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Vamos a continuar con los problemillas que hay con ciertos servicios públicos. Esta vez, no hablamos de televisión y radio, sino de limpieza, y cambiamos de localidad geográfica hasta llegar a Madrid, donde hay una huelga en este servicio desde hace unos días.

Resulta que en Madrid el servicio de limpieza está externalizado y se sacó a concurso público. Con la fabulosa fórmula de que la empresa privada sea quien preste los servicios la paz ha durado tres meses. Voy a tratar de comprenderlo en voz alta.

El ayuntamiento de Madrid saca a gran concurso los servicios de limpieza, ni más ni menos que la limpieza y jardinería de madrid durante los próximos ocho años, para intentar que las empresas que se presenten hagan un esfuerzo en precios para adjudicárselo -dado el tamaño de la golosina-, y que el consistorio consiga un fuerte ahorro. Pues un concurso es como una subasta. Se lo lleva el que ofrezca lo que se pide al mejor precio.

Sale el concurso y resulta que sobre el precio máximo que el ayuntamiento está dispuesto a pagar (ya mermado un 20% con respecto a las cifras anteriores a 2011), las empresas que se lo llevan, hacen una rebaja de hasta el 26%, superando con creces el ahorro previsto del Ayuntamiento, que era de un 10%. Esto suena fabuloso. A los madrileños, gracias a esta subasta de la limpieza, ¡este servicio nos va a salir hasta un 26% más baratito! (o un 46%, si miramos precios de 2011, aunque no por ello lo notaremos en el próximo IBI).

Pero resulta que en el concurso, a las empresas que lo ganan, si bien se les exige que la ciudad tiene que quedar muy limpia, sin grafitis, chicles por el suelo, ni guarrería ninguna, no se les exigen los efectivos para llevarlo a cabo. Eso queda a cuenta de las mismas.

¿Qué ocurre entonces? Bien, pues que las empresas de limpieza que han ganado el concurso con unos precios de derribo se ponen a echar números. Vaya por dios, con el dinero que nos van a pagar, y para seguir teniendo beneficios, esta limpieza se va a tener que hacer unos mil cien señores menos (más o menos un 20% menos de plantilla) . Y los que se queden van a tener que reducir sus nóminas hasta un 40%. Nota: los sueldos medios de los efectivos de limpieza de estas empresas oscila entre los 600 y los 1000 euros quien quiera que eche cuentas.  Y es posible que con estas medidas, las empresas adjudicatarias compensen la rebaja que han hecho para adjudicarse el concurso. Los márgenes de beneficio son sagrados.

La situación resultante, como podrán comprobar, es un incremento en la productividad y en la eficiencia en la gestión del dinero público. Se ha conseguido que un trabajo se lleve a cabo por mucho menos dinero, entre muchas menos personas, que además van a cobrar menos, y sin perjudicar el beneficio empresarial. A lo mejor igual de limpio no queda todo, pero si los ciudadanos fuéramos un poquito más cuidadosos ni se notaría.

Yo, lo que no entiendo, es cómo no se da un paso más allá en aras de una mayor productividad y eficiencia, un paso valiente de verdad, y no las medias tintas que sugieren FEDEA o la Unión Europea, y es la aprobación de un convenio de esclavitud. A nivel nacional. Porque con mano de obra esclava, seríamos por fin un país productivo y eficiente. Rebajaríamos al mínimo la carga impositiva, las grandes multinacionales invertirían en nuestro país sin reservas, y a nadie le faltaría el trabajo. Y cuando digo nadie, digo nadie. Ni a mí, ni a mis hijos, ni a los de ninguno. Y todos juntos podríamos pasar entrañables ratos en familia cosiendo a destajo el último modelo de zapatillas Nike para el mundo quince horas al día. Por ejemplo.

Quizás hay alguien que no ha pensado demasiado que, a veces, el ser más productivo o más eficiente, es a costa del esfuerzo del más débil. Una ignominia más de este sistema neo liberal que nos gastamos. Y no diré que me parezca bien que se lancen los contenedores al suelo. Pero tampoco niego que cuando lo pienso, tengo que reprimir mis propias ganas.

Y mientras el ayuntamiento no da crédito y carga contra las adjudicatarias, amenazando con penalizarlas. Les toca ahora lidiar con el animal salvaje que han metido en casa. Los próximos ocho años.

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4 pensamientos en “De la basura, lo privado y lo público

  1. En esas estamos, no sólo en las cosas públicas que se externalizan, en casi cualquier concurso, hasta nosotros para elegir la copañía del móvil miramos el precio sudándonosla bien sudada las condiciones laborales de los trabajadores de una y otra empresa.

    Yo hace poco sufrí una surrogación, el motivo el mismo, una empresa puja más barato por el trabajo, a la contratante le da igual que las condiciones sean peores, mira el precio.

    Esclavitud dices, ya verás como para ciertos trabajos en nada hay una campaña por todos los medios afines para que los hagan presidiarios, y encima nos parecerá bien, como es gratis.

  2. Lo de la penalización al adjudicatario no es amenaza, consta en el contrato. La historia es complicada pero quienes han ofrecido bajas superiores a las requeridas son las empresas privadas, y la adjudicataria es la que ha de cumplir con lo pactado en la concesión. Y entiendo que los sueldos que se les ofrecen son mínimos, y entiendo su indignación, pero no siempre entiendo que, quienes tienen un trabajo en un servicio vital, aprovechen su posición de fuerza para, no sólo hacer huelga, sino para incumplir servicios mínimos y arrojar más basura a la calle de la que habría sólo por no limpiar. No dejamos de pedir que los gestores asuman sus responsabilidades pero también estaría bien que los ciudadanos de a pie asumamos cada uno la nuestra. Y, a la medida de la posición de cada uno, todos tenemos alguna.

  3. Me ha recordado a los precarios del programa de Jordi Evolé de anoche, y mientras lo veia pensaba lo mismo, estamos llegando a unos limites en pos de la productividad y competitividad (sin rebajar beneficios claro) que vamos a rozar la esclavitud. Con el agravante de que con la cultura del miedo que nos están imponiendo somos los mismos trabajadores los que firmamos cualquier cosa con tal de mantener el trabajo, se acabó la solidaridad obrera, ni nacional ni internacional. Mal vamos.

  4. Ana, aunque las penalizaciones figuren en contrato se pueden reclamar o no. Y muchas veces no es tan sencillo y suele conllevar contenciosos. Ya sé que el problema es de la adjudicataria, que es la que ha ofertado una baja que está compensando con un recorte de efectivos, pero como resulta que el servicio que prestan es público los afectados somos los ciudadanos. A la hora de redactar los pliegos, si en el alcance del servicio además de hablar de superficies a limpiar hubieran impuesto un número mínimo de efectivos se habrían ahorrado esta trifulca. No así la de la bajada de sueldos. Pero muchas veces somos así de ingenuos. Lo pido todo, que me lo den por muy poco dinero, y que además lo hagan de la forma más profesional. Y cuando vemos que los imposibles no se cumplen vienen las sorpresas. Y es que los milagros a Lourdes. También se le podría pedir responsabilidad a los licitadores, y que si un concurso no es rentable, y lo que se exige no lo van a poder cumplir en condiciones, que no se presenten y quede desierto. Pero no, se presentan y además continúan con la baja.
    En cuanto al comportamiento de los empleados que ven amenazados sus puestos de trabajo y la supervivencia del mes a mes, no digo que legitime el vandalismo, pero lo entiendo. Si a ti te molesta ver tus calles sucias, y sientes indignación, por tí y por tus hijos que tienen que vivir así, imagina la que sentirías si lo amenazado no es el entorno sino la alimentación de los tuyos, o el poder pagarles el colegio, o la próxima factura de la luz, o la letra del alquiler. Y hacer huelga supone renunciar a tu sueldo, no les sale gratis, para ellos es un esfuerzo, pues su sueldo es ya de por sí exiguo. Si su voz no se escucha y se prolonga durante meses esa gente no come durante meses. Si en unos días consiguen que se oiga lo sifuciente como para que alguien tome cartas, no tienen que prolongar tanto el sufrimiento. Lo que es una pena es que se fuercen situaciones de tal modo que empujen a la gente a defender su pan a base de hogueras. Pero si te dejan sin él, y es tu familia la que está en juego, te diré yo si prendes la cerilla.

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