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Nada peor que crearse expectativas para sufrir desengaños. Uno de los asuntos en los que parece que había consenso entre la sociedad de izquierdas, de derechas, de centro, verdes, azules o rojos, al menos en mis sondeos particulares es la inmoralidad flagrante de la ley hipotecaria y el drama de los desahucios. Por si alguien ha vuelto de Marte en los últimos días y no sabe de qué va el tema, hago un resumen a grandes rasgos: vas a un banco y le dices: necesito dinero para comprar una casa. Y el banco te dice  vale, pero como garantía del dinero que te presto quiero tu casa. Entonces tasa tu casa un experto independiente -del banco- y te prestan lo mismo o menos del valor de tasación, porque tu casa debe garantizar toda la deuda, de modo que si no pagas el banco se queda con ella. Entonces llega un día en que dejas de pagar, porque por ejemplo te has quedado en paro como el 25% de la población. Y entonces el banco te dice, me quedo con tu casa, te dejo en la calle, pero además, te voy a volver a tasar tu casa. ¿pero no me la tasaste ya en su día y te sirvió como garantía de toda la deuda? Sí, pero ayer fue ayer, y hoy, igual, igual me sale mejor… qué casualidad, mira, si ahora mi tasador dice que vale la mitad. Pues nada, que me quedo con tu casa y que me debes aún la mitad del crédito. Y así es como una familia se queda en la calle. Y un banco con una casa. Pero como se han quedado con muchas y como les cuesta venderlas, se considera un activo tóxico, que sus casas no valen lo que se supone que valen, vaya, y les obligan a provisionarlas. Eso significa que dan una pérdida, que tienen que dar por perdido el dinero que prestaron. Y eso significa que sus fondos propios disminuyen hasta niveles preocupantes. Y entonces papá estado les dice, no pasa nada, que los contribuyentes os van a comprar vuestra cartera de casas vacías, y vamos a hacer con ellas un banco malo con todas ellas (si es que el propio nombre es ya bastante indicativo, no?) Pero además, el contribuyente os va a inyectar liquidez. Ya veréis qué saneaditos os quedáis. Y todo eso, además, con la ley en la mano. Justo y razonable, ¿verdad? Así es nuestra ley hipotecaria. Y nuestro gobierno resolviendo crisis del sistema financiero.

El gobierno, hace unos meses, hizo un tímido intento de moderar lo que a todas luces parece una práctica bancaria abusiva,  recomendando la dación en pago como un código de buena praxis. Eso significa que le dejas la casa al banco, y que no le debes nada más. Tampoco es que suponga un alivio quedarse sin casa, pero al menos no es el cornudo y encima apaleado. Nos hicimos algunas ilusiones, pero no pasó de ahí. Se quedó en recomendación. Podrían dejar como recomendación de buena praxis el contribuir pagando impuestos, pero no lo hacen ¿por qué? ¿porque si no obligan la gente no lo haría? Así de triste, pero cierto.

Esta semana, -si es que no nos cansamos de esperanzarnos, aunque después nos demos contra la pared, pero sin esperanza con qué fuerzas recuperarse del golpe…- pues eso, que esta semana, de pronto dicen que se van a reunir con la oposición -que, cuando pudo, tampoco hizo ni el huevo al respecto-  para consensuar medidas que frenen los desahucios. Pues eso. Que todos nos llenamos de ilusiones. Quizás, quizás esta vez sí, a lo mejor sí que es posible, igual por una vez, por algo que tienen tan claro, tanto ellos como el resto de la sociedad, por algo que quieren todos salvo la banca, por algo que a todas luces parece justo, o cuanto menos humano, quizá sea esta vez, quizá sí es posible, que el gobierno se sensibilice, que vea lo que no es cómodo ver, por fin. Y todos nos ponemos nerviosos, y miramos las noticias el domingo por la noche, para husmear los previos. Y el lunes, y que no se deciden, y el martes, y el miércoles, cada día más tensos, qué pasará, venga, que sois capaces, sólo es una cuestión de voluntad… y por fin… lo de siempre. La profunda decepción tras la nada, el sentirse un iluso idiota, el si ya sabía yo que no tenía que hacerme ilusiones que después es peor, el no vuelvas a esperar nada  nunca de esta gente. Nada de pactos. Un real decreto, como con todo. Moratoria de dos años para quienes se encuentran en una situación de precariedad extrema, para los demás la ley vigente que sigue vigente en los mismos términos. Bueno, se hará un parque de viviendas con alquileres bajos para desahuciados, pero no se detalla nada. Ni cuántas, ni en qué condiciones. Y se escuchan declaraciones de los autores, en las que se congratulan por haber resultado seres tan sensibles y comprometidos, que hacen todo lo que está en su mano por los demás. Pero al mismo tiempo, con rigor, afirman que la ley es la que es. Y que es necesario pagar la totalidad de la deuda y los intereses. ¿Pero no era que la dación en pago era una buena praxis? ¿No es que el inmueble hipotecado ya servía como garantía de la totalidad de la deuda y de los intereses al firmar el préstamo ?

Esta mañana escucho las fuertes presiones recibidas por el gobierno por parte de  la banca y de Bruselas (que exigía que el gobierno informara de todas las modificaciones de la ley en materia de hipotecas antes de ser aprobadas). Pobre gobierno. Pero y nosotros, nosotros cómo nos sentimos? Pues al menos yo tengo un argumento más para la certeza de que muy a pesar de que se les llene la boca de que gobiernan por y para nosotros, que todas estas medidas tan duras son necesarias, que con su gobierno quieren conseguir salir de esta crisis, bla bla bla…. todos y cada uno de sus movimientos están encaminados a recibir la aprobación de los grandes poderes fácticos: la banca, Bruselas, y las grandes multinacionales.

De Madrid, Eurovegas, y del cómo lo que denominan una situación singular justifica que se modifique la ley de modo que los casinos pasen de tributar del 45% al 10% -¿no era que la ley era la ley?-, y que digan también que es en beneficio de todos los madrileños, hablaremos otro día.

Y no pienso volver a esperar nunca nada, jamás, ni de esta gente ni de su oposición. Ilusa idiota.

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2 pensamientos en “Desengaños hipotecarios y demás decepciones

  1. Que yo digo que, al menos, deberían entregar esas viviendas que forman sus activos malos al Estado a cambio de la ayuda para que en ellas se puedan hacer viviendas sociales. Me parece lo mínimo.

    • Deberían Ana, deberían, pero nos vamos a quedar con las ganas. Por lo que he leído es el parche más inútil que se ha puesto jamás a un problema tan grave. No va a servir para nada, excepto para que se les llene la boca de buenas intenciones, como siempre. Muy bien explicado Pat.

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