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Esta mañana he leído un  artículo-relato muy recomendable en el que se citaba a Ulrich Beck, sociólogo alemán y profesor de la London School of Economics. Beck  tiene la teoría de que, en nuestra sociedad actual, la postindustrial, el pleno empleo jamás volverá a producirse. Y en su ensayo Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalización, propone un cambio de sociedad en la que el trabajo cívico tenga valor, se apueste por sistemas energéticos que creen puestos de trabajo, se trabaje menos y se reparta el trabajo en turnos rotativos, en los cuales la labor a desempeñar sea diferente. El tiempo libre, el ocio, se llevaría la mayor parte de nuestro tiempo.

Ayer leí el artículo de Carmen, en el que partiendo de nuestro huso horario, termina haciendo una reflexión acerca de la racionalización de los horarios laborales para que sean compatibles con los compromisos familiares. Y sí, pero ¡¡no sólo!!. Yo pido más, qué demonios, yo quiero un horario que sea compatible con mi compromiso con la vida.

Parece que el único motivo legítimo para tratar de no alargar las jornadas laborales es la atención y cuidado de los hijos. Pero nuestro propio desarrollo personal, nuestros seres queridos, nuestra felicidad  no están puestos en valor.

El otro día me contaba una amiga que a una compañera del trabajo le habían pedido que asistiera a una reunión a las 20, cuando su jornada laboral termina a las 18. Ella se negó porque a esa hora ella bailaba. El resultado fue su despido. Es posible que si hubiera dicho que tenía que atender a sus hijos el resultado habría sido distinto. Y seguro que si lo hubiera dejado todo en el mismo momento en que le solicitaron prolongar su jornada habría sido felicitada. Los motivos de esta mujer fueron juzgados como una provocación. Y posiblemente la mayor parte de los lectores lo juzgue igual.

Otro día, charlando con un compañero de trabajo, yo comentaba que con poder vivir hasta los setenta y tantos sana ya me conformaría. A lo que mi compañero me contestó: “¡¡¡setenta años es poquísimo!!! ¡¡¡eso es morir muy joven!!! ¡piensa que te vas a jubilar a los 67, y cuando te jubilas es cuando empiezas a vivir y a tener tiempo para hacer lo que te gusta!”

Ese razonamiento me pareció irracional, no lo he entendido nunca. Así que hasta los 67 no se empieza a vivir….parece ser que es opinión muy extendida: hasta la jubilación uno debe emplear su tiempo y sus energías (vida) en trabajar y en atender a la familia, y sólo llegada esa edad está legitimado para vivir. Y yo me pregunto qué sentido tiene estar vivo si no se vive. Que ya sé que hay que comer y pagar las facturas, pero de ahí a no buscar un tiempo para el desarrollo de uno mismo, para sentir, para disfrutar, para amar, para hacer cosas que proporcionan felicidad…

Nuestra sociedad, nosotros, no le damos valor a todas esas cosas proporcionadoras de felicidad. Menospreciamos el desarrollo extraprofesional, el arte, compartir tiempo con quienes amamos, meditar, el tiempo libre… Y de manera casi inconsciente lo convertimos en algo superficial, banal, superfluo… porque si no fuera así no lo dejaríamos en último lugar, o no nos sentiríamos culpables cuando invertimos nuestro tiempo en eso en lugar de en algo más productivo, si es que no optamos directamente por sacrificarlo. Pero todo eso forma parte del compromiso con la vida, de dar sentido a las constantes vitales. De vivir.  Y el darle un valor o no depende de cada uno. Y de nuestras elecciones de nuestro tiempo. Que es muy poco.

(La foto la tomé en el pasado Mulafest, formé esas palabras en la Nevera Urbana organizada por La Galería de Magdalena. Amo todas tus variedades. Ama todas tus variedades. El amor exige tiempo.)

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5 pensamientos en “Compatible con la vida

  1. Lo de que hasta la jubilación no se vive pues puede parecer exagerado, pero sin llegar tan lejos, yo hasta que tenga 50 años me da que no viviré.

    Porque vivir es tener eso, ratos para tí mismo, para tu pareja, eso es imposible, hago cambios para no coincidir con ella, ni en vacaciones, no porque nos llevemos mal, sino porque alguien tiene que atender a las niñas y cierto, si nos vamos todos en agosto nos lo pasamos genial, pero en julio a ver cómo lo haríamos.

    Si fuera rico contrataba a alguien, pero de esta guisa me da que eso, que ni flowers, me gustaría ir al gimnasio, hacer cosas, pero el día me da para lo que da, y si me ponen una reunión fuera de horas pues o me pagan lo suficiente por asistir y que me de para una canguro, que esté buena claro, o me busco cualquier excusa, a mi padre le tengo ingresado ya varias veces 😀

  2. Conseguir ese tiempo tal y como está montado el tinglado cuesta mucho, habría que ir pensando en montarlo de otra forma. Yo ahora he conseguido ganarle tiempo y vida a mi jornada laboral, en el pasado ha habido épocas en que no he podido, y del futuro no sé nada, puede pasar cualquier cosa. Pero cuando no tengo espacio o tiempo para la vida no me resigno fácilmente, se me hace insoportable. De momento a ver si me leo “un nuevo mundo feliz”, por ir tomando ideas, a ver si alguna se puede poner en práctica.

  3. El verdadero lujo para mí, ha sido siempre el tiempo, no las cosas. Tiempo para mí y para hacer con él lo que me salga… del alma (que estamos en casa de Pat con otras dos mozas). Hay quienes se establecen otras prioridades. Allá ellos.

  4. Pues te diré que en mi caso no esperare una jubilación ( en mi caso no la tendré por contar con un negocio propio) por ello antes de que pasen mas años y que las reumas no me lo permitan me he decidido bailar con la vida llenando mis horas con arte y todo aquello que me gusta, deje de hacerlo por años y ese tiempo que paso ya no regresará ,ahora sé que de mi depende el aprovechar el tiempo que me reste, Abrazo

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