Home

Ana apunta una idea interesante: calcular el tiempo mínimo que tarda una persona cuando llega a un cargo en pensar que está por encima de todo y actuar por su cuenta, y limitar los mandatos a este período. Claro, que no ganaríamos para celebrar elecciones, porque hay quien a lo bueno, se acostumbra en seguida.

 Porque creo que ese es unos de los principales problemas del enorme distanciamiento entre la clase política, o casi toda la clase política, y gran parte de la sociedad, es decir, todos menos los que ejercen el poder económico.

 El principal problema de que “el poder corrompe” son los privilegios de clase. No me extraña que después de un tiempo de tener tus coches privados, viajar por el morro y en primera, disfrutar de sueldos y dietas esplendidos y no pisar la calle a menos que sea para encabezar una manifestación en el momento de la foto te aleja tanto de la realidad que hace que pierdas bastante el norte de porque estás donde estás, y para quien trabajas.

 Ya se que todos los ministros, secretarios generales, etc. tienen sus ¿expertos? asesores sobre las necesidades sociales y económicas de todos los ámbitos que les correspondan, pero supongo que es mucho más fácil prescindir de servicios y recortar en aquello que uno no utiliza habitualmente, por no decir que nunca.

 Es difícil sentirse identificado con una pequeña población que vive con miedo la posibilidad de quedarse sin centro médico ni urgencias, o con un enfermo pendiente de diagnóstico oncológico a falta de alguna prueba con lista de espera en una seguridad social más que saturada cuando tú mismo y toda tu familia (y normalmente todo tu entorno cercano) gozan de un seguro médico privado donde además la rapidez en ser atendidos es proporcional al cargo público que se ostente. ¿Como no van a creer que la sanidad funciona bien? Para ellos si.

 La especulación sobre el precio del suelo, los desahucios, los altos intereses bancarios, las hipotecas abusivas… porque les va a quitar el sueño ¿si en un una legislatura pueden comprarse un par de pisos al contado?

 Sus hijos nunca padecerán la falta de material, estudiar en barracones porque no hay dinero para acabar las obras del colegio, que desaparezcan los profesores de apoyo. Como mínimo irán a un colegio privado con bonito uniforme, y si es bilingüe mejor.

 Por no hablar de las jubilaciones o las prestaciones de desempleo. Es curioso, pero por lo que sale en prensa los familiares en primer, segundo y quinceavo grado encuentran ocupación en la administración pública, y si no hay hueco se crean fundaciones o se piden favores a empresas privadas, esas mismas que luego les acogerán en su seno, como si no se conocieran de antes. ¿Y si todos tenemos que cotizar un porrón de años para cobrar una pensión mínimamente decente porque ellos no? Hay que tener la empatía muy desarrollada para no olvidarse de todo esto.

 Hace muchos años en un viaje a París visité el Palacio de Versalles y cuando salí de allí entendí que al Rey Sol y toda su corte le importaran tres pimientos sus súbditos. La realidad quedaba tan alejada de sus palacios y jardines que no estropeaba sus placenteras vidas. Aquello era el paraíso y nadie que no fuera invitado podía entrar en él.

 Hasta que entraron.

Anuncios