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Citaba Karmen el miércoles a Summers y su To er mundo é güeno y ayer fue uno de los típicos días en que, a nivel político, todo el mundo lo parece. No hay nada como unas elecciones (o dos) para comprobar cuánto se quieren los políticos a sí mismos.

Porque yo tengo ganas de escuchar un discurso breve tras un día de elecciones, sean las que sean, algo tan, tan breve como “lo hemos hecho fatal, no somos lo que la gente quiere y los ciudadanos nos han retirado su confianza así que dimitimos y dejamos paso a otros que puedan intentar hacerlo mejor”. Y ya está. Que digo yo que es cortito y fácil de decir. Pues no, no hay manera.

Además, desde fuera, parece que lo más sensato por el bien de sus partidos sería dimitir cuanto antes tras las elecciones para tener cuatro años por delante para elegir, formar y bregar a los nuevos líderes, pues no, se enzarzan en congresos programáticos, intrigas internas, elecciones internas… todointerno… hasta que se les pasa el tiempo y se encuentran a punto de llegar a nuevas elecciones con las mismas caras que ya los electores habían decidido no votar.

Y es posible que, desde el partido contrario de cualquiera de los perdedores, haya quién se frote las manos por las debacles electorales de los otros pero, en realidad, esto de llenarnos de líderes que no lideran a nadie fuera de sus militantes (y no a todos) no hace más que perjudicarnos a todos. Y aumentar nuestra falta de credibilidad en ellos. Y de ahí a la del sistema, y de ahí a…

Y ahí estamos, en un bucle continuo: de la crisis a los políticos, de los políticos a la desconfianza, de la desconfianza a la desesperanza y venga a hablar y hablar de desconfianza y desesperanza. Y parece un bucle imposible de romper.

Pues yo voy a intentarlo.

Y voy a optar por hablar de literatura, por ejemplo. Que aquí nos gusta y hace mucho tiempo que no hablamos, a ver si recuperamos la confianza.

Así que se me ocurre que podríamos hablar de ese premio tan importante que han dado hace poco… ¿cómo se llamaba?… ese que supone un montón de pasta… ¿cómo era?… esto… ¿el Planeta?. Creo que es el premio literario con mayor dotación económica en castellano. Y este año, por casualidad, se lo han otorgado a un escritor (como casi todos los años) y el finalista ha resultado ser periodista (como casi todos los años). Pero el sistema de elección y el jurado son de total confianza, total, total. Y lo de que se sepan los premiados unos días antes de abrir las plicas es casual, y…

… y que creo que no me va a salir. Voy a dejarlo aquí no sea que lo estropee más.

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2 pensamientos en “Romper el bucle

  1. 🙂 Si decirlo era fácil…. bueno, mientras consigamos mantener la confianza en quienes nos rodean, en quienes queremos, y muy especialmente en nosotros mismos para no perder la fe en que en nuestras manos también está el que las cosas vayan mejor.

    • Esa es la confianza más importante. Manteniendo todas esas pequeñas confianzas podremos volver a lograr las grandes. Es cuestión de tiempo.

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