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Hoy me senté a escribir, tal cual me ocurre con frecuencia últimamente, tarde y sin saber por dónde iba a salir. Así que releí lo escrito por Patricia el viernes a ver si obtenía alguna inspiración y de su alabanza de lo pequeño salté a lo pequeño más alabable que anda por mi casa, y por muchas otras casas, a pesar de que eso de que aún anduvieran despiertos cuando yo me senté no me inspira exactamente un espíritu de alabanza, pero… alabable en cualquier caso sería su edad y su valor.

Hoy leí una noticia de hace varios días sobre el informe anual que el Defensor del Menor de Andalucía ha presentado en su parlamento. La noticia no tenía desperdicio, desde el titular La crisis convierte a los ‘hijos del lujo’ en maltratadores de sus padres hasta cada uno de sus párrafos, en los que se desgranaba el titular y otras conclusiones del informe.

Ese menor maltratador al que se refiere el informe es ese niño nacido y crecido en periodo de bonanza que se acostumbró a todo tipo de caprichos y ahora en tiempo de escasez es incapaz de adaptarse y, al no obtener de sus padres lo que antes recibía, les exige, maltrata, humilla y desprecia. Por no poder comprar los bienes de lujo a los que se habían acostumbrado. Por bajar un escalón o dos, entre el lujo y la clase media.

También están en el informe esos otros que, a la hora de bajar escalones, tuvieron menos suerte y empezaron desde más abajo. Esos hijos de la clase media que, al perder el trabajo sus padres, han llegado a hacer una única comida normal al día, la que se les da en los comedores escolares.  Porque ya hay casas en las que ni se desayuna, ni se merienda, ni se cena en condiciones porque los padres ya no pueden permitírselo.

Niños hay que ni siquiera habrán notado el descenso de escalón porque ya el suyo estaba muy, muy bajo. El nivel de pobreza ha subido en España en los últimos pocos años, y parece seguirá subiendo. Y, como siempre, la pobreza, como cualquier desgracia, se ensaña en lo débil, en lo pequeño, en lo menor.

A mi este curso escolar que afronto sólo como madre se me ha hecho largo, y cansado, y estoy deseando que termine. Como todo el mundo, pensaba yo. Pero después de leer la noticia, y parte del informe del menor, mi creencia ha dado un vuelco triste, porque me he dado cuenta de que niños hay (y más sus madres) que estarán empezando a temblar por el final del curso escolar, que implica el cierre de los comedores.

La crisis ha hecho que para muchos niños las vacaciones no sean el periodo más deseado y el Defensor del Menor en Andalucía ha pedido que los comedores escolares permanezcan abiertos en verano. Ojalá.

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2 pensamientos en “Del mayor daño, el del menor

  1. Triste, muy triste que la crisis se cebe con los más indefensos, que suelen encontrarselo sin entender muy bien porque. Triste el futuro a medio plazo que les espera a muchos, menores y no tan menores.

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