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Se acabaron las vacaciones en Euler. Como mujeres adultas, sensatas y responsables que somos, las dueñas de este espacio nos damos y quitamos las vacaciones cuando queremos, a nuestro libre albedrío. Es más, puede que yo haya decidido terminarlas y resulte que a “miércoles” o “viernes” no le venga bien y, haciendo uso de su libre albedrío, pues va y no publica (porque no tiene tiempo, porque no llegó la inspiración o porque tiene gripe y estar al teclado mientras se estornuda es poco higiénico…, o por cualquier otra razón). Este espacio se basa en la confianza mutua entre las tres y en un objetivo común (sacar adelante el blog). Las tres, porque nos conocemos, sabemos del nivel de madurez, sensatez y responsabilidad de cada una y, por eso, si alguien no publica o se sale por peteneras en vez de mantener la línea del blog, pues nos da igual, porque sabemos que, si se ha hecho así, alguna razón habrá y no dudamos de la capacidad para decidir si publicar o no de las otras, a pesar de que la opción elegida pueda no coincidir con las nuestras.

¿Y esto a qué viene? (Podrá preguntarse cualquier lector no asiduo al blog, que no sepa que nuestras tonterías suelen siempre llevar a algún sitio enjundioso)

Pues viene a varias cosas que se juntan (como también suele ser habitual, al menos, me temo, en “lunes”).

Una de ellas es que en este fin de semana he oído una noticia sobre la despenalización de la poligamia en algún estado de los EEUU. Que lo de la poligamia es algo que, culturalmente, parece que está un poco feo. Y yo entiendo el delito cuando hay engaño por alguna de las partes pero, si el acuerdo se establece entre personas adultas, maduras y responsables (algo que se debe suponer a cualquier persona adulta) pues, como dice el refrán… sarna con gusto… Sí hay una idea de que penalizando la poligamia se protege a las mujeres pero a mí me molesta un poco que, por el mero hecho de ser mujer, se te considere un ser mentalmente débil y que debe ser tutelado. A mi no me parece nada apetecible la poligamia (cuando aún no tengo resueltas mis dudas sobre la monogamia, me parece muy osado el prefijo “poli”), pero tampoco me parece apetecible el tabaco, las óperas que duran cuatro horas, los riñones de cordero, el boxeo, la lucha libre, las travesías de natación en aguas abiertas, el color verde pastel en las paredes, los vestidos “up” que no te dejan respirar, los piercings… y otras opciones que, si me paro a pensar, lo mismo me parecen ilógicas, degradantes, agresivas o malas para la salud pero, no por ello, se considera tutelables a quienes se deciden por elegirlas o es delito su práctica. Y no defiendo la poligamia pero opto por pensar que quizá las mujeres adultas que deciden adoptarla como modelo de vida, no son menos adultas, sensatas o inteligentes que yo.

Con el velo me pasa un poco lo mismo. Con esa tendencia que se ha extendido por occidente de prohibir el velo a quienes optan por llevarlo. Un velo, que es como el pañuelo que se ponían nuestras abuelas en la cabeza, o como las tocas de las monjas, o como la gorra de plato de los policías o como el tricornio en la guardia civil… algo que cubre el pelo. Pues, como no nos atrevemos a prohibir gorras o tricornios (cuidadito) nos da por pensar que, por el mero hecho de llevar un pañuelo cubriendo su pelo, la mujer que lo lleva está subyugada por su cultura o su marido, y debe ser tutelada para que se lo quite. Pues no lo entiendo, yo a veces me pongo taconazos, que son mucho más perjudiciales para mi salud que un velo y, como es algo que sí pertenece a nuestra cultura y lo tenemos admitido, pues a mi nadie me tutela para que decida ir más cómoda y proteja mi salud caminando con zapatos planitos siempre.

Habrá que tutelar a quien no tiene opción de decidir y la única forma de dar poder de decisión a los débiles es prepararlos para que no lo sean: darles (a ellas y a los ellos que estén en situación de vulnerabilidad) la opción de estudiar, de prepararse, de aprender de su cultura y de las de los demás, de trabajar y ser independientes económica y emocionalmente y si, con toda su preparación e independencia, alguien decide ponerse un velo, unos tacones de aguja, o tatuarse el cuerpo entero (incluidas zonas sensibles) pues… allá películas.

Es verdad que este mismo libre albedrío es el que se alega como razón para defender el aborto, pero ese es un tema que yo ya he contado aquí que no lo tengo tan claro. Para mí el embrión es vida y no forma parte del cuerpo de la mujer, sino que es un ser independiente, por lo que no considero que decidir sobre si se lleva adelante un embarazo o no sea una cuestión de decisión sobre el propio cuerpo. Aunque sí es verdad que hay un cierto paternalismo cuando algunos hombres hablan del tema que me molesta y, no pensando que el embrión forme parte del cuerpo, sí creo que las decisiones sobre él corresponden a la madre. No creo que la decisión de abortar sea algo que se tome a la ligera, y parece que, como el cuerpo de la mujer es el campo de operaciones, volvemos a necesitar tutores. Me pregunto qué pasaría si optáramos por pensar que la gran mayoría de mujeres en el mundo, como adultas que son, están preparadas para tomar decisiones delicadas que afecten a su vida y la de los suyos. El penalizar alguno de los supuestos de aborto antes despenalizados, va a suponer condenar al dolor continuo a familias enteras. ¿Puede quizá una madre pensar que lo mejor para su hijo es no vivir más, incluso antes de nacer? ¿puede?

Lo que yo defiendo es el derecho de todas las mujeres del mundo (de todos los mundos) a ser consideradas maduras, inteligentes y válidas para decidir, y, para ello, defiendo que se incrementen las ayudas al estudio, al trabajo, para los colectivos que lo necesiten. Luego ya, en igualdad de condiciones, todos los adultos tenemos opción a equivocarnos.

Dentro de mi libre albedrío, hay decisiones muy delicadas que me siento afortunada de no haber tenido que tomar. En cuanto a las otras, a saber si me equivoco o no: lo de terminar las vacaciones hoy… no lo he meditado mucho pero lo he hecho, lo de los taconazos… tampoco lo he meditado pero los tengo puestos, y lo de la poligamia… buff… no sé… tendré que pensar primero si me vuelvo a decidir por la “mono”… ya veremos.

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5 pensamientos en “Libre albedrío

  1. A mí lo de la poligamia me parece perfecto, que se apruebe, pero ojo, para todos, porque ese tipo de cosas suele aprobarse siempre para los hombres, “tu puedes tener hasta cuatro esposas” que se dice, ¿ella?, si tiene relaciones antes de casarse en algún lugar del mundo se la lapida, hasta si esas relaciones han consistido en ser violadas.

    No tiene nada que ver una cosa con otra lo se, pero es que me toca la moral este tipo de cosas que venden derechos solo para unos, que no sé si en ese estado concretamente legalizarán la poligamia para hombres y mujeres o solo para hombres, mas me temo que será tipo “Big Love” la cosa.

    Saludos.

  2. Es posible, Dessjuest, que sea sólo para hombres (así suele ser, me temo) y también creo que los derechos para la mitad de la población ni son derechos, ni son nada. Pero, a pesar de que sea sólo para los hombres, es posible que haya mujeres que decidan que esa combinación múltiple les gusta. Sigue habiendo situaciones injustas pero este lunes quería llamar la atención sobre el doble rasero de siempre, esa manía de querer tutelar las decisiones de algunas mujeres, por el mero hecho de serlo. Bueno, algo así.

    Gracias por pasarte y comentar. Saludos.

    • Por supuesto, de eso debiera tratar la vida, de poder hacer lo que cada uno quiera en libertad, pero tu misma lo dices, derechos para unos ni son derechos ni son nada.

      Besotes querida, a sus pies postrado quedo.

  3. Gran comienzo, Ana. Gracias por romper el período vacacional.
    En cuanto al tema del aborto, como animalillos que somos, la naturaleza nos ha puesto un instinto de protección de las crías. La decisión de no continuar con un embarazo es complicada siempre, y para nada gustosa. Y la madre del cordero es que igual que hay unanimidad en considerar a todas las personas nacidas como seres humanos y este hecho está probado de forma científica (ojo que en otros tiempos y culturas un esclavo no era considerado un ser humano, y las mujeres, así así….), el decidir desde que hay concepción, en qué momento exactamente esa vida se considera un ser humano con todos sus derechos es una cuestión de fé. Yo puedo creer una cosa y otra persona otra distinta, y no hay un hecho científico irrefutable que pueda dar o quitar la razón. Si lo hubiera no existiría dilema. Por tanto, si sólo las creencias o consideraciones de cada uno determina si un embrión de tres semanas es un ser humano o no, sería cada uno de acuerdo a sus creencias o consideraciones quien debería poder decidir.

  4. Gracias, y me alegro no te importe el fin de las vacaciones 😉

    En cuanto a lo del aborto, ya sabes que yo, también según razones científicas, opino que el primer hecho irrefutable que existe es el de la anidación del embrión. Supongo que, hasta en los hechos científicos, existen hechos opinables. En cualquier caso, abierto queda el melón, a ver por dónde nos sale miércoles…

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