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Este viernes por la tarde tuve que escribir un email a baricentro y ortocentro, excusándome porque esta semana iba a incumplir mi compromiso de artículo semanal. No es la primera vez, pero han sido ocasiones ocasionales. Algunas veces simplemente me he retrasado, quien dice viernes dice sábado o domingo, total, en fin de semana no lee nadie. Total, en realidad nos leemos poco más que nosotras. Da igual el número. Un compromiso es un compromiso, e incumplirlo y fallar a mis dos compañeras me sienta mal.

Le dije a Ana (también lunes o baricentro) que no creía que fuera capaz de escribir nada por cansancio mental, así que se sintiera libre para pensar lo del lunes. A Carmen esto le hizo gracia, y con razón, y lo subrayó, ya que literalmente había escrito “siéntete libre para pensar lo que quieras”, autorizándola. La historia es que por lo general la consigna es ir inspirándonos en las reflexiones que vamos realizando por orden para ir construyendo otras nuevas, basadas o inspiradas en las anteriores. Yo por eso rara vez  las comento, porque tengo mayor facilidad para el desarrollo que para la síntesis, porque caigo en digresiones de manera inconsciente, quizás lo haga de forma innata, y en lugar de eso espero mi turno para soltar mi rollo. A veces infumable, especialmente para no iniciados. Pero tanto Ana como Carmen me soportan, yo creo que por cariño. Y sigo, porque aunque la consigna sea el enlazar de alguna manera con lo anterior, somos absolutamente libres para romper la consigna, y si no se nos ocurre enlace, o las tripas nos ordenan imperiosamente romper de manera radical, no tenemos problema ni restricción alguna para hacernos. Así que Ana, aunque yo hoy me haya puesto a disertar, siéntete libre para pensar lo que quieras.

Mi problema ayer es que no se me ocurría nada, nada en absoluto de lo que hablar. Ni enlazando ni sin enlazar. Nada. Y tan nada me notaba que di por hecho que sería imposible un algo en tan solo dos días. AL viernes siguiente quizás sí.

Hoy he estado sesteando en el sillón, y de fondo estaba Redes para la Ciencia. No estaba prestando demasiada atención hasta que he oído lo siguiente “nada más estimulante para las neuronas que un cambio de trabajo, un viaje, aprender un nuevo idioma”. Esas palabras me despertaron y no dejé de prestar atención. Decían que para mantener una mente ágil y activa, y con ello a personas jóvenes y activas, era necesario mantener la actividad cerebral. No se trataba tanto de tener un montón de conocimientos como de continuar incesantemente de adquirirlos. De ser curioso, de tener inquietudes, de estar en permanente búsqueda de cosas nuevas. Como conclusión, decía Punset que se podía resumir en los cambios. Los cambios como estímulos positivos, los cambios como oxígeno para las neuronas. Los cambios como estímulos para el esfuerzo y la superación. Y por último decía Punset que  precisamente aquello que más esfuerzo personal exigía era lo que más satisfacción reporta.

Me lo he llevado a mi persona. Cambios. Búsqueda incesante y curiosidad. No se trata de una novedad de estos últimos tiempos. Pero sí se están produciendo con una frecuencia y una intensidad delirantes. Y a veces me agoto. Como el viernes (quizás se tratara del efecto de un exceso de oxígeno en las neuronas, que ellas también hiperventilan, o tal vez tuviera más que ver con el peso de la semana, el ver cómo mis compañeros de trabajo van desapareciendo como en diez negritos, o el haber escuchado una oferta humillante).

Cambios. Agotan. Desconciertan. Asustan. Motivan. Activan. No sé si siempre estimulan. Volveríamos supongo a disertar acerca de las actitudes frente a los cambios. Y también me he quedado pensando en esa relación entre dedicación y satisfacción. Y creo que no todo aquello que exige dedicación satisface, pero desde luego, las mayores satisfacciones exigen una gran dedicación.  Que cada uno se ponga en su caso.

Y ni enlazo ni se trata de nada que me estuviera ahí quemando en las tripas. Pero cuando hay algo que se me mete en la cabeza y lo hace de forma recurrente lo considero algo. Y después del nada de ayer me lo he pensado mejor, y a pesar de las digresiones y las disertaciones, abusar del cariño, y escribirlo. Y no obstante, sentíos libres para pensar lo que queráis :-).

 

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2 pensamientos en “Cambios

  1. ¡Hala, qué trampaaaaa! Que dice que no escribe y luego escribe. Y casi que me pilla desprevenida.

    Ya mañana te contesto, como te mereces… en un post. Besos. Me alegro de que la sequía fuera muy pasajera.

  2. Si que es tramposa si, lo acabo de ver, no sabía que había escrito! Y para no tener nada que decir… te ha quedado muy bien 🙂

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