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Siguiendo las reflexiones de Ana, y como no, estando de acuerdo con ella, creo que los errores son tan importantes que nuestro aprendizaje no sería el mismo sin ellos.

Nos pasamos nuestra vida de estudiantes intentando evitarlos, por aquello de que cuantos menos cometamos mejores notas sacamos, y aunque nos decían que lo importante de estudiar era aprender, yo sabía que si no sacaba un nueve no era lo mismo. Ahora, después de muchos años he comprobado que algunas de aquellas enseñanzas se quedaron y otras se esfumaron, porque por más que busco y rebusco en los cajones de mi cerebro o los temarios de primaria y secundaria han variado mucho o millones de mis neuronas se quedaron por el camino.

Debe ser esto último porque mi padre no solo me supera en años sino en conocimientos básicos (y de los otros) de esos que aprendemos en el colegio de memoria solo para aprobar y que él es capaz de repetir como si acabara de hacer los deberes hace un rato.

Y hablando de deberes, parece que en Francia los padres se han declarado en huelga, aquí parece que también se lo están pensando, y yo no se que pensar.

Mis hijos no han tenido excesivos deberes en primaria, acababan las tareas de clase y como mucho traían algo de Conocimiento del Medio de vez en cuando. Mi hija, que ahora está en 6º, dice que muchos hacen los deberes  en el momento de corregirlos, lo que es trampa, o en la clase anterior a presentarlos, con lo que se pierden la explicación de ese momento. Así que mi conclusión en primaria es que los deberes no les quitan demasiado tiempo libre y que es bueno crear una rutina de estudio para cuando la necesiten.

El instituto es otra historia. Entre exámenes, ejercicios, estudio, lecturas obligadas y trabajos, o tienes una mente privilegiada o tienes que dedicarle varias horas al día. Aquí se repite la historia, mi hijo me cuenta que la mayoría hace los deberes en la clase anterior a entregarlos, o directamente pasan de hacerlos. Afortunadamente, por ahora eso no entra en sus planes. Aquí si creo que van un poco sobrecargados de trabajo, pero creo que a veces se lo merecen.

Porque no he ido a ninguna tutoría desde infantil hasta 2º de la ESO en que no haya salido el mismo tema.”No callan ni bajo el agua”. Da igual el curso, la edad, si el profesor es autoritario o enrollado, si se queda afónico pidiendo silencio o sencillamente les ignora. Y todas las fuentes consultadas en ambas partes del conflicto me corroboran que la queja es cierta. La falta de atención en clase es toda una epidemia.

Soy de la generación en que no se hablaba en clase. El profesor pedía silencio y se le hacía caso, con lo que para mí ese murmullo constante, por muy inocente que sea, me parece una falta de educación. Por no hablar de lo que significa en tiempo perdido de clase. Así que entiendo que para reforzar conocimientos lo de enviarlos a casa cargaditos de tareas es en parte necesario, aunque tenga también un poquito de venganza.

Concluyendo, no sé si los padres debemos inmiscuirnos en los métodos educativos, no somos lo suficientemente objetivos y si excesivamente sobre protectores.

Porque puestos a criticar el sistema educativo porque no cambiar los contenidos obsoletos, la memorización inútil, la repetición de contenidos, etc, por otro modelo en que se fomente la participación, la capacidad de crítica del alumno, la curiosidad, la reflexión, el análisis… pero claro, igual eso es precisamente lo que no interesa.

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2 pensamientos en “Deberes

  1. No sé si es generalizada la falta de educación, aunque sí lo parece. Los niños se quejan, al menos en una de las clases de los míos, de que es muy difícil atender porque siempre hay gente hablando. Y llegan a enfrentarse entre ellos: que te calles, que no me quiero callar. Y el problema no es sólo del cole. No puede ser que en casa no reforcemos la autoridad de los profes, al final se nos vuelve en contra

    Y lo de los deberes yo lo vivo como un trabajo añadido que tengo que hacer por otros, a mi me educaron mis padres pero lo académico me lo enseñaron los profes, mis padres sólo velaban por que yo me sentara a hacerlos, sólo contestaban a cuestiones puntuales. Yo ahora explico, ayudo a resumir libros, corrijo… que yo creí que no cumpliría mi vocación de maestra y, a lo tonto, la estoy cumpliendo. Bs.

    • Pues menos mal que tenias un poco de vocación sino seria una pesadilla. Yo reconozco que hay noches en que se me hace cuesta arriba ayudar a mi hijo, sobre todo porque antes tengo que repasar. 🙂
      Sobre la falta de educación totalmente de acuerdo contigo. Ba.

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