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El ser humano es incapaz de aceptar que es incapaz de asumir la complejidad del mundo, y esa incapacidad de aceptación de su propia pequeñez le lleva a simplificar, a elaborar leyes, a generalizar, a realizarse una idea del mundo y de las personas a la altura de su pequeñez. Una idea que le permita arrogarse un conocimiento y control sobre ese mismo mundo empequeñecido y simplificado, y despojarse de ese incómodo e ingenuo estado de confusión, sorpresa y desconcierto, propios de un niño pero no de un ser adulto y sabio, que a lo largo de su vida y de su parcial experiencia del mundo y las personas que lo habitan, ha logrado llegar a su conocimiento supremo, al vaticinio y la advertencia, a la certeza acerca del futuro, acerca de los comportamientos ajenos, acerca del destino. Y, una vez cumplidos sus peores pronósticos, con gozo se recrean en un sempiterno os lo dije. Y si yerra, el ser humano reelabora sus leyes y su conocimiento, para despojarse cuanto antes de la sorpresa y el desconcierto.

El ser humano es el gran estadístico, el gran tomador del todo por la parte, el otorgador del cien por cien de probabilidad a sucesos o comportamientos que ha visto repetirse, al menos dos veces. Los hombres son infieles, los curas pedófilos, las mujeres manipuladoras, los andaluces vagos, los niños crueles, las empleadas domésticas ladronas, el personal de los geriátricos maltratador, las tonadilleras defraudadoras, los perros fieles, los gatos traicioneros, las tortugas ninja, los musulmanes asesinos.

Cuidado, cuidado con el todo por la parte, especialmente cuando la parte sale en portada, incluso si en algunas ocasiones la parte adquiere dimensiones importantes, cuidado estadista, cuidado. Cuidado, cuidado con las taras de nuestra naturaleza. Cuidado con sus peligros. Para estar alerta hace falta tomar consciencia. Nuestra cabeza nos empuja a la simplificación. A establecer relaciones y asociaciones falaces, pero ,esos sí, simples. He escuchado muchas, porque me rodeo de seres humanos. Probablemente, o con toda certeza también las haya dicho, o como poco pensado, porque soy un ser humano. Pero el mundo no es simple. No es pequeño. No es uno. No es lineal. Ni unísono. Ni comprensible. Ni controlable. Incluso y a pesar de nuestro empeño.
Cuidado.

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