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Ana habla de expectativas, esa esperanza que todos tenemos en conseguir algo: un trabajo, un aprobado, un euromillón con bote… como hemos comentado alguna vez por aquí nos hace más feliz la ilusión de la espera que a veces el cumplimiento del sueño en sí, que no suele ser tan espectacular como hubiéramos creído (excepto lo del euromillón que si debe cambiarte la vida profundamente, sobre todo si hay bote).

El caso es que justo abro el periódico desués de leerla y me encuentro con las declaraciones de nuestro excelso monarca que dice refiriéndose a la manifestación independentista del martes pasado que “lo peor es perseguir quimeras” y supongo que con la palabra quimera no se refiere a ningún monstruo imaginario sino a perseguir una ilusión que se cree posible pero que no lo es. Y no lo es para él, porque para muchas personas no solo es una ilusión, sino que se ha convertido en pocos días en una expectativa más que viable.

No voy a analizar la posibilidad o no de la independencia catalana. Supongo que es algo ventajoso para ellos y poco conveniente para el resto, ya que según sus cuentas aportan más de lo que reciben, pero además hay muchas más cuestiones de índole cultural e ideológica, demasiado complejas y viscerales para un breve análisis.

El caso es que creo que esto ha sido más como el asalto de SAT a Mercadona, un aquí estamos y si seguís así igual nos enfadamos y nos vamos, igual que han hecho dos pueblos, Sant Pere de Torelló y Vic que se han declarado territorios catalanes libres y soberanos, aunque como han aclarado sus respectivos alcaldes no deje de ser un acto simbólico. Aunque viendo el panorama político económico español a mí también me entran ganas de independizarme y formar mi propia república.

Yo no creo mucho en las banderas, ni en las fronteras, nunca he tenido un arraigado sentimiento nacional, ni en la comunidad en la que nací y resido, ni mucho menos en la amplia patria que la incluye, pero respeto a todos aquellos que si lo tienen, aunque no creo que haya que morir por ningún trozo de tela, himno o raya en un mapa. Ultimamente veo demasiadas imágenes manipuladas que me recuerdan aquellas falsas guerras de la novela de Orwell, donde Eurasia era enemiga o aliada de Oceanía dependiendo de los intereses políticos y económicos del momento,  incitando o no al odio más primario según cada situación.

Total, aquellos reinos que se unieron hace siglos por medio de matrimonios bien pueden ser separados por bien avenidos divorcios.

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