Home

Habla Ana de la carga ideológica que lastra el actual periodismo, y que dependiendo del ideario o tendencia de cada medio de comunicación se enfocan las noticias (sobre todo las políticas y económicas) de una manera más o menos favorable o desfavorable. Yo creo que es algo inevitable, la objetividad es algo tan subjetivo a veces que muchas veces no solo depende del que redacta o transmite la noticia, sino del lector, espectador o radio oyente que la recibe con expectativas concretas.

Porque nosotros también estamos predispuestos a analizar las noticias de acuerdo con nuestra ideología política, así que mientras yo estoy viendo una rueda de prensa de la señora Cospedal y lo que me transmite es confusión, prisa y falsedad, mi padre asiente con la cabeza a todo lo que la señora dice porque para él está diciendo la verdad, y es normal que esté indignada a la vez que triste y sobrepasada por las circunstancias.

Para mí la objetividad significa transmitir un conjunto de hechos aportando la mayor cantidad de datos posibles y distintos puntos de vista, pero es casi imposible separar a las personas de sus subjetividades, prejuicios e ideologías, aunque lo intenten, con lo que dependerá de su profesionalidad el que a pesar de no estar de acuerdo con el desarrollo de un acontecimiento intenten mostrarse lo más neutrales posibles.

En algunos medios se intenta que en las tertulias de contenido político haya representantes de todas las ideologías, que aunque se pasen el rato quitándose la palabra por lo menos tienen la libertad de dar sus puntos de vista, normalmente enfrentados. Aunque estos últimos días y con el asunto Sobres/Barcenas he podido observar que ni siquiera los analistas conservadores dejan pie con bola en este asunto, que por otra parte tiene muy difícil defensa.

Por supuesto a aquellas tertulias en las que todos los participantes son de la misma (extrema) ideología y en las que se dedican a insultar y despreciar al que no opine como ellos no les presto ninguna atención así que no puedo opinar sobre su falta de objetividad.

El fin de semana pasado estuve viendo un programa de investigación hasta que me dió tanta vergüenza ajena que no pude acabar de verlo. Porque si hay programas como Documentos TV (por poner un ejemplo de veteranía), que presentan reportajes normalmente hechos con profesionalidad y objetividad, hay otro tipo y que a mi personalmente me ponen de los nervios, en los que entre la música de fondo, las imágenes movidas para dar sensación de realidad, y los reporteros a pie de calle que parece que hayan ganado el título de periodistas en una rifa por el tipo de preguntas que hacen, no sabes si estás viendo una mezcla de telediario sensacionalista retransmitido por el equipo de Sálvame. Después de casi una hora de reportaje solo me quedo claro que Gao Ping está casado, tiene una casa muy grande y que sabe mantener un gesto impenetrable mientras el reportero en cuestión trota a su lado preguntándole si es el jefe de la mafia china (como si fuera a decir que si precisamente a él y así obtener una exclusiva mundial¿?).

Me quedo con el periodismo de denuncia, donde profesionales como Jordi Évole están demostrando que se puede informar con sentido crítico, educación y además en un lenguaje entendible para todos.

Anuncios