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Se acabó el verano. Se acabó el tiempo en el que uno procura abstraerse, evadirse, olvidarse… salir un poco de su vida real. Empezaron el curso, los trabajos, las búsquedas de empleo, las revisiones médicas, los deberes, las prisas… y se acabaron las excusas. Ya no nos vale ese quiero descansar un poco de todo para evitar enfrentarnos a lo que no nos gusta. Cuando nos vamos de vacaciones aspiramos a que a la vuelta haya problemas que se hayan resuelto, o decisiones que ya no haga falta tomar y, extrapolando al blog, temas sobre los que ya no haya que escribir. Pero, así como en la vida real las decisiones no tomadas nos esperan sin tomarse y los problemas sin resolver nos esperan sin resolverse, los temas también están aquí, esperándonos, agravándose más, si cabe, porque quienes habrían de tomar las grandes decisiones que los eliminarían como temas importantes a debatir, no lo hacen.

Inmersos estamos al volver de vacaciones en las mismas historias que antes de irnos, en las mismas…sólo que en peor. Hablan Carmen y Patricia de los regugiados, en su mayoría aún futuros refugiados porque no llegaron a destino, porque se habla de las cifras que se van a repartir pero no se termina de llegar a mandar autobuses a recogerlos y llevarlos a cualquiera que vaya a ser su destino final, si es que este se sabe. Pero, al ver esa diferencia entre lo que se dice se va a hacer y lo que efectivamente se hace, no puedo por menos que pensar que hay una dificultad inmensa en poner en práctica ese reparto teórico y convertirlo en acogidas reales. Y, cuando estoy segura de que esa enorme dificultad es casi insalvable, resulta que salta a la prensa que el refugiado que recibió la patada de la periodista húngara  ha sido identificado y un club de fútbol español ha ido a recogerlo y le acoge proporcionándole, a él y a su familia, trabajo y casa. Y no puedo por menos que preguntarme… ¿de verdad es tan fácil?  ¿y si es tan fácil por qué no se hace con los demás? Pero mi pregunta, claro, queda sin respuesta…

Pero las noticias no dejan de encadenarse y la última, no sé si noticia, rumor o invento, se refiere a que el padre de la familia siria que ya está en Getafe podría ser un entusiasta del islamismo radical y terrorista. Entonces ahora, con la nueva información (o desinformación), hay que replantearse si los podemos acoger o no, si hay que analizar antes a quién se acoge, si hay que hacer una investigación policial previa, y venga síes… y yo soy incapaz de hacerlo porque llega a un punto en el que me siento del todo ignorante, porque yo creo que hay que facilitar la acogida ya, cuanto antes, pero, si tengo que decidir los detalles, resulta que no tengo ni idea de cuál es la forma de hacerlo.

Lo de sentirse ignorante tiene una ventaja, la de dejar paso a quienes más saben (en mi caso “delego” y apoyo a ACNUR), pero, a efectos de este blog, tiene un gran inconveniente, el de que, si sigo sintiéndome ignorante, no sé de qué voy a escribir durante este curso…

Al más puro estilo Simeone, intentaré ir planteándomelo lunes a lunes, ¡hasta el próximo!

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