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Estoy empezando a comprender las causas de esta situación que obliga a Patricia a estar en un cabreo continuo y, aparentemente, sin fin. A Patricia y a la gran mayoría de la población española a poco que nos paremos a pensar un poquito.

En realidad, más que las causas lo que he encontrado son los culpables. Las culpables, más bien. Y ha sido Rodrigo Rato el que me ha hecho ver la luz.

Porque las culpables de todo, pero de todo, todo, todo, somos las madres. Ese colectivo que agrupa mujeres de toda condición social, económica, intelectual, sentimental, ese colectivo tan heterogéneo sí, pero a la vez tan culpable.

Que, gracias a Rato, he comprendido a ese concejal del Ayuntamiento de Madrid que apartó a una funcionaria de su cargo por ser madre. Con la de críticas e insultos que le han caído (alguno mío, tengo que admitir) , pobre hombre. Él seguro es otro visionario, como yo a partir de ahora gracias a Rodrigo Rato y a sus declaraciones sobre sus gastos con las tarjetas “opacas”. Él ya había descubierto que somos las madres las culpables de todo, y había empezado a hacer limpieza para lograr la regeneración moral y económica que necesita nuestro país. Qué ironía, uno de los personajes más comprometidos con la búsqueda de la transformación de nuestra sociedad (uno de los más sólo, que no es la primera madre ni será la última que vea perjudicado su ascenso social, económico, profesional o financiero simplemente por serlo) y uno de los más criticados en las redes sociales. Pobre hombre.

Es verdad que en la educación de los niños intervienen cada vez más adultos. Desde los tiempos de las cavernas en los que las madres eran las únicas responsables del sustento y cuidado de los descendientes, con el paso del tiempo, maestros, niñeras y, a veces, incluso padres, se han unido a la madre en la labor de educar a nuestras crías humanas. Pero, por mucha gente que se haya añadido a esta labor, es cierto que hay aspectos que fundamentalmente siguen correspondiéndonos a nosotras. Porque yo, he de confesarlo, también pertenezco al colectivo culpable. Yo, desde hace algo más de doce años y ya para toda mi vida, resulta que… soy madre.

Pues una de nuestras funciones prácticamente indelegable es enseñar a nuestros hijos e hijas, desde bien chiquitos, la diferencia entre el bien y el mal. Saludar a los vecinos está bien, escupir al niño que nos cae mal está mal, dar un besito a nuestro hermano menor está bien, intentar descalabrarlo con las piezas de Lego está mal, comerse la papilla de frutas está bien, tocar los enchufes está mal… muy mal. Y así, si hiciéramos bien nuestro trabajo, todos los niños y niñas y, de resultas, todos los adultos y adultas, sabrían perfectamente la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal.

No como el pobre Rodrigo Rato que se ha visto obligado, por esas deficiencias educativas suyas, a admitir que esa historia de las tarjetas en las que él, pobre hombre, se ha visto envuelto ciertamente está muy mal, pero él “no lo sabía”. Por lo tanto, la culpa no es suya, no, es de su madre.

A ver si empezamos a asignar las culpas con propiedad y los jueces empiezan a encausar a las verdaderas culpables de este desastre que estamos viviendo: a la madre de Rato, a la de Blesa, a la del Bigotes, a la de Urdangarín, a la de la Pantoja, a la de Carlos Dívar, a la de Jaume Matas, a la de Carlos Fabra, a la de Dimas Martín… y a tantas y tantas otras.

Encausarlas o hacerles la vida más difícil, como el concejal visionario antes citado, para que no podamos trabajar y nos quedemos en nuestra casa cuidando de nuestros hijos y sin molestar a nadie.

Aunque, bien pensado, si lo que hacemos rematadamente mal es educar a nuestros hijos… ¿por qué se empeñan en mandarnos a casa?

Nuestra vida está llena de misterios que mi limitada mente de madre culpable no es capaz de resolver. Como me pille el visionario me liquida 😉

 

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4 pensamientos en “Los verdaderos culpables

  1. Jajajaja! Pues fijate que yo creo que en lo de Rato la culpa no es de su madre, si no de las malas compañias, que a saber con que gente se juntaba en los sitios esos que frecuentaba como el FMI, Bankia y otros altos consejos! 😛

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