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Pues enlazando con la última frase de Ana, si hay algo más extraño que un hombre solo, con corbata, que salta, es un hombre con camisa y corbata en bicicleta, con cara de “por favor que no me caiga que salgo en todos los telediarios”, sobre todo si ese hombre es nuestro estirado y sieso Presidente, flanqueado por las candidatas madrileñas (vestidas más deportivamente para la ocasión) y con una corte de altos cargos del gobierno detrás, también en bici, también con corbata, también estirados y todos con caras de estar fuera de lugar. Aunque según las declaraciones posteriores son todos unos grandes aficionados a la bicicleta tanto de paseo como en su faceta deportiva, que ya puestos podrían dar ejemplo diario y lo que nos íbamos a ahorrar en coches oficiales.

Si, ya sé, estamos en campaña electoral y todo vale. Y ahora más que nunca hay que llamar la atención, no basta con besar niños y dar la mano a las señoras al pasear por los mercados. Así que si hay que cantar y bailar se hace, y Antonio Carmona, candidato por el PSOE para la alcaldía de Madrid se arranca a cantar en ingles y luego se marca un chotis en programa de tarde de se supone mucha audiencia. Aunque Esperanza Aguirre ya había rizado el rizo cantando un chotis en inglés en otro programa de también se supone mucha audiencia, donde ya había salido Pedro Sánchez, el socialista guaperas candidato a Presidente. Esto me lo han contado porque yo no suelo ver ninguno de esos dos programas.

Albert Rivera ya se desnudó en su primera campaña para llamar la atención, cosa que consiguió, así que no creo que pueda superarlo. Y los de UPyD hacían unos graciosos spots cantando pero creo que no les queda gente ni para hacer los coros. Los de Podemos son demasiado serios para esas tonterías, pero todavía queda una semana y media en la que puede pasar de todo.

Siempre me pareció muy poco serio ese lado “espectáculo” del Presidente de los Estados Unidos, y esperaba que aquí, en la vieja Europa no hiciera falta tirar de artes escénicas para triunfar en las elecciones, pero parece ser que se ha levantado la veda y ya se sabe, “tonto el último”.

Yo preferiría que mejoraran sus dotes de oratoria y las utilizaran para responder preguntas en ruedas de prensa de verdad, para explicar sus programas y hasta para pedir perdón por los posibles incumplimientos y errores cometidos, pero durante los cuatro años de mandato, no solo en los meses de campaña electoral, que entonces es cuando el escepticismo nos invade a todos después de tanta saturación de dichos y desdichos.

Así que, aunque debería decir eso de que gane el mejor, en el caso de la política es imposible, ya que es una competencia basada en ideas, creencias y prejuicios, nada más subjetivo y lejos de poder ser evaluado de manera imparcial. Una gran parte del electorado se queda defraudado por los resultados y sufriendo de antemano por los futuros desastres que acaecerán mientras otra gran parte se levanta al día siguiente con ese mantra mental del “hemos ganado” propio de las finales de fútbol, con más entusiasmo ciego que conocimiento real de las soluciones propuestas por su partido “ganador”.

Pero algo me dice que estas elecciones serán distintas, igual no queda claro quien gana y quien pierde, o igual todos ganamos con esa prevista diversidad que las encuestas muestran día si y día también.

Yo todavía me tengo que decidir, nunca tuve tantas opciones y a la vez, tantas dudas.

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