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Hoy me ha ocurrido lo previsible, al contrario que a Patricia el viernes. Y, en mi caso, lo previsible es que, aunque yo haga muy buenos propósitos de escribir con anticipación desde el viernes anterior, al final resulte que me siento el lunes ante el ordenador pasadas las once de la noche con el previsible objeto de “parir” un texto antes de que lleguen las doce y con las previsibles prisas por la premura del tiempo.

Y, a veces, la mayoría de las veces, tengo un tema decidido. Pero es posible que, al ponerme a escribir, transforme o cambie del todo mi idea. Así, lo previsible de mi actuación, puede acabar convirtiéndose en un resultado impredecible.

Lo de hoy es peor, porque comienzo a escribir con media hora de tiempo y dos posibles temas en la cabeza, uno muy pegado a mi vida (que hoy es día señalado) y otro muy genérico, técnico y profesional. Y la duda que no soy capaz de resolver, por mucho que avance el tiempo, es si terminaré escribiendo de mi vida (porque un día como hoy es lo que toca y bastante de técnico, genérico y profesional he tenido con mi horario laboral de hoy) o si lo haré del tema técnico, genérico y profesional (porque qué le importará a la gente que nos lee mi concreta y particular vida privada).

Así que, la única opción que me queda, a dieciséis minutos de convertirme en calabaza, es entrelazar las dos. Esa mi vida tan privada y en la que yo he sido tan protagonista hoy. Y esa mi vida genérica que, como tal, se junta con la de todos, conocidos y desconocidos.

En las últimas semanas varias noticias en prensa se han hecho eco de nombramientos o ceses en puestos de responsabilidad en la gestión de entidades varias. Un investigador que cesa como responsable de un alto organismo investigador, un médico nombrado como director de un hospital… Y, si nos fijamos un poco, son muchas las organizaciones gestionadas por “no profesionales” de la gestión. ¿De verdad el mejor gestor de un hospital es un médico? ¿De verdad es lo mejor para organizar y coordinar una entidad que ha de dar soporte a decenas de investigadores… un investigador? ¿El ser profesor de primaria es formación suficiente para ser director de un centro? ¿El ser profesor universitario (de cualquier disciplina) es formación suficiente para ser Rector?…

Una cosa es ser un buen profesional de tu disciplina, sea la que sea, y otra ser un buen profesional de la gestión. Hay carreras universitarias en las que la organización, la dirección, la gestión… son asignaturas que se estudian y aprenden, y uno se examina, y aprueba y hace prácticas cuando se tercia y… llega a ser un técnico diplomado o licenciado en gestión y organización de empresas, por ejemplo. Y hay másteres en casi todas las universidades, y cursos de perfeccionamiento y… toda una línea del saber, sobre la gestión y dirección de organizaciones.  Asociaciones, empresas, fundaciones, congregaciones, colegios, organismos públicos, ministerios, consejerías, concejalías, comunidades de vecinos, universidades, clubes deportivos… Todos tienen algo en común: son organizaciones formadas por personas que, con los medios a su disposición, han de ser eficientes en la consecución de un fin. Por eso, por tener algo en común, algo importante, existe la posibilidad de que cualquiera que hubiera de dirigirlos, tuviera que tener también algo en común con cualquiera que hubiera de dirigir a cualquiera otra. Pero no, la mayoría de las organizaciones están gestionadas por “no profesionales” de la gestión. Y, así como seríamos incapaces de ponernos en manos de un médico sin título, no dudamos al elegir para las organizaciones en las que participamos a un miembro cualquiera de ellas, con o sin cualificación.

Porque ¿qué es lo que hacemos cada cuatro años con el Presidente de la Nación? ¿Y con los de las Comunidades Autónomas? ¿Y con los de los Ayuntamientos?

¿Qué currículum nos presentan para elegirlos?

Cuando seleccionamos personal para nuestras empresas privadas, nunca lo hacemos sin conocer su formación, su trayectoria y sin tener la seguridad razonable de que sabrá desempeñar su puesto, sin fijarnos en general en su ideología, porque qué más nos dará su ideología si es un buen trabajador y tiene una formación técnica adecuada. Y ponemos todo nuestro empeño en hacerlo bien porque nuestro dinero, como poco, depende de ello. Pero, a la hora de votar en unas elecciones, desde la comunidad de vecinos al Parlamento Europeo, nos basamos en ideología, en pura ideología. Y de la mayoría de estas personas que votamos dentro de una lista grande en la que se concentran todos los que comparten una ideología concreta, no tenemos ni idea de su formación, trayectoria y capacitación técnica pero, sin titubear, les elegimos para que manejen nuestro dinero. Todo ese dinero que mes a mes se detrae de nuestra nómina como IRPF o ese que pagamos con cada compra y que se llama IVA o ese que liquidamos al Ayuntamiento, Comunidad Autónoma o Delegación de Hacienda por tributos varios… o sea, un dineral, de cada uno.

Y luego nos sorprendemos de que el investigador acabe dejando la cabeza del organismo investigador porque a él lo que le gusta es investigar, no dirigir. O de que un hospital no funcione porque al Director se le escapa de las manos. O de que muchas de nuestras entidades públicas funcionen como funcionan…

Y eso es lo que a mí me pasa los lunes. Que dentro de mi cabeza hay una parte creativa, imprescindible para Euler, y otra parte racional y organizadora, imprescindible para la buena organización de mi familia y de mi vida particular y privada (incluido Euler). Pero, en vez de confiar en mi parte racional para gestionar mi tiempo y ponerme a escribir a una hora prudencial, dejo actuar a mi parte creativa, que de esto de organizar no tiene ni idea, y no me pongo hasta que no hay más remedio que azuzar a las neuronas para que produzcan un texto. Y así pasa, que salir, suele salir pero en muchos lunes… tarde y… por peteneras. Como era de prever.

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Un pensamiento en “Lo previsible

  1. No tiene por qué, un director de colegio no tiene por qué ser un profesor, eso es innegable, pero debería conocer un poco del tema que hablan.

    A mí, por ejemplo, esos cambios a la cabeza de los ministerios, el de agricultura a defensa por ejemplo, pues no me cabe en la cabeza, no tiene por qué ser militar, pero algo del tema debes saber, no tienes por qué ser agricultor, pero deberás al menos distinguir una remolacha de una sandia.

    Puedes ser un gran gestor, pero eso tampoco te debería valer, solo eso no, ciertos conocimientos del tema del que te vas a encargar deberían exigir para cualquier puesto de responsabilidad.

    Saludos.

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