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Acabo de leer los titulares de prensa y me encuentro con el desalojo de una familia con un bebé de un mes de una antigua vivienda de protección. Y digo antigua porque el Ayuntamiento de Madrid vendió más de 1.800 pisos del parque público de vivienda a fondos de inversión, y éstos han incrementado sensiblemente el precio de los alquileres, haciendo que familias de economías precarias (que precisamente por eso habían sido beneficiarios de una vivienda de protección oficial) hayan dejado de poder pagarlas. Me pregunto a qué legislador le parece razonable que una alcaldesa, para colmo no electa, pueda tener la facultad legal para vender una propiedad pública tan sensible como pisos de la empresa municipal de la vivienda. Es curioso el ahínco con el que defienden la propiedad cuando es privada, y la falta de escrúpulos para hacer y deshacer cn la propiedad pública. Las representaciones son cómodas para el representado, pero peligrosas también. Hay temas, como la venta de una propiedad pública, para las que debería ser necesaria la autorización expresa del propietario -los ciudadanos-. Es decir, una consulta vinculante. La venden porque está en quiebra, dicen. Y está en quiebra porque ese mismo gobierno la estuvo gestionando con mal tino. Los mismos que la llevan a la quiebra después la venden para recuperar liquidez, sin consultar a nadie, sin replantearse su gestión.

Hoy una compañera de trabajo decía que, al final, vivimos en una economía liberal, y que estamos sometidos a una normativa europea que hay que cumplir, y que esté quien esté debe respetar eso. Perfecto, es posible que tengamos unas restricciones en cuanto a gasto, o una deuda que devolver, y que haga falta contener el gasto y obtener más ingresos. Pero es que hay formas y formas de contener el gasto y formas y formas de obtener ingresos, y ahí es donde está la diferencia entre unos partidos políticos y otros. No se sostiene que ahora mismo, de los ingresos que se recaudan en este país, el 50% provengan del IRPF, y el 5% del Impuesto sobre Sociedades. Además, el impuesto sobre la renta es un impuesto sobre lo que ingresas, y el impuesto sobre sociedades es un impuesto sobre el beneficio, es decir, sobre la diferencia que hay entre lo que has ganado y los gastos que has tenido, por lo que tiene más sentido que sea más fuerte. Y que haya que escuchar el discurso de que si se suben los impuestos a las empresas se van de este país…. Pues si una empresa invierte en este país para obtener beneficios, pero no está dispuesta a contribuir con los gastos, quizás sea mejor que se vaya a invertir a otro sitio. ¿A costa de qué hay que atraer el capital?

Y una más. El otro día en las noticias, apareció algún acto en el que estaba el Ministro de Economía, y en el que varios inversores extranjeros subrayaban la gran oportunidad que suponía invertir en España, debido a los bajos costes salariales. Y el Ministro estaba tan orgulloso, y no sentía vergüenza, ni nada. Estad atentos a las etiquetas de la ropa, y mirad en los productos que compréis en los euro bazares, porque a partir de ahora va a poner MADE IN SPAIN. ¿Queremos ser como la India, como Taiwan? ¿Queremos ser un país emergente en el que vengan a invertir las empresas porque la mano de obra sale tirada y además hay enormes ventajas fiscales? ¿A costa de qué hay que atraer el capital? ¿A quién miramos? ¿A quién queremos parecernos?

Y es que, por muy desesperada que sea la situación, a los empresarios hay que marcarles unos límites, porque su ambición no los tiene. Me parece muy bien que te establezcas en este país, pero si ganamos todos. En este país los salarios mínimos son estos, y en este país hay que contribuir a su sostenimiento con esto otro. Y si no, ahí tienes la puerta.

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2 pensamientos en “Protección de la propiedad

  1. Para mí el problema, el gran problema, es que todo lo que hacen “porque lo pide la UE” lo ha acordado el partido en el gobierno de turno, sin (y eso es lo grave) que la mayoría, por no decir todas, las ocasiones lo haya planteado en programa electoral alguno.

    Con eso es con lo que hay que acabar, debemos exigir que lo que se prometa se cumpla y lo que no se prometa se consulte, ¿y si no nos sale de los huevos a la mayoría de españoles? ¿quiénes son para decidir lo que es bueno para nosotros “por nosotros”?

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