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Un candidato mete la pata con una lamentable frase, debido supongo a lo sobrado que iba con su superioridad intelectual.

La oposición y parte de la opinión pública se tira al cuello pidiendo explicaciones.

Un miembro del mismo partido que el candidato desafortunado vuelve a demostrar una gran superioridad intelectual sacando un tuit de la candidata de la oposición en la que también demostraba una gran falta de educación y sensatez al más puro estilo del “y tu más”.

Seis días después de estar mareando la perdiz y de que en Europa se rían un poco de nuestros políticos, el candidato pide disculpas con la boca pequeña y parece que un poco obligado.

Parece que últimamente las formas ocupan más espacio impreso y televisivo que los contenidos, y no es que le quite importancia a las formas pero ando un poco harta de que a veces no se hable de lo importante y si del “tu dijiste”, que me recuerda a las discusiones de patio de instituto que mi hija me cuenta casi todos los días.

La operación para “limpiar” la red de odio y violencia se ha saldado por ahora con la detención de veintitrés personas que supongo no han cometido mayor pecado que pensar en voz alta y además ponerlo en la red insensatamente. Y que conste que a mi no me gusta que la gente vaya deseando la muerte a otros, sean políticos, actores o entrenadores de fútbol, pero ¿como distinguir entre limpieza de indeseables y censura? ¿Por qué no se actúa igual en todos los casos como pregunta Ana Pastor en su artículo “El ministro tuitero”?

Es más, puestos a acabar con la violencia en la red, vamos a acabar con la violencia en todos los ámbitos. Educar en el respeto y la tolerancia a las ideas diferentes, aunque nos las compartamos, aunque sean completamente opuestas a las nuestras. ¿Porque no se prohíben los gritos, exabruptos y faltas de respeto en la televisión y en la radio? Todas esas tertulias políticas en las que nadie escucha a nadie, solo repiten sus idearios y se ríen del contrario. O esas tertulias del corazón donde se dedican a despiezar al famoso de turno. O esos realitys donde también reina el mal rollo y el insulto.

Claro, que sus señorías tendrían que empezar por practicar la educación en el Congreso de los Diputados, esto es, no mofarse del político que está hablando en la tribuna, no hacer gestos obscenos a los contrarios, no levantarse de sus sitios cuando acabe su representante y continuar sentados hasta que acaben todos los representantes políticos de hablar, que para eso están ahí, para eso nos representan.

O igual es eso, que no nos representan.

Mientras tanto, nos alegraremos mucho por Quino.

mafalda

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4 pensamientos en “De las formas sin fondo

  1. A mí lo único que me jode realmente del asunto del ministro, porque quien se escandalice ahora por una frase suya es que ha vivido en Marte, es la disculpa, eso no es una disculpa, “si he ofendido a alguien lo siento”, como que él no piensa que lo que dijo fuera ofensa, una disculpa o es sincera o mejor no la des.

    • Si, pienso igual. Es lamentable disculparse por obligación y más si además se nota. De todos modos, estoy convencido de que ese pensamiento es tan común en tantos hombres de esa generación 😦

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