Home

Reflexionando al hilo de lo que comentaban Ana y Carmen acerca de los factores que influyen en los niveles de tolerancia, y de cómo esa falta de tolerancia deriva en discusiones, tengo que acudir al diccionario para buscar dos palabras: tolerancia y respeto. A ver si me aclaro. Según la RAE, la tolerancia es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. El respeto, según la misma fuente, es veneración, acatamiento, consideración.

Creo que es perfectamente lógico que los niveles de tolerancia disminuyan en función de los grados de desacuerdo. Una amiga decía si pienso de una determinada forma es porque pienso que es la mejor, pues si no pensara que es la mejor, pensaría de otra. Me pregunto no sólo si es acaso deseable ser tolerante hacia todas las ideas, creencias o prácticas de los demás, sino también que posiblemente  seamos tolerantes en exceso. De hecho me remito a una cita que leí un día en uno de mis libros del temario de Lengua y Literatura:

“Hay que desechar como impertinente esa frase tan común de Todas las opiniones son respetables. No, no nos confundamos de referencia: lo que es respetable y debe ser así es el derecho y la libertad a expresar libremente las opiniones, pero las opiniones POR LEY DISCURSIVA SE CRITICAN y no se respetan si no están sustentadas por buenos argumentos sino por falacias.”

Y creo que incluso se queda laxa la cita, pues incluso existen leyes que regulan estas libertades y restringen la posibilidad de expresar según qué opiniones si es que éstas hacen algún tipo de apología de algún tipo de aberración humana. Y yo voy más allá. Yo creo que no sólo hay opiniones no respetables, sino también y sobre todo, hechos no respetables, costumbres no respetables, y también, leyes no respetables.

Lo que ocurre es que nos cuesta separar la opinión de una persona con la persona en sí. La opinión es la persona, pero la persona, además de la opinión, es muchas otras cosas. Las opiniones pueden o no respetarse (acatarse, venerarse) o ser toleradas, pero una cosa es criticar o cuestionar una opinión contraria y otra perderle el respeto a la persona.

Cuando las opiniones contrarias provienen de quien nos es ajeno es sencillo. Incluso aunque una opinión estúpida nos lleve a extender el apelativo a su emisor, no hay problema, porque el emisor nos la trae al pairo. Pues anda que no he puesto yo en las personas de Wert o a Gallardón, -por poner un ejemplo cercano-, los adjetivos que me han merecido sus opiniones o actos, y tan tranquila.  Pero cuando el conflicto es con familiares o amigos la cosa cambia, porque cuando una opinión te parece injusta, estúpida, o falta de ética, rápidamente la costumbre nos lleva a asociarlo al emisor, y asociar los adjetivos estupido o injusto a padres, hermanos, parejas, hijos o amigos, nos genera conflicto. Cuando se trata de alguien a quien quieres, esperas que comparta tus valores, como poco los que te parecen más importantes ¿por qué? porque para tí son los buenos. Y si tiene otros que para tí no lo son, ¿en qué se convierte esa persona a la que quieres?

Yo creo que tenemos que ejercitar varias cosas. Una  es asimilar que una persona no es sólo una opinión. Y que se puede querer a una alguien aunque en un puñado de cosas no se esté de acuerdo, si ese desencuentro está compensado por otros nexos de unión.  Y la segunda es que hay que asimilar que, a veces, por mucho y muy educadamente que se intercambien puntos de vista, razonamientos y  argumentarios,  jamás se llegará a un acuerdo, y cuando esto es así, insistir una y otra vez con la esperanza de que ese acuerdo llegue y los otros se den cuenta de su grave error (siempre se equivocan los otros) sólo sirve para poner de relieve el nexo de desunión, de ruptura, de diferencia, de distancia. Pero cion estos sencillos ejercicios, una vez perdida la esperanza, surge la oportunidad de continuar llenando las alegres tertulias de amigos o familiares, y es la de insistir en el debate pero ya sin dolor, por el puro placer, o por diversión, o por deporte, más o menos de la forma en que discuten cada lunes el que es del Atleti y el que es del Madrid…

Anuncios