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Ya hace mucho tiempo teníamos familia, amigos, conocidos y desconocidos, y ya. Porque la gente podía ser o no pariente tuya, ser o no amiga tuya o ser conocida o desconocida, y con esas categorías tú podías clasificar el mundo, antes. Porque antes no había muchas formas de conocer, así que o conocías o no conocías y podías decidir sin demasiado riesgo de equivocarte (algo siempre ha habido) si alguien te caía fenomenal, te era indiferente o te daba cien patadas.

Ahora las nuevas tecnologías nos permiten diferenciar en nuestros amigos: amigos-amigos, amigos facebook, amigos tuenti, seguidores en twitter, en páginas, en blogs… y nos permiten ser diferentes en cada uno de los sistemas, según la información que proporcionemos o no, por lo que esas amistades (si no tienen detrás una relación real) tendrán de nosotros una imagen diferente de la que tienen otros.

¿Y esto a qué viene?

Pues resulta que ya hace unas semanas que sigo un perfil en twitter de alguien a quien no conozco más que en una faceta de su existencia, bastante relevante a mi parecer, y, aunque aparentemente en su perfil de twitter cuenta toda su vida (con quién se va de vacaciones, con quién trabaja, dónde,mantiene  breves conversaciones con sus amigos, publica fotos con y de sus hijas y de ella en sus actividades extralaborales..) resulta que de esa circunstancia relevante que haría que la imagen de su perfil fuera diferente para conocidos y desconocidos… nada.  Y yo estoy convencida de que está hecho adrede. Porque ella da una imagen en su perfil que descuadraría si diera esa información, porque, con ella, la imagen que se tiene esta persona es diferente, más completa entiendo yo, pero diferente y menos atractiva para el público al que aparentemente se quiere dirigir.

¿Y eso está bien? ¿Es mentir la ocultación consciente de información importante? ¿Es un simple manejo de la intimidad de cada uno?

Hay muchos tipos de perfil en twitter, probablemente según la edad y condición del dueño de la cuenta, y es decisión particular el destinar la cuenta a contar lo que a uno le sucede o lo que uno piensa o cualquier información que se relacione con una actividad particular de la vida de uno, dejando ver sólo una parte de lo que uno es, o dedicarse simplemente a retwitear frases de otros. Es libre el uso, claro. Pero la imagen que tenemos en twitter es la que reflejan nuestros tweets, como es nuestra imagen en cualquiera de las plataformas en las que participemos lo que publicamos o contamos en ellas. Y, si nuestros amigos de  twitter, tuenti, facebook, blogs, son amigos nuestros es según la información que en ellas hemos dado. Así que es probable que, para cada uno de ellos seamos alguien diferente.

Y no me parece tan malo cuando esos alguienes diferentes sí coinciden con nuestra personalidad de múltiples facetas pero cuando se hace con intención de falsificar la imagen para que sea más atractiva… me chirría un poco.

Supongo que el desacuerdo con ello es consecuencia de haber nacido en ese tiempo en el que el único perfil que conocía la gente de uno era el de la cara, que podía dar mucha más información y que, en caso de confrontamiento, arriesgábamos a que fuera “partido”, sin que eso supusiera nunca el que uno pasara a tener dos perfiles. No. Siempre era un único perfil, partido o no.

 

 

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