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Se pregunta Ana cual es el objetivo de ansiar determinadas propiedades intangibles en sí mismas, ya que un color no deja de ser una percepción de nuestro cerebro y una estrella por ahora no es algo que podamos poner sobre la mesa del salón para lucirlo ante las visitas, y seamos realistas, con un certificado de posesión astral no se farda tanto. No sé si será para poseer algo que los demás no tienen, la originalidad, el sentirse único… o el aburrimiento cuando ya se tiene de todo.

El caso es que posiblemente a lo largo de este siglo nuestra idea sobre la propiedad vaya evolucionando hasta derivar en un concepto más dirigido al uso y disfrute que a la posesión física.

A mi me gusta leer, y disfruto absolutamente de todo el proceso, pasearme por las librerías, hojear las novedades, buscar determinados títulos, encontrar joyas desconocidas… abrir un libro y empezar a leerlo, disfrutar de ese olor a tinta y sumergirme en ese otro mundo imaginado por otra persona… Y por ahora ese placer solo lo disfruto con un libro de los de verdad, con hojas de papel y tapas, y sinopsis en la contraportada y fotografía del autor en la solapa interior. Intenté leerme un libro electrónico pero no me lo acabé, quizás me equivoque con la lectura, pero no me llegó a atrapar. Me faltaba algo.

Con la música me pasa lo mismo, me compro discos y cds (lo sé soy una especie en extinción), y luego me los grabo en soporte digital para poder escucharlos en cualquier parte, pero no me descargo. Pero estamos en la generación donde reina el mp3 y los contenidos digitales que se pueden descargar ya sea libremente o previo pago. Tengo amigos que se han descargado de una tirada más de mil libros electrónicos de manera gratuita, a mi se me irían las ganas de leer ante tanta oferta repentina.

El caso es que quizás en el futuro en las casas ya no haya librerías, ni estantes llenos de discos, sino varios soportes multimedia donde poder disfrutar de todos los contenidos digitales disponibles. Todo es acostumbrarse.

Hoy he leído que cuando adquieres dichos contenidos hay una letra pequeña (que raro) que no autoriza a transmitirlos a tus herederos. Todo ha empezado porque Bruce Willis quiere dejar en herencia a sus hijas su vasta colección de canciones compradas a iTunes (que se debe de haber dejado una fortuna seguro) pero que según las condiciones de los contratos firmados con Apple, Amazon, etc. (esas condiciones que todos aceptamos sin leer) solo nos da derecho a disfrutarlas mientras vivamos, y ese derecho se extingue cuando uno se muere.

Lo que no sé es como harán para entrar en los dispositivos cuando uno se muere y borrar su contenido. Eso si me da miedo.

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2 pensamientos en “Sobre lo digital y lo efímero

  1. Hoy por hoy, a pesar de lo que diga la letra pequeña, parece difícil de controlar, ¿verdad? como tampoco pueden controlar con quién compartes tus canciones de i-Tunes por muy compradas que estén… en fin, todo puede suceder, pero de momento parece un intento ingenuo de ponerle diques al mar….

  2. ¿No tendrán todos los soportes algo así como eso de los electrodomésticos nuevos que llaman obsolescencia programada? ¿No se borrarán en un determinado tiempo? ¿Será algo así como los mensajes de la T.I.A. para Mortadelo y Filemón que se autodestruían en cinco segundos?…

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