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Yo, como Ana, tampoco creo que el amor sea sufrimiento, también creo que es otra cosa, que es ese sentimiento hacia otra persona que nos atrae, nos completa, nos alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear (que bien define a veces la R.A.E. oye)

Si hay sufrimiento no es amor, es necesidad, dependencia, posesión, incluso desamor… pero el amor no debería hacer sufrir porque es un sentimiento positivo, de los que elevan el nivel de endorfinas hasta límites que nunca imaginaríamos cuando carecemos de él. Claro que podemos sufrir por la persona amada, pero entiendo que por un sentimiento de empatía, es decir, si creemos que esta sufriendo, ya sea física o anímicamente, lo lógico es que nosotros compartamos su dolor, no que no los cause el hecho de quererla.

A veces confundimos amor con el miedo a la soledad, entonces se aguantan convivencias que de otra manera serían imposibles. También hay relaciones obsesivas y masoquistas, hay actitudes tan destructivas como la posesividad, tan difícil de controlar que consigue que hasta las mejores pasiones acaben, porque el amor egoísta no es amor, y en él se vuelcan todas las inseguridades que andan escondidas en el fondo de nuestro cerebro.

Domesticar al otro es anularlo, esa manía de querer cambiar lo que no nos gusta de la otra persona es la manera más fácil de que al final el resultado nos desilusione (hay excepciones justificadas que suelen tener relación con hábitos higiénicos o de reparto de tareas, pero no me refiero a ellas) . Cuando nos enamoramos de alguien ni vemos sus defectos (esas características o actitudes distintas a la nuestra que nos hacen hasta gracia), ni nos importan, el conjunto en sí nos parece maravilloso, así que progresivamente y conforme el sentimiento de amor/pasión va relajándose los “defectos” van aumentando a nuestra vista.

Ese es el error, ese egocentrismo que impide respetar la personalidad de los demás, que considera traición la individualidad del otro, la búsqueda del propio espacio, que no es excluyente de una buena relación de pareja, sino todo lo contrario, la enriquece.

Supongo que en esto del amor, como en casi todo, la experiencia es un grado, y algunos tenemos que pasar por varias relaciones y muchos disgustos hasta que conseguimos comprender el verdadero sentido de amar y compartir que no tiene nada que ver con poseer y controlar. Como dice Drexler, uno solo conserva lo que no amarra

Y si encima tienes la suerte de encontrar a alguien con las ideas claras y el corazón enorme… te das cuenta de que los guionistas de las pelis románticas no tienen ni idea.

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3 pensamientos en “Los demonios del amor

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