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Empieza el curso. El escolar, el politico, el laboral… y el de La Línea de Euler (Euler para los amigos). Y, aunque la pretensión a la hora de comenzar pueda ser empezarlo con fuerza, afrontando varios retos a la vez y tocando todos los temas candentes que surjan en el otoño, la realidad es que la única forma inteligente de afrontar un curso (tenga el apellido que tenga) es ir por partes, afrontando las clases, los exámenes, los trabajos, los retos y los temas, poco a poco, de uno en uno.

Eran varios los temas que se me habían ocurrido durante las últimas semanas para empezar hoy y a última hora siempre se añade alguno más (cómo resistirse a tratar el batacazo olímpico de este sábado), pero tendré que optar por uno, por uno sólo, por no agobiar el Euler desde el primer día. Así que me voy a quedar en eso, en lo de ir “por partes”, tema transversal aplicable a todos los otros que se me habían ocurrido como comienzo.

Este verano recibí un tweet en el que una actriz famosa comunicaba su alegría por haber recibido una subvención pública para el rodaje de su primer corto cinematográfico. Y yo, con la indignación light de un mes de agosto, me indigné. Porque si resulta que no tenemos dinero para profesores de apoyo en la escuela pública, no queda dinero para subvencionar asociaciones de ayuda a personas en situaciones difíciles de todas las clases, ni para tener abiertas camas en varios hospitales públicos o para financiar tratamientos de enfermedades graves, no entiendo cómo lo hay para financiar un cortometraje. No lo entiendo. Y quizá queda feo decirlo pero, siendo el cine una de mis artes preferidas, no comparto la idea de seguirla manteniendo como actividad subvencionada cuando el dinero público escasea. Porque yo voy al cine cuanto puedo pero siempre que las necesidades familiares de alimento, salud, educación y vestido están bien cubiertas. Si toca época de restricción, se acaban las vacaciones y se reducen hasta casi la desaparición las actividades culturales. ¿Porque nos volvemos incultos? No, porque pasamos a disfrutar más de la cultura gratuita (películas en casa, exposiciones gratuitas, libros que hay en casa y aún no leímos, o conversaciones con amigos y conocidos que no nos cobran por sus pensamientos. Aún espero que alguno de los políticos al mando de cualquiera de los partidos mayoritarios me explique la crisis “por partes”, que me digan por qué parte van a empezar a gastar y por qué otra terminarían (parte última que quedaría, sin duda, sin ninguna financiación, al relegarse su importancia al final), y no digo que el cine sea la última pero cerca estaría.

Tras la elección de Tokio como merecedora organizadora de los Juegos Olímpicos de 2020 varios periódicos se hicieron eco ayer de la que parece ser la interpretación del gobierno y de la Casa Real en cuanto a que la elección se trata de un “juego político” en el que no sabemos jugar bien. Y ahí vuelvo a decirme yo… vamos por partes… ¿no resulta que las dos preguntas con más enjundia de los miembros del COI se refirieron a los problemas de dopaje en el deporte español? ¿es mentira que exista ese problema? ¿es menos cierto que las autoridades deportivas han sido un poco tibias en la respuesta ante alguno de los casos detectados? ¿no resulta que atravesamos una crisis económica de la que aún no estamos seguros de cómo saldremos? ¿no es cierto que nuestras administraciones públicas andan con el agua al cuello (y no porque sean forofas de los deportes de agua)?  Porque, si resultara que los miembros del COI no hubieran visto pegas, sí podríamos decir que ha sido algo ajeno al deporte pero si nos dicen que tenemos un problema en el deporte que nosotros sospechábamos tener… ¿no sería mejor reconocer que nos queda aún un problema por resolver y comprometernos a resolverlo? Y si conocemos nuestro el estado actual de nuestra economía ¿no sería mejor admitir que las perspectivas japonesas son mucho más halagüeñas? Me molesta esa forma de perder en cualquier aspecto de nuestra vida que se reduce a buscar culpables ajenos, y mucho más cuando quien adopta ese modelo es nuestro representante ante las más altas instancias, y me encantaría haber leído que alguien dijera: “tienen razón, presentamos una candidatura impecable pero nuestro deporte aún tiene un importante problema por resolver definitivamente y entendemos que nuestra situación económica pueda resultar dudosamente fiable, pero cumpliremos con nuestra obligación y haremos todo lo posible para despejar todas las dudas sobre la limpieza de nuestro deporte y trabajaremos para que los efectos de nuestra crisis se diluyan en el tiempo, con el fin de que, aunque el COI nunca nos conceda otra olimpiada, podamos presumir de la limpieza del deporte español y mostrar al mundo una economía estable y fiable”, me encantaría leerlo, sí, pero no he podido hacerlo.

Y, por hoy, ninguna “parte” más, dejo las siguientes a Carmen y a Patricia. Que el devenir de este blog se sostiene gracias a eso, a que vamos por partes. Por tres partes.

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Un pensamiento en “Vamos por partes

  1. Buen inicio! A mi también me gustaría haber leído alguna reflexión inteligente, humilde y razonada sobre la derrota de la candidatura, en vez de esa especie de rabieta mezclada con puchero infantil del tipo la profe es mala y me tiene manía. Eso dice mucho de la calidad de nuestros políticos. Si por allí se comportaron como gallitos que iban de sobrados suponiendo una arrolladora victoria ya solo me queda sentir una profunda verguenza ajena. 😦

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