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¿Y yo a quién creo?

Opina Carmen que, no es que nos crean imbéciles, es que nos quieren así. Y es muy posible que tenga razón. Pero ¿quién nos quiere así? ¿los políticos de derecha? ¿los de izquierda? ¿los de centro derecha, centro izquierda, centro centro…(siendo el centro un punto muy muy elástico según la apreciación de cada cual)? ¿quién nos quiere imbéciles?

Es verdad que la tendencia mayoritaria actual es a pensar que es la derecha gobernante la que nos quiere imbéciles para que, sin tener en cuenta sus fallos de gobierno, su implicación en asuntos de corrupción varia, sus decisiones a golpe de mayoría sin buscar el consenso ni en lo más básico… es decir, olvidándonos de su experiencia como gobierno, les volvamos a votar. Y oye, es bastante probable. Así que movilizan a sus gabinetes de prensa y a la prensa afín para que les ayude a cumplir el objetivo.

Pero luego está la izquierda tradicional que no tiene más remedio que querernos imbéciles para que no recordemos su, tan cercana, experiencia de gobierno, su fallos en dicha gestión, su implicación en asuntos de corrupción varia o sus decisiones a golpe de mayoría sin buscar el consenso en lo más básico… Así que, sí, estos también, estos también nos quieren imbéciles, y movilizan a sus gabinetes de prensa y a la prensa afín para que les ayude a cumplir el mismo objetivo.

Están también los nuevos y el tema Venezuela en el que, según veamos que nos da votos o no, somos más o menos afines a su gobierno. Y eso a mí me mosquea un poco. Así que, dando por descontado que no puedo dar por buena la versión de ningún periódico ni medio de prensa, tiendo a buscar información de primera mano, por venezolanos o gente cercana que, por trabajo, ha visitado el país frecuentemente en los últimos años y a mí, la verdad, el modelo me aterra. Es verdad que en varios países de América del Sur y no digamos en Asia o África la situación es peor y la protección de los más básicos derechos humanos brilla por su ausencia, pero digo yo que no habrá que elegir como modelo a ninguno de ellos. Que nuestro sistema, comparado con el suyo, es bastante bueno y no hay razón para volver atrás sino para tirar para adelante mejorándolo.

Al final, la gente lista intenta tirar de informaciones de primera mano pero casi nunca las tenemos. Y vas dando tu confianza a distintos medios (cuanto más independientes, mejor) o lees los de todas las tendencias e intentas sacar de ellos lo que es una mera información, sin comentarios añadidos, pero cada vez es más difícil porque es “moda” general darnos los datos ya interpretados y así no hay quien se aclare.

Y con los líderes de los partidos citados me pasa lo mismo, creo que la versión que nos dan no es la suya real, no es su yo real, su “dato”, sino su yo interpretado para conseguir votos. Y a mí eso me parece muy poco creíble.

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2 pensamientos en “Poco creíbles

  1. Nos quieren imbéciles todos, pero unos más que otros, sobre todo los que tienen grupos de presión detrás. Sobre lo de Podemos y Venezuela es que ya huele un poco que siempre les acusen de lo mismo. Sobre todo por todas esas personas que están trabajando en esa formación por mejorar la política y que no tienen nada que ver con el pasado mediático de Iglesias o Monedero. No creo que se tengan que vincular todas las declaraciones que pudieran hacer en su día como ideario del partido. Conozco algunas personas que se han integrado en esa formación y nunca se las podría tachar de extremistas ni defensoras de Chavez. Por lo demás, no voy a votar a Podemos (por si parecía partidista).

  2. Yo veo que han ido todos a sacar toda la “mierda” posible de Podemos, porque eso de que pueda sacar muchos votos y quitarles su posición de priviliegio les da miedo, pero lo que me preocupa es que la encuentren. Y andan todos dedicándose a ventilar la porquería de los contrarios y, al final, yo al menos ya no distingo entre quien la tiene y quien no. A nivel de siglas, todos me parecen iguales. Aunque sí me consta que en todos los partidos sigue habiendo gente que verdaderamente aspira a mejorar las cosas desde su punto de vista ideológico, defendiendo este sin que el degradar al otro tenga que ser su única forma de ganar y sin que la posibilidad de llegar al poder le ciegue su comportamiento. A ver es posible que todos estos lleguen por fin a los puestos directivos en sus partidos y pueblen las candidaturas.

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