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Quiero pensar que los sesudos y expertos científicos cuando toman decisiones importantes hacen como Ana, Pat y yo, utilizar criterios racionales y emocionales y añadirle una pizca de intuición si el resultado no nos convence. Pero leyendo noticias como la que esta mañana aparecía en la prensa digital, no acabo de entender muy bien que criterios siguen para según que decisiones.

Exactamente la noticia era la posibilidad de resucitar a los neandertales. No a uno, por probar, sino a una colonia de ellos. Parece ser que hay una corriente entre muchos científicos de la paleo genética que lo consideran factible técnicamente y ahí entra el dilema científico (o pique en lenguaje vulgar) de: “si podemos ¿Por qué no hacerlo”?

A mi se me ocurren un montón de razones para no hacerlo, además de la de que si se extinguieron hace 28000 mil años sería por algo, aparte de que nosotros los sapiens tuvimos algo que ver, es que harían los neandertales en el mundo actual. Y solo se me ocurren las mismas tonterías que hacemos con los animales a los que consideramos inferiores: exhibirlos en un zoo, estudiar su comportamiento, encerrarlos en laboratorios, seguir manipulándolos genéticamente para mejorar su especie ya puestos… y ninguna me parece aceptable.

Recuerdo que cuando leí la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz, me impactó el retrato que hacía de esa futura sociedad idílica que dominaba la tecnología reproductiva y que gracias a los avances científicos había conseguido que todo el mundo fuese feliz da igual la casta a la que perteneciera. Desde entonces siempre me han apasionado las novelas de sociedades distópicas por su carácter casi profético. Un mundo feliz me pareció irrealizable cuando la leí, hace treinta años, más por los cuestionamientos éticos y morales que por las imposibilites técnicas que el tiempo se encarga de salvar, diez años después llegó la oveja Dolly y supuse que ya todo sería posible.

Afortunadamente la clonación y la investigación genética está salvando vidas, si la iglesia y los recortes no acaban por cargársela, y por ahora los bebes a la carta (estéticamente hablando) que yo creía que serían la gran explotación económica de estos avances no se están dando (que yo sepa).

Así que espero que los sesudos científicos a los que me he referido antes se lo piensen mejor y dejen la resurrección de especies desaparecidas para más adelante, cuando los Sapiens sepamos cuidar mejor de las que todavía nos quedan, incluidos nosotros mismos.

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