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 Ojala pudiera desconectar como Ana y auto controlar mi ansia de información, pero la curiosidad me puede, así que no puedo evitar hojear la prensa digital con el primer café y terminar el día dando una última vuelta por los titulares y artículos que no me dio tiempo a leer. También me gusta cenar mientras veo las noticias, aunque he de reconocer que debería dejarlo porque mis hijos cada noche me miran más raro, últimamente acabo llevando la contraria al político de turno y despotricando contra el sistema en términos todavía no comprensibles para ellos.

Además, reconozco que las noticias ya no informan, por lo menos a mí. Son breves teletipos que saltan de una noticia buena a otra mala como un mal guión de programa de variedades. Enfocadas a crear miedo unas veces, a idiotizar otras, a desinformar las más, en resumen, a marcar la tendencia que interese en cada momento.

Ahora toca crear sensación de culpabilidad entre los ciudadanos, fuimos niños malos que vivimos por encima de nuestras posibilidades y ahora tenemos que pagar por ello. De ese modo no protestaremos cuando nos apliquen poco a poco todas las reformas que tienen previstas, tanto las anunciadas como las que quedan por venir. Esas que dicen con la boca apretada que les vienen impuestas, que son necesarias, que no les gustan… las que más miedo me dan.

Aunque claro, quien les cree ya?

Alemania, en concreto la Sra. Merkel, nos mira por encima del hombro, porque no cumplimos los mínimos, pero ellos también están incumpliendo, su déficit supera los baremos establecidos por la UE. Sarkozy tampoco es que lo esté haciendo mucho mejor y sin embargo se permite despreciarnos desde su metro sesenta y cinco, pero… ¿quién les riñe a ellos?

Menos mal que todas las tardes el análisis crítico, ácido y a la vez amable de Toni Garrido analizando Asuntos Propios (y ajenos) me devuelve la fe en el periodismo.

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Un pensamiento en “Asuntos propios y extraños

  1. Yo aspiro a desconectar, pero aún no me sale. Tengo que perfeccionar la técnica. A ver si perfeccionas tú la tuya y pasas de tener fe en el periodismo a tenerla también en los políticos, por ejemplo… todo un reto. Avísame si encuentras cómo.

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