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Argumento: Razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien para convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega. (RAE)

Si argumentar implica razonar, hay determinadas exposiciones de motivos que no deberían ser calificadas de argumentos, no deberían convencer, y, de hecho, no deberían estar admitidas como justificaciones en determinados ámbitos. De hecho, prácticamente en ninguno.

Voy a tratar de ir concretando mi abstracción en un argumento que a mi juicio no debería estar considerado argumento. Y que tampoco debería ser admisible. Estoy segura de que les va a resultar familiar, se trata de que la justificación de una acción resida en exclusiva en la no exclusividad de su práctica. Soy rebuscada y lo sé. Estoy hablando del manido “he hecho esto porque otros lo han hecho también”.

Cuando yo era niña y daba ese argumento no era admitido. La réplica que obtenía se parecía bastante a “y si los otros se tiran por la ventana, ¿tú lo vas a hacer también?”. Ahora, ya más crecidita,  no se me ocurriría tratar de convencer a nadie con eso que se llama argumento y no lo es, porque per sé no aporta razonamiento alguno. Pero no sólo por eso, sino porque no es admisible. Es decir, en mi trabajo, por ejemplo, no se me pasaría por la cabeza el tratar de legitimar una actuación mía con un “es que mis compañeros también lo hacen”. Al fin y al cabo, se trata de explicar el por qué de una actuación y no cuán extendida está .

Sin embargo, me sorprende mucho que si bien a un niño no se le admite, y que a cualquier ciudadano de a pie en su día a día tampoco (imaginen: yo defraudé a Hacienda porque otros lo hacen), por qué un representante público, un cargo electo, se permite el lujo de utilizarla en el ejercicio de sus funciones. Y por qué se le permite. Sé que a todos se nos llena la cabeza de ejemplos, pero ahora en concreto estaba pensando en el Ministro del Interior ante la UE y la justificación que se le ha exigido ante el uso de cuchillas (concertinas) en la valla fronteriza de Melilla, como medida para evitar la inmigración ilegal. El Ministro ha dicho que otros estados miembros las usan, y también ha recordado que el anterior gobierno lo hizo. Pero ¿es esa una respuesta acerca de la posible vulneración de los derechos humanos que esta medida supone, que es lo que se pretende saber con la explicación exigida?

El Ministro, consciente de que si bien se le admite este argumento difícilmente va a servir por sí sólo para convencer, y consciente también de que ante la UE no le va a servir el manido “porque sí, porque no, o porque lo digo yo” que les otorga su mayoría absoluta, ha empleado otros argumentos. En concreto, que las cuchillas eran un método “pasivo, disuasorio y no agresivo”.

Supongo que con “pasivo” se refiere a que las cuchillas no dan el primer paso. Por otro lado, la medida es disuasoria precisamente por agresiva. DE modo que disuasorio y no agresivo es una contradicción. Si la disuasión consiste en instalar objetos cortantes para que nadie salte por miedo a cortes y desgarros, la disuasión se basa en el miedo a la agresión.  Si como medida disuasoria se decidiera poner un pelotón de fusilamiento, también se trataría de una medida pasiva, pues los soldados no darían el primer paso sino el aspirante a inmigrante ilegal, y desde luego sería efectivo, vamos, que disualdría de cojones. La única diferencia entre ambas es que una medida inflige daños físicos que raramente ocasionarán un resultado de muerte directa y y la otra supondrá un resultado de muerte con más alta probabilidad.

Que instalar cuchillas en una valla vulnera los derechos humanos queda demostrado. Que varios países utilicen esta medida sólo significa que vulnerar los derechos humanos es una práctica extendida, no la legitimidad de la misma. Que el gobierno anterior las utilizara sólo significa que también vulneraron los derechos humanos, y no la legitimidad de la misma. Que se haya abierto debate precisamente ahora será una magnífica oportunidad para que esa práctica se cuestione, se censure y se legisle para impedir su uso.

Está claro que la crueldad es muy efectiva (muy disuasoria). Pero ¿la eficacia justifica la crueldad? ¿la justifica hasta un cierto punto? ¿hasta cuál exactamente? ¿el punto de la lesión leve, la grave, la mortal?

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3 pensamientos en “Calidad argumentaria

  1. El gran problema de los mayores no es ya el usar “y los otros también”, sino el acusar de hacer algo al resto que nosotros también hacemos.

    En cuanto a lo de las cuchillas en las vallas, tengo sentimientos contradictorios, evidentemente estoy en contra, pero, no semos hipócritas tampoco, están para evitar el paso, es su propia existencia el problema, no lo que contengan, o las quitamos o las dejamos, pero dejar una valla que no sirva para su cometido resulta de tontos.

    Porque una valla de medio metro y con escaleras producirían menos daños, evitamos hasta torceduras de tobillos, pero no son efectivas, yo desde luego abogo por quitarla directamente, lo demás son debates para mí algo oportunistas, porque el ministro no se justificará, seguro, pero razón no le falta, esas concertinas se han usado toda la vida.

  2. Exacto. El fondo del problema es la existencia de la valla. Por eso la argumentación es pobre y de mala calidad. Porque es complicado defender algo de ética y humanidad dudosas y salir bien parado, por mucha legislación que te ampare.

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