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Estoy leyendo las noticias de un periódico digital cuando el anuncio de la Fnac que figura en la parte derecha de la pantalla me llama la atención. Aparece una figura de zombie con su precio y características, segundos después es sustituida por el último disco de Ariel Rot, tras otro par de segundos aparece la portada de una novela negra, luego una cámara de fotos y vuelta a salir otra figura de zombi. Al principio me extraña que me suenen todos esos productos y cuando mi mente reacciona me doy cuenta que el anuncio se ha personalizado para mi, pues esos artículos forman parte de la última búsqueda que estuve haciendo para comparar precios y prepararme para el próximo saqueo navideño.

Y no sé si alegrarme porque la tecnología tiene esas ventajas, que ya busca entre tus afinidades para ofrecerte productos que te pueden interesar ahorrándote tiempo y esfuerzo, o asustarme porque sin yo quererlo ni saberlo mis búsquedas son codificadas, almacenadas y transmitidas para mostrar mis preferencias de consumo al mejor postor.

En el supermercado me envían ofertas personalizadas junto con el cheque-ahorro, la ventaja es el descuento, a cambio les informo cada vez que paso la tarjeta de cuales son los productos de alimentación que mi familia prefiere comprar en su establecimiento. Lo mismo pasa cada vez que paso la multitud de tarjetas que forman parte de mi colección con la excusa del ahorro por la fidelización (ropa, música, libros, tecnología…). Creo que si mi “amigo invisible” de esta Navidad fuera el Sr. Fnac (por poner un ejemplo) acertaría casi de pleno al ser buen conocedor de mis gustos culturales, al contrario que mis hermanos que se empeñan en sorprenderme año tras año.

Siempre creí que cuando la distopia de Orwell se hiciera realidad la vigilancia sobre nosotros sería más evidente y en un momento dado podríamos oponernos a ella. Pero en la actualidad la única manera que se me ocurre de negarse a ese control es renunciar a la tecnología que tanto nos facilita y ameniza el día a día, ya que somos nosotros muchas veces los que contribuimos a esa vigilancia anónima e interesada registrándonos compulsivamente en multitud de páginas web a la mínima ocasión.

Eso por no hablar de satélites, cámaras de video vigilancia, tarjetas de crédito “inteligentes”, dnis electrónicos, móviles con gps… Vamos que lo que no entiendo es como la gente sigue desapareciendo sin dejar rastro.

Lo que no sé es el tamaño que alcanzará la famosa “nube” cuando nuestros hijos alcancen la mayoría de edad y hayan colgado cincuenta mil fotos en su muro de tuenti o facebook.  Igual explota.

 

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8 pensamientos en “Me siento observada

  1. De hecho es curioso, cuando nació internet algo así como lo que ofrece wordpress, un porronazo de blogs, o la capacidad de los correos, aun recuerdo esos dos megas que ofrecía hotmail, sería del todo imposible, aun no logro explicarme cómo y por qué se amplia la capacidad de la red ni quién lo hace, donde compras espacio para una web por ejemplo.

    Sí, lo compras a una empresa de alojamiento, pero ¿y ellos?, ¿y a los que se lo venden a ellos?, no sé si me explico.

  2. Dess, a mí esa reflexión que haces, me parece que lleva a cuestionarse la legitimidad de la propiedad privada sobre bienes como la tierra, el aire, las estrellas, el agua, y otras muchas cosas que se compran, se venden, se heredan, se alquilan…. que ahora mismo aceptamos con naturalidad por la costumbre. Pero cuando surge un bien nuevo, abstracto, como es el ciberespacio, nos choca el que alguien se lo agencie en propiedad, y lo venda y alquile…. Otra historia es el uso de servidores, claro 🙂

    • Mira Bruce Willis que anda pleiteando para conseguir que sus hijos puedan heredar su biblioteca iTunes que se supone que desaparecerá con él. Es lo que tiene lo intangible. 😦

    • Es que la vida cambia tanto que a los cazurros se nos hace complicado entenderla, una foto por ejemplo, antes tenía bien claro qué era una copia de una foto, ibas a la tienda, la pedías y la tenías, tengo dos fotos, ahora cuelgas una foto en internet y no hay manera de controlar cuántas copias hay, puedes hacer millones y millones ¿cuánto espacio en total hay en la red?, bueno, me voy a pegar una ducha con el agua como para escaldar pollos, que así me quito el frio.

      Besotes, si la red sería el universo vosotras-ustedes serían las estrellas que iluminan a los tristes asteroides amorfos como servidor (léase servidor de manera que no se confunda con un servidor de internet)

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