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Hemos estado unos días escribiendo sobre la forma de manifestar nuestras opiniones, sobre si opinamos, discutimos, toleramos o respetamos a todas las personas con las que convivimos, en todo o en parte. Pero nos hemos quedado en la parte de hablar, de tener ideas, de comentarlas, de compartirlas… pero sólo hablar.

A mí me llama la atención ese pequeño pasito entre discutir, criticar o mantener una opinión diferente y… actuar, hacer algo, bien para que esa opinión llegue a quien corresponda o para intentar cambiar lo que no nos gusta.

Aquí todo el mundo opina, en casa, en corrillos, en el bar, en los patios, en las escaleras… pero el número de quejas que de verdad llegan a los gestores de los distintos servicios (públicos o privados) es ínfimo comparado con lo que se debería deducir de las opiniones que se manifiestan en la calle.

¿Y qué es lo que impide ese pequeño paso? ¿Es valor? ¿Es sólo falta de costumbre?

Yo no lo sé. Pero constato que para mover a mucha de esa gente que opina casi siempre en contra de todo, una vez que le das una opción fácil para actuar, es dificilísimo.

Por ello me parece cada vez más admirable la gente que se mueve. En general. La que no se queda quieta.

Cuando salgo a correr me encuentro siempre a un señor mayor que empezó a hacer mi  mismo recorrido hace un par de años con medio cuerpo casi paralizado, arrastraba la pierna derecha y el brazo derecho le colgaba blando junto al cuerpo. Y, así, él se pegaba un madrugón para hacerse varios kilómetros andando. Poco a poco se fue viendo una ligera mejoría, muy ligera. Y yo ya hace tiempo que no lo veía pero me lo he cruzado hoy y ya no arrastra ni pie ni mano. Camina “normal”, despacio, tranquilo pero los que nos cruzamos con él ya no percibimos diferencia con el resto. Su vida ha cambiado porque no se quedó en su casa quejándose. Se movió desde el primer día, de a pocos, pero con el tiempo ha conseguido un gran cambio…¿no podríamos aprender de él?

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2 pensamientos en “El movimiento se demuestra… andando

  1. Si, sería bueno dejar las quejas de salón y tertulia e intentar y quejarse de verdad. Que para algo inventaron las hojas de reclamaciones 🙂

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