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Estoy de acuerdo con Patricia en la respuesta que ella misma daba a la pregunta que planteaba el miércoles:  ¿se piensan (los pujoles, la Villalobos…) que somos imbéciles?

Aunque creo que, hablando ya de los políticos en general, estando segura de que nos consideran imbéciles, no son muy coherentes en su apreciación. Porque digo yo que, si están convencidos de que se dirigen a un electorado mayoritariamente limitadito intelectualmente, deberían dejar muy bien explicaditos y detallados, para que lo entendiéramos bien, todos sus programas y objetivos a conseguir si nuestros votos les dan el triunfo. Explicarnos el objetivo, la razón por la que lo consideran importante, el coste que alcanzar ese objetivo va a acarrear, qué ingresos se van a conseguir, de dónde se van a sacar si no, qué otro objetivo se quedaría sin cumplir al restar el dinero necesario para el nuevo, por qué se considera que ese otro objetivo no es importante o, al menos, no es tan importante como el primero… no sé, cosas básicas, sencillitas de explicar para que los electores completamente imbéciles podamos elegir bien a quién votamos.

Pero no, es justo entonces cuando parecen considerarnos tan, tan listos que sobreentendemos su programa. Ya nosotros mentalmente rellenamos los huecos en la financiación no explicada, en las razones por las que llevando años en el gobierno no han optado por hacer nada de lo que proponen como imprescindible para más adelante, o en realizar ese imposible enlace entre la mayor y mejor prestación de servicios y la menor recaudación de tributos, sin aumentar la deuda. Y ahí es cuando, considerándonos ellos tan, tan, tan listos es cuando nosotros nos vemos tan, tan, tan tontos porque no nos cuadran sus cifras, ni su programa ideológico, ni su vida ni nada de nada.

Yo ando ahora perpleja por algunos episodios, como ese de la pareja sentimental en partidos diferentes que rompe su relación y luego ella rompe con su partido político para formar otro también distinto, pero luego resulta que distinto, distinto no va a ser, porque la intención es la de aliarse con el de su expareja ¿y es que no te vale entonces el que ya tiene él?  Que si la cuestión va por la reivindicación de género (si él tiene un partido, yo quiero el mío para poder negociar… ) ya sí que soy yo misma la que se empieza a sentir imbécil porque no entiendo nada y me da la sensación de que, como dirían en mi pueblo, estamos empezando a mezclar churras con merinas.

O quizá es esta chica la que tiene razón y todos debemos empezar a gestar nuestro propio partido político con la intención de ir ofreciendo pactos a diestro y siniestro a ver quién nos ofrece las mejores condiciones y, pactito a pactito, podríamos ir ascendiendo en nuestra carrera política y llegar a conseguir escaños en el Congreso y en el Senado, alcaldías, presidencias de comunidades autónomas… sería la revolución de los electores completamente imbéciles que pasaríamos a ser políticos completamente imbéciles también.

Y lo peor de todo es que, tal cual están las cosas, yo dudo de que se notara mucho el cambio.

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2 pensamientos en “Completamente imbéciles

  1. Jajaja yo también me había preguntado lo mismo. Os parecerá ridiculo pero en teoría pdicianslitica se llama “envie du penis” que viene ya de Freud, y es un pasaje obligado en la sexuación . Y esa envidia de tener el poto, aunque evoluciona a otra cosa, queda siempre en el inconsciente, en algunos individuas mas que en otras por lo que veo. Muy buena observación ! En realidad la idea es asumir que no lo tenemos ni lo tendremos nunca ( el órgano que sirve para superar todos las desgracias). Ni el hombre ni la mujer. Aceptando la castración simbólica nos volvemos más libres y menos centrados en correr detrás de algo inalcanzable , mientras hacemos putadas a todos los que encontramos en nuestro camino. Besos

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