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Ayer se acabó oficialmente la Navidad y hoy, después de todos los empalagosos deseos de paz y amor que nos han rodeado en las últimas semanas, mientras comentábamos jocosos las indigestiones navideñas algo nos ha quitado de repente el hambre y las ganas de reír.

El asesinato de doce personas ha conmovido a todo el mundo no solo por la violencia del hecho en sí, por la muerte indiscriminada de personas inocentes en nombre de un supuesto Dios (que de existir seguramente no estaría de acuerdo con ellos) sino sobre todo porque su ataque ha sido lanzado directamente contra la libertad de expresión, contra Charlie Hebdo un periódico satírico como lo es nuestro Jueves, de los que no se dejan influir por presiones políticas, económicas ni religiosas para reírse todas las semanas de aquello que consideran susceptible de ser criticado, pero siempre con humor.

Disparos de kalashnikov en una redacción de París, periodistas degollados en Siria, niñas secuestradas en Nigeria, familias masacradas por drones norteamericanos en algún lugar de Irak, o Afganistán, guerras creadas por intereses económicos y vendidas como guerras santas para unos y como liberadoras para los otros (la operación Nuevo Amanecer iniciada por G. Bush causó aproximadamente un millón de muertos iraquíes, pero el odio que originó es incalculable).

Este inacabable cruce de disparos parece que no va a acabar nunca. El círculo vicioso en el que se convierte que el aumento del terrorismo y la propaganda del supuesto Estado Islámico provoquen un incremento de intervención policial y militar con la excusa de la seguridad, lo que provoca a su vez una escalada de odio en contra del “invasor militar” extranjero y pagano, parece que nunca va a tener fin.

Y mientras, los fabricantes de armas se frotan las manos.

charlie2

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2 pensamientos en “Fanatismo=Fatalismo

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