de la domesticación que el zorro termina suplicando al Principito unos párrafos más adelante (“por favor, ¡domestícame!”). Este capítulo del libro es una fábula en la que se recurre a la domesticación porque es un animal el protagonista del diálogo, pero ¿qué pasa cuando es una relación afectiva entre dos personas adultas la que se basa en esa relación de propiedad, dominio y sometimiento que requiere la domesticación? ¿es amor eso?

Hay quien opina que el amor tiene una (o varias) partes de egoísmo, de dependencia, de sufrimiento… y se escriben líneas y líneas sobre el daño que hacen a la idea que tenemos del amor las películas románticas pero, si fuera cierto que esas ideas del amor ideal de las películas han calado tan hondo, no serían tan comunes  esas relaciones que se basan en el sufrimiento de, al menos, uno de los amantes porque, al primer sufrimiento, saldríamos corriendo.

No he leído en cambio nada ni he oído que nadie se haya dedicado a escribir sobre el daño que, a esa idea del amor que cada uno nos hacemos, le hacen las canciones de Malú, por ejemplo, que pobrecilla…

Si no identificamos la amistad y el sufrimiento… ¿por qué sí hay quien lo hace en el amor?

Yo sufro cuando uno de mis amigos sufre, pero no me hace sufrir la amistad que siento por ellos o la que sienten ellos por mí, lo que me hace daño es su sufrimiento.

Yo sufro cuando alguien de mi extensa familia sufre, pero no es el amor por ellos lo que me hace sufrir ni el que cualquiera de ellos siente por mí, lo que me hace daño es su sufrimiento.

¿Es amor lo que alguien puede sentir por mí y le hace provocarme daño?

¿No era el amor eso que cantaban los poetas? (bueno, los poetas que hablaban del amor, amor, que en esto de los poetas también ha habido siempre de todo…)

¿No era el amor eso que San Pablo explicaba en esa primera carta a los Corintios que hemos oído en todas las bodas?

¿Por qué va a tener más razón Malú?

¿Por qué van a tenerla todos y cada uno de esos que se empeñan en convertir al otro en un animal a domesticar?

Yo, como siempre que tengo dudas semánticas, prefiero recurrir al diccionario de la RAE con el que, en este caso, estoy absolutamente de acuerdo. El amor no es más que ese “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”.

El amor, para la RAE y para mí, es eso. Lo demás… es otra cosa.

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2 pensamientos en “Del amor, sin más demonios.

  1. Jeje, me ha gustado lo de Malú, también serviría Alex Ubago, hay quien solo canta el amor a base de un gran sufrimiento…
    Para mí el amor también es otra cosa 😉 Muy bueno

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