Home

He decir que la cuantía de mi último recibo de luz ha supuesto otro apunte más en mi listado de encabronamientos diarios, al que se suman la gestión del ébola, las tarjetas opacas, el apaleamiento de inmigrantes en la valla,o la destitución del concejal de Hortaleza a una alto cargo por haber tenido un hijo, noticia que ha venido a reforzar y a justificar más que sobradamente las denuncias de esta semana de mis compañeras Ana y Carmen.

Pero por si no estuviera ya poco encendida con el alarmante precio de la energía, que un día de estos me va a terminar obligando a un apagón y eso que no estoy en paro ni pago hipoteca, ayer me enteré de cómo se ha resuelto el culebrón del caso Castor: efectivamente una vez más, el contribuyente saldrá al rescate de la empresa privada para evitar que sufra pérdidas. Hoy lo he confirmado en prensa.

Haciendo un breve resumen, resulta que el Gobierno autoriza a ACS a montar una plataforma de almacenamiento de gas submarino en Castellón, con la oposición de la ciudadanía. Resulta también que la plataforma origina movimientos sísmicos constantes, y el gobierno al constatarlo les obliga a paralizar la actividad. Y resulta que no es la empresa la que tiene que indemnizar a los ciudadanos de Castellón por los daños causados con su plataforma, sino que corresponde indemnizar a ACS con 1.350 millones y que su inversión fallida no les suponga un perjuicio económico. Me pregunto qué clase de abogados redactaron el contrato suscrito, qué clase de gobierno lo firmó, y, si es que esas eran las nefastas condiciones, qué clase de gobierno no se planta ante ellas negándose a cumplirlas por injustas y abusivas. Quizás los responsables ya esperan su asiento en el consejo de administración junto a Florentino en ACS, una de las empresas más beneficiadas por los pelotazos inmobiliarios que han gestado la crisis de ladrillo que aún penamos.

Y claro, todos sabemos que las indemnizaciones que salen de las arcas públicas se pagan con el dinero de todos, así que, queridos ciudadanos, por si no estuviéramos ya suficientemente asfixiados con los precios de los suministros energéticos, a partir de ahora en nuestras facturas de gas se incluirá durante los próximos treinta años, un importe extra que irá a parar al resarcimiento de ACS.

Me pregunto si cuando ACS anuncie sus beneficios en la junta de accionistas, los repartirá también entre la ciudadanía, o devolverá de alguna forma a la sociedad la sangre que le está chupando.

Con respecto a la energía eléctrica, después de leer sobre el tema, ocurre algo parecido.

Así es muy sencillo ser empresario de éxito, estar en el IBEX 35, incrementar el porcentaje de beneficios de año en año, es muy sencillo, señores, y sin haber cursado un máster en el IESE. Con todo un gobierno a mi servicio, preocupado por asumir las consecuencias de los riesgos empresariales y medioambientales que asumo, las de mis errores, las de mi insensatez, las de mi codicia, con un gobierno que proteja mis intereses y que legisle y ponga los impuestos recaudados a los ciudadanos a mi servicio, yo también puedo ser Florentino Pérez, Miguel Blesa, Rodrigo Rato, Ignacio Galán, Salvador Gabarró Serra, y un largo etcétera.

Lo que cada vez resulta más difícil, para la gran mayoría de los hogares, es afrontar los gastos básicos, ser capaces de pagar, incluso con dos sueldos, los gastos de alimentación, los recibos de luz y gas, vivienda y educación todos los meses. Por no hablar de los seis millones de personas sin trabajo, porque eso ya no es que sea difícil, sinceramente no sé cómo lo hacen para vivir.

Pero a pesar de todo, aguantaremos las vueltas de tuerca mansamente, seguiremos votando a personas que en lugar de velar por los intereses de la mayoría apostarán por la salud del IBEX 35, y pagaremos religiosamente los recibos con nuestro consumo y nuestras cuotas de indemnización a las eléctricas. A pesar de todo, contemplaremos impasibles, con esa cara de “no hay nada que hacer” cómo nuestra dignidad es cada vez más pequeña.

Pero digo yo, si el gobierno, que es quien debería, no tiene ni autoridad ni altura moral como para poner límite a la voracidad empresarial, ¿tan descabellado sería que fuera la ciudadanía la que optara (por ejemplo, se me ocurre) por devolver de manera masiva y generalizada el recibo del próximo mes de febrero (sí, el terrible recibo de febrero)? Y es que quizás sí se pueda hacer algo si de pronto 40 millones de personas se plantan, quizás habría algún que otro poder de negociación….

¿o no?

Anuncios

8 pensamientos en “El negocio de la energía: ser empresario de éxito es fácil si sabes cómo.

  1. En Grecia ha funcionado un movimiento así, se llamaban los “yo no pago”, empezaron tras una subida del transporte público y continuaron luego con la luz y otros recibos. Sí, yo también creo que deberíamos dejar de ser mansos, por lo menos para asustar un poco.

    • Qué bueno! Necesitamos unos cuantos griegos “yo no pago”, desde luego. Igual se podría empeza copiando el lema. Lo dice todo…..

      Y no es más que una réplica. Un no estoy dispuesta a que me pises, no me voy a ir con palos y piedras, pero no te pienso pagar, que al final, es lo que les importa.

      Besos!

  2. Se necesitaría un moviimento de desobediencia civil masivo y efectivo. Yo creo que si se les podría hacer pupa, solo hace falta saber como. Yo me apuntaría, sin dudarlo

    • Claro que se haría pupa. El sistema se asienta sobre el consumidor. Somos la clave para que todo continúe como hasta ahora. O para que deje de hacerlo. La cuestión es quién o cómo se crea y se articula esa desobediencia ciudadana a gran escala para ejercer presión y forzar cambios. Yo también me apunto.

  3. Leer la edición digital de los periódicos por la mañana y tener ganas de comprar una 38 es todo uno. Escuchar los informativos del mediodía y tener ganas de salir a la calle con mi 38 para quedarme a gusto también es unisono. Qué asco de país. Esto parece que no lo arregla ni el Robin Hood de Podemos. ¿sería permisible cierto grado de violencia popular contra algunas instituciones/empresas/personajes?

    Como dice Karmen más arriba muchos nos apuntaríamos a un movimiento (real y efectivo) que les tocara los cojones a quien todos sabemos, pero -y esto es lo más jodido- aquí ya se parece todo a un sálvese quien pueda generalizado (lease partidos políticos, agrupaciones, cargos de cierta responsabilidad, directivos de alto nivel, etc).

    Las ratas son las ultimas en abandonar el buque en caso de hundimiento, y ellos (los de arriba) han decidido que el 99% de la población seamos ratas.

    Saludos.

    (hoy tenía que desahogarme y ha tocado aquí, sorry)

    • No lo sientas, te ha pasado como a mí, que cada viernes cojo y despotrico en este espacio.
      Yo no sé si la violencia sería permisible, pero desde luego el impulso por ejercerla me parece humano dadas las circunstancias. Yo lo tengo, al menos .-)
      Lo difícil, en mi opinión, es orquestar esa desobediencia civil, esa rebeldía a gran escala. Si alguien conoce a algún/a líder de masas con poder de convocatoria suficiente, yo encantada de presentar sugerencias y de apuntarme a ese “yo no pago”, y de hacer algo al margen del sálvese quien pueda generalizado (algo más que salir a la calle de vez en cuando a manifestarme tranquilamente o que votar cada cuatro años), porque como haya que recurrir a mi poder de convocatoria….

  4. Yo a lo más que llego es a apuntarme a la compra colectiva de energía. Estaría genial la desobediencia civil pero no me veo madera de líder…

    Llevamos una racha, ya bastante larga, en que lo dífícil es encontrar razones para no estar cabreado.

  5. Yo lo tengo tan claro que me da miedo repetirme, quejarnos desahoga, pero no sirve para nada, lo único que les sirve es quitarlos y poner a otros, ¿que los otros son iguales? Pues a otros distintos, evidentemente no a los primeros.

    Al cuarto cambio ya se encargarían de hacer las cosas bien por la cuenta que les trae.

    Pero hija mía, el PP sigue primero en las intenciones de voto, ¿qué más les da lo demás?.

    Besotes reina.

Los comentarios están cerrados.