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Cuatro millones de tuits se han escrito con el hashtag #JeSuisCharlie.

Varios millones de personas se identifican públicamente como Charlie, Charlie Hebdo, el semanario de espíritu transgresor atacado por dos terroristas el último miércoles. Una forma de solidarizarse en el dolor o de manifestar que, puestos a decidir entre Charlie Hebdo y los asesinos, uno se alinea con los agredidos, con los buenos. Y, claro está que, puestos a decidir, no hay otra opción posible.

Pero, si no simplificamos, yo no soy Charlie Hebdo.

A mí en general no me gusta ese sentido del humor que parece buscar la ofensa, el agravio, la ridiculización de otros, de sus ídolos, de sus ideas, de sus religiones… Y digo que no me gusta en general porque a veces me hace gracia, y creo que me pasa como a la mayoría, que considero ofensivo lo que “ataca” a lo que a mí me gusta, a lo que pienso, a lo que creo, a la gente que me cae bien… y no me parece que sea ofensivo lo que “ataca” a lo que no me gusta, a los pensamientos contrarios a los míos, a las creencias incompatibles con las mías, a la gente que me cae mal…

 Yo no sería capaz de dibujar como ellos (no dispongo entre mis habilidades artísticas de dote alguna para el dibujo) y mi sentido del humor no cuadra con el suyo, así que yo no podría ser Charlie Hebdo. Es probable además que alguno de los heridos, o de los muertos, si lo hubiera conocido, me cayera fatal, quién sabe. Puede también que alguno pudiera ser una mala persona, incluso, porque quién sabe, que el morir asesinado no santifica una vida.

Así que yo no puedo ser Charlie Hebdo.

Pero puedo opinar, y sentir horror porque haya habido dos o tres personas que, sintiéndose ofendidas por unos dibujos o unas letras, han decidido que la única opción era el asesinato de quienes los plasmaron sobre el papel. Me espanta el terror que hubieron de sentir en esas oficinas pero me espanta más que haya quienes, escudándose en la defensa de un dios o una bandera, sean capaces de segar vidas ajenas sin titubear.

Es muy probable que la mayoría de los muertos o heridos a causa del terrorismo de toda clase sean buenas personas, seguro porque yo sigo convencida de que la mayoría de los seres humanos lo somos, pero también hay quienes no lo son, o lo son a ratos como lo somos todos o incluso son malos malísimos…  qué más da.

Yo no soy Charlie Hebdo, porque probablemente el semanario y yo tenemos un espíritu bastante diferente, no lo sé (que tampoco he leído más que lo que ahora se publica)

No lo soy, ni me gustaría serlo. Sólo me gustaría que mi mundo pudiera seguir lleno de gente con la que no comparto opinión, sentido del humor o forma de ver la vida y que ninguno temamos que por ponerlos de manifiesto nuestra vida pueda estar en peligro.

Pero ni aquí, ni en Francia, ni en China, ni en Irak, ni en Irán, ni en Cuba, ni en… ni en ningún lugar del mundo, por lejos que esté.

Yo no soy Charlie Hebdo, pero no me debería dar miedo el poder serlo.

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4 pensamientos en “Je ne suis pas…

  1. Me gusta mucho tu artículo, y coincido contigo. En mis viñetas no me gusta herir a nadie, ni a mis teóricos enemigos, no me interesa el humor de mal gusto o la crítica que produce dolor, aunque, por definición el humor debe ser trasgresor, incisivo, e irónico, debe desperezar ánimos y neuronas. Sin embargo, aquellos dibujantes que opinen lo contrario no merecn morir asesinados por sus dibujos, no merecn ni un pequeño arañazo, pueden merecer, como mucho, que no se les preste atención. Sí a la tolerancia, al respeto y a la pluralidad. Si a la convivencia multiétnica. Si a la paz.

    • Esa es la idea, José Luis. Y el que digamos que ese humor no nos gusta no quiere decir ni de lejos que estemos de acuerdo con los asesinos.

  2. Yo sí lo soy, me gusta el humor irreverente, no creo que haya nada sagrado e intocable, o si lo hay debe ser el propio público quien así lo decida, es lo que tiene la libertad, es más, hasta creo que cualquiera que pueda sentirse ofendido puede recurrir a la justicia.

    Pero lo triste es que esto en realidad no tiene nada que ver con la revista francesa, el islamismo radical no necesita viñetas de Mahoma para atacar y asesinar, a diario cientos de personas son masacradas por ellos, principalmente otros musulmanes que no son islamistas radicales.

    Si que me causa algo de tristeza ver gente masacrada en Irak, siria o Nigeria y que no haya una jodida manifestación, eso sí.

    • Sí es triste, sí, Dessjuest. Mientras no lo tengamos cerca, es como si no ocurriera. Espantosa forma de actuar humana.

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