Home

Llevo unas semanas sin apenas tiempo libre y el viernes pasado no saqué tiempo para mi euler. Este viernes iba camino de lo mismo, pero me he propuesto un intento, aunque sea breve, de pensamiento espontáneo (con todo lo que eso implica), y sin relectura para corregir los traspiés de los dedos.

Al igual que Carmen, estoy un poco cansada (cansada, indignada, harta, aburrida) de que nos repitamos hasta la saciedad con los casos de corrupción, pero es que parece que no dejan opción para hablar de otra cosa. Si a nuestros queridos dirigentes corruptos les da igual robarnos, el resultarnos reiterativos y aburridos les trae realmente al pairo.

Yo, últimamente he pensado dos cosas. A raíz de la bomba Podemos y su increíble avance en la intención de voto, me ha venido a la cabeza que ésta será causa precisamente de que los asqueados votantes del PP continuen votando a ese partido muy a pesar de su desencanto y decepción. Quién no tiene algún ser cercano e incluso querido que votó a esta panda de la que ahora reniega, pero que cuando oye hablar de nuevas formaciones como Podemos se echa las manos a la cabeza, con el gesto desencajado por un terror que termina verbalizando en un “oh, cielos, vamos a ser como venezuela”, “no va a haber comida en los supermercados”, “la democracia se va a terminar”, “una dictadura comunista” -en efecto, ese temido ¡que vienen los rojos!-, o incluso “que vuelve la guerra civil”. Y claro, es que el obtener la información (interpretación) siempre de los mismos medios da pie a una percepción distorsionada de la realidad. Yo creo que la intención de formaciones como Podemos precisamente tratan de ganar en democracia y de devolver la soberanía a los ciudadanos, y de que exista un mayor control sobre las decisiones que toman nuestros representantes. Pero no les voy a negar que aunque en movimientos como Podemos hay sitio para todos pues todo el mundo puede votar, el corte de las mismas es rojillo, sí. Así que yo me pregunto: ¿y es que no hay personas con ideas de corte conservador, asqueadas y avergonzadas del Partido Popular suficientes y con el empuje necesario como para iniciar una formación conservadora pero más democrática que la actual, y con mecanismos que garanticen mejor la honestidad de sus representantes? Porque, visto lo visto en los últimos años, me abstendría de votar, quiero decir, dejaría que me cortaran los dos brazos, antes de introducir una papeleta en favor de los dos partidos que han gobernado desde el final de la dictadura.

En fin, que hagan lo que quieran, que creen un partido nuevo, que se abstengan del voto o que se corten los brazos, pero apoyar a alguno los dos partidos que han corrompido las instituciones, politizándolas (corrompiéndolo), me parece que no es una opción. Debería estar prohibido, como fumar dentro de los bares, que es perjudicial para la salud propia y la de los demás.

Por otro lado, ayer, viendo un resumen del próximo Salvados, Jordi Évole se había ido a Dinamarca para preguntar a los daneses cuál era el último escándalo de corrupción que recordaban. Y a nadie le venía nada a la cabeza. Eso me hizo pensar que lo que ocurre es que creíamos ser un país del primer mundo, pero no, al menos tal y como yo lo entiendo. De hecho, hay muy poco primer mundo. Es decir, en Dinamarca no hay casos de corrupción política, pero estoy segura de que tampoco hay economía sumergida, que nadie defrauda a hacienda, nadie solicita prestaciones por desempleo o por enfermedad fraudulentas, las compañías de seguros apenas deben invertir nada en destapar engaños, y en ningún contenedor de orgánico aparecerá un vidrio, o un papel. Es decir, va todo en consonancia. La clase política que tenemos debería hacernos reflexionar acerca de la sociedad que somos. Y somos un país en vías de desarrollo: en lo económico, en lo político, en lo social. Y esto creo que es incuestionable.

Lo que espero es que la sociedad actual decida dejar de pasar por alto ciertos comportamientos, decida dejar de tolerarlos y no sólo en sus representantes políticos, sino en sus vecinos, amigos y familiares, y que una nueva sensibilidad que hace unos años no exsitía y ahora aflora y se afianza, y se preocupa por temas como la sostenibilidad de la economía -incluso la justicia de la economía-, la solidaridad y la colaboración ciudadanas, por  la necesidad del trabajo, la implicación y la responsabilidad de todos para alcanzar una situación política y social de la que no avergonzarnos, es esperanzadora y un buen paso adelante para conseguir ser un país más civilizado.

Anuncios

3 pensamientos en “Algunas ideas sueltas acerca de intenciones de voto y primer mundo.

  1. Pues para ser pensamiento espontáneo lo has bordado. A mí me dijo ayer, alguien cercano, hablando de Podemos, “qué horror, nos van a quitar las casas”. Eso me recordó a una leyenda urbana de mi infancia que decía que si gobernaran los comunistas pondrían una cortina en mitad de las casas y meterían a vivir a otra familia.
    Tienes razón en que harían falta más alternativas y, desde luego, una regeneración moral de toda la sociedad.

  2. Yo tambien alucino de que le tengan tanto miedo a Podemos y no le tengan asco a votar a los que han mentido y robado. Nada puede ser peor que lo que hemos tenido en los últimos años donde se nos ha tratado como niños pequeños que no merecemos ninguna explicacion y las cosas se hacen porque lo digo yo (ya sea el PP o el PSOE). Supongo que votar al PP es como creer en la Iglesia, un dogma de fe, da igual sus hechos. 😦

  3. Lo que me extraña es la poca capacidad de crítica del votante de derecha, parece que todo les da igual, que la corrupción y mentiras se la soplan, coño, no digo que un votante del PP de toda la vida vaya a votar a Podemos, lo que digo es que hay más fuerzas de derechas y nada, siguen ahí con lo suyo, alucinante.

Los comentarios están cerrados.