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Hoy estoy yo un poco molesta con miércoles y viernes. Porque en general a mi no me importa que, si un día no pueden escribir (por falta de tiempo o de ideas), no lo hagan, pero si resulta que se encadenan después de que yo decidiera no escribir el lunes intentando huir del tema anterior… pues sí, me molesta, porque me fastidian el plan.

Yo sé que huir ante los problemas no suele ser una buena estrategia (salvo que peligre la integridad física, claro). Hay veces que uno sueña con escapar, con irse una temporada lejitos, de vacaciones, lejos de los agobios, de las rutinas, de las tristezas, de los trabajos o de los problemas y puede que incluso lo consiga, y pase unos días, semanas o meses fuera de su vida habitual recargando pilas (que eso sí es menester hacerlo de vez en cuando, por la propia salud mental) y haciendo como si los agobios, las rutinas, las tristezas, los trabajos y los problemas ya no existieran, como si hubieran desaparecido con nuestra marcha. Y resulta que volvemos tranquilos, relajados, con toda la batería llena y sin ningún problema en mente… hasta que nos asentamos en nuestra vida normal que… vaya sorpresa… sigue incluyendo todos los agobios, las rutinas, las tristezas, los trabajos o los problemas que dejamos sin resolver antes de irnos.

Es por esto que yo no suelo huir de mis agobios, rutinas, tristezas, trabajos o problemas (aunque a veces me cueste un agotamiento mental tan pesado como las nubes de este invierno). No suelo huir, no, aunque me sobren las ganas, porque yo prefiero escapar cuando ya todo esté resuelto, para descansar de verdad, sin tener que esperar encontrar a la vuelta un “marrón” por resolver.

Pero la realidad es que si uno espera para escapar a que “todo” esté resuelto, pues al final no se escapa nunca, porque la vida adulta es lo que tiene, que está llena de “cositas” por resolver. Entonces no queda otra que asumir las escapadas con inteligencia, sabiendo que son sólo un descanso para recuperar fuerzas y volver a seguir con las riendas de nuestra vida.

Sirva esto para aclarar que yo ya sé, que yo ya aprendí, que en la vida todo lo que dejes sin resolver te esperará a la vuelta. En la vida, sí.

Pero esto es un blog. Así que yo os lo advierto, Miércoles y Viernes, no volváis a hacerme esto. Si yo escapo de un tema el lunes… no me sigáis, no huyáis conmigo, porque eso, si en este blog hubiera reglas, sería trampa…

Me habéis convertido el blog en una metáfora de mi existencia y, al intentar huir del tema escondiendo la cabeza bajo el suelo, no he hecho más que retrasar el “combate”.

Aunque la verdad, al enfrentarme a la pantalla en blanco con las pilas cargadas por el descanso y con un punto de vista más animado he podido comprobar que la batalla pues tampoco era para tanto…  Más o menos lo que suele ocurrir en la vida real 🙂

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