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El viernes Patricia escribía un excelente artículo sobre la situación actual y desglosaba los importantes fallos de nuestro sistema. Pero, al hablar de los órganos de control económico, político o empresarial terminaba respondiendo a su pregunta de ¿quién va a controlar, a vetar, a denunciar al político que te da de comer? con un Hasta el día de hoy, lo hace la prensa cuando puede.

Ese final de párrafo puede hacer entender que la prensa es el único poder independiente del político capaz de investigar o denunciar a todo el poder político. Parece que Patricia salva a la prensa del desastre del sistema y, si es así, afortunada ella que tiene un “poder” a salvo.

Pero mi experiencia me dice que no es así.

Primero está esa línea indefinida entre qué parte de denuncia o investigación le ha de corresponder a un periódico y qué parte a un Tribunal.  O… ¿Dónde está el límite de lo que un periódico puede publicar de un asunto que esta sub judice?

Pero a dónde yo quiero llegar es a esa clara diferenciación de noticias entre la prensa de una u otra ideología (porque no parece que sea posible que exista una prensa independiente ideológicamente). Es verdad que hay periódicos que sacan a la luz temas que tarde o temprano terminarán en los tribunales pero es muy difícil que esos temas que sacan a la luz perjudiquen al partido mayoritario que defiende su ideología. ¿Es que sólo investigamos lo de los “contrarios”? ¿Es que lo investigamos todo y lo de los “nuestros” nos parece menos malo?.

¿Por qué esa diferencia en las portadas de uno y otro? ¿Porqué los chorizos de un signo merecen portada en el periódico no afín pero nunca en el afín? ¿Por qué?.

Cuando cualquier periódico publica una noticia sobre un nuevo robo, desfalco, estafa… producido en una entidad pública o privada es demasiado fácil saber, según la ideología del periódico, la ideología que dirige la entidad “pillada en falta”.

¿Es necesario aplicarle la ideología a todo?

El poder político no sólo ha llegado a todos los órganos de control, judiciales y administrativos. El poder político ya llegó a los periódicos hace décadas.

Y ese es el que a mi me parece un gran problema: la carga ideológica que lastra cualquier sector del sistema.

Mientras seamos capaces de distinguir en qué periódico se ha publicado una noticia por el sesgo que se le da, mientras seamos capaces de averiguar cuál es la ideología que preside una institución según por qué periódico publique sus auditorías o informes de control, mientras el mismo hecho se publique de manera que parezca una noticia totalmente diferente (o incluso contraria) en uno u otro medio, no habrá opción a fiarse de la independencia de la prensa. De ninguna, de la que nos resulta objetiva y de la que no.

Nunca estudié periodismo, pero juraría que no había una asignatura que se denominara “sesgo ideológico”.

¿No será posible alcanzar la utopía de que todos los trabajos se realicen por profesionales, con alta capacitación técnica e independencia de cualquier tipo de poder? Y esto iría por todos: periodistas, gestores, auditores, abogados, jueces, economistas… ¿no se les puede exigir como a los médicos profesionalidad sin más?

Yo a mi médico de cabecera nunca le he contado mi tendencia ideológica, ni él a mi la suya, así que su diagnóstico, al ser independiente políticamente, me suele parecer bastante acertado. Aunque eso no impide que, de vez en cuando, yo le agradezca elegantemente el diagnóstico pero ni siquiera llegue a comprar las medicinas que me recete. Porque él será independiente políticamente pero yo, que soy la que finalmente decide, soy independiente para hacerlo. Independiente a secas, sin apellidos.

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