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El lunes el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo dio la razón a la etarra Inés del Rio en su recurso contra la doctrina Parot y ordenó su puesta inmediata en libertad al vulnerar dicha doctrina el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Estamos a miércoles y los medios de comunicación escritos o hablados siguen cargando las tintas con odio y sed de venganza.

A mucha gente le podré parecer insensible, o poco solidaria con las víctimas pero creo que no se puede legislar basándose en el dolor y el sufrimiento de las víctimas, aún comprendiéndolo. Además, no se puede distinguir entre muertos, no hay mejores muertos que otros, todos merecen la misma justicia, y en este país se ha utilizado políticamente a demasiados muertos para tocar la fibra sensible de la sociedad y tener ventaja política, y eso simplemente me parece vergonzoso porque se juega con sentimientos demasiado fuertes sin ningún escrúpulo, y al final esto pasa factura. El gobierno actual tiene miedo de que el monstruo que el mismo ha estado alimentado durante años con fines electorales y como arma arrojadiza contra el gobierno anterior se vuelva en su contra, y convoque las mismas manifestaciones multitudinarias que ellos mismos apoyaron en el pasado.

En la Constitución de 1978, esa que todos consideran tan sagrada a veces, se abolió la pena de muerte. También se estableció que las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social. Nuestro sistema penitenciario español está orientado a que las personas condenadas por los delitos o crímenes que hayan cometido, por terribles que hayan sido estos, puedan reinsertarse en la sociedad una vez transcurrida la condena impuesta.

Estos días no se habla de si estas personas que al parecer van a ser excarceladas están preparadas para integrarse en la sociedad sin que supongan un peligro. No solo son antiguos etarras, también son asesinos comunes y violadores, y eso es lo que a mí me preocupa, no el que cumplan 25, 30 o 800 años. A las familias de las víctimas les parece un agravio su puesta en libertad, a ellas no les parecerá nunca bastante el tiempo que puedan pasar en prisión, es comprensible, pero no creo que se deba supeditar el cumplimiento de las leyes nacionales o internacionales a sentimientos tan viscerales como el dolor por la perdida violenta e inútil de un ser querido.

Siempre me ha parecido que se arropa más a unas víctimas que a otras. Si la víctima lo ha sido por un acto de terrorismo tendrá un apoyo social o económico del que no disfrutará cualquier otra víctima de un asesinato común. Los medios de comunicación también ayudan a que haya crímenes que se convierten en circos mediáticos en los que sin esperar a juicio o sentencia se pide la cabeza de los presuntos autores a pie de Juzgado.

Conozco el shock de perder a alguien por una muerte violenta. Lamentablemente un familiar cercano fue asesinado violentamente hace años y ni siquiera la familia pudo disfrutar del sentimiento de relativa justicia que supone que el autor sea condenado por tan horrible crimen porque en ese momento era menor de edad, así que conozco perfectamente el sentimiento de frustración, impotencia, rabia y odio que genera. Sentimientos que no hicieron que cambiará mi conciencia sobre este tema. Ninguna muerte devuelve otra vida y siempre he pensado que hasta los peores criminales pueden llegar a arrepentirse y que su peor castigo es vivir con ello. También se que hay otros que no, que pueden suponer un peligro real en la calle, pero para eso el sistema debe tener soluciones.

Aunque no creo que ninguna pueda satisfacer nunca a todas las partes.

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8 pensamientos en “Los días del odio

  1. Le he dado al botón de “me gusta”, y pocas veces lo hice con tantas ganas.

    Poco más que añadir, quizá que en este país, como supongo que en todos, quizá debieran crearse asociaciones de padres y madres cuyas hijas han sido violadas y asesinadas para que se las tengan también en cuenta.

    Gran post.

    • Gracias, creo que se hace caso a las víctimas si tienen rendimiento político o mediático y no me parece justo, todos deberían tener el mismo trato ya que todos sufren el mismo dolor.

  2. Carmen, precisamente ayer comentaba este tema. Está claro que una víctima no puede ser quien decida ese punto, porque lo que una víctima quiere es coger al asesino y matarlo con sus propias manos, y darle una muerte lenta y dolorosa, y es comprensible. El marcar un tope legal de años en la cárcel tampoco sé hasta qué punto es válido. La finalidad de pasar unos años en la cárcel debe ser la rehabilitación y la reinserción en la sociedad más que un castigo, y para volver a estar en la calle lo que debe ser determinante es que el preso demuestre estar en condiciones de reinsertarse sin ser un peligro para la sociedad. Y hay personas que no van a poder hacerlo jamás, especialmente en algunos casos de violadores y pederastas, posiblemente porque tienen un cable cruzado sin posibilidad de arreglo. Que igual los zumbados peligrosos crónicos deberían estar en un sanatorio con camisa de fuerza de por vida, no sé. En realidad el dónde es lo de menos, mientras no sea en la calle. Pero el caso es que en la cárcel, el tiempo necesario para poder reinsertarse sin suponer un peligro para los demás.

    • Pues si, es un problema complicado y a la vez delicado. Hay que imponer la misma justicia a todos pero al mismo tiempo se debería individualizar dependiendo del delito, del arrepentemiento, de la reincidencia… aunque tampoco se puede saber si están rehabilitados si no se les pone en libertad o pasan a un tercer grado por lo menos… lo dicho complicado, sobre todo compaginar el sistema de reinserción con el hambre de justicia de las víctimas.

  3. Cuestión de enfoques. Yo sé que en términos exquisitamente jurídicos se recurrió ante el tribunal de Estrasburgo la no-correcta aplicación de una ley: España había recibido tantos palos a través de esta, durante la dictadura que se quisieron reformar el código civil y penal para volverlos algo más… escandinavos. No voy a entrar en méritos técnicos porque no tengo un abogado a mano, pero tu entrada me parece igualmente de tripa.
    Se la tendrá que poner en libertad (y junto a ella, al ramillete de virtuosos que nombras tú) porque no se pueden hacer leyes ab-personam, ni incumplir las que no lo son. De acuerdo. También tengo muertos por muerte violenta en mi familia, no entremos en detalles.
    Me sabe muy mal que si lo del indemnizo también se tercia, a la Del Río se le habrá pagado con dinero público mil euros el muerto, más un bono. Yo espero que este aberrante episodio sirva para comenzar una muy seria reflexión sobre el porqué y por como se ha llegado a poder liberar a una asesina serial y también a darnos cuenta que con el “querámonos todos” no se hace justicia a nadie. Es exactamente como encuadrar la avanzada del islamismo teocrático como parte de la resistencia anti sistema global. Me río de Janeiro.

    • Creo que no se la va a indemnizar, sobre todo porque ella tampoco ha indemnizado a las víctimas, pero lo que más me molesta de que la pongan en libertad es el hecho de que no se arrepiente lo más mínimo de lo que hizo. No es que si pidiera perdón la viera con mejores ojos pero me indicaría que por lo menos un mínimo de arrepentimiento le podría amargar el resto de su vida. Por lo demás, si así estan las leyes, o se modifican o se cumplen. Es lo que hay.

  4. Me ha gustado mucho tu reflexión y la comparto en su totalidad.
    No me gustan las cárceles, ni la idea de encerrar a alguien porque haya cometido un delito, sea cual sea. Creo en otro tipo de rehabilitación, quizá demasiado utópica.
    Tampoco me gusta que las condenas sean inflexibles, porque si lo son se trata de venganza. Una persona debe salir a la calle cuando se considere que no supone un peligro para nadie, y eso puede llevar un año o toda una vida.
    El caso del Tribunal de Estrasburgo, no entiendo por qué los que se aferran siempre a la justicia ahora despotrican de ella. Los DDHH se aplican a todos los seres humanos sea cual sea su condición.
    Muchos deberían reflexionar por qué portan el estandarte del “no a la pena de muerte” pero no dudan en decir que tal o cual preso debe estar metido en una jaula toda una vida. Es más, puestos a pagar a un preso una jaula, comida y estudios durante 50 años, mejor le pegamos un tiro en la nuca…sale más barato.
    En cuanto a la liberación de los presos de ETA, supongo que será muy duro para las víctimas, pero la venganza sólo acerca lo peor de las personas. Nunca hay que rebajarse al nivel de un asesino. Esperemos que no se vuelva a repetir por cierto sector fascistoide la calificación “mala víctima” a aquellas que no ansían la venganza sino la paz.
    saludos

    • Gracias. Soy de tu misma opinión, aunque sea utópica. Las cárceles son una mala solución a la delincuencia en general, y las largas condenas, cadenas perpetuas o penas de muerte no sirven para disuadir a los criminales como bien vemos en otros paises en los que se aplican, creo en la reeducación y la resocialización de las personas que hacen daño a otras personas porque creo en la posibilidad de que se puede cambiar, a mejor. El problema, como siempre, es la falta de medios y lo poco “popular” de estas ideas.
      Por ejemplo, creo que las sentencias “ejemplares” que dicta el Juez Emilio Calatayud a los menores que cometen delitos son mucho más útiles para concienciarles del daño que pueden hacer que encerrarlos una temporada en un centro. Saludos.

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