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No me he enterado muy a fondo de cuál ha sido el problema con Aratxa Quiroga y la iniciativa que la ha defenestrado. Hoy voy a hacer simplemente una reflexión al hilo de escuchar unas palabras de Alfonso Alonso, gran defensor de principios morales. Alonso, en sus declaraciones, rechazaba la propuesta de Quiroga pues pasaba por incluir a EH Bildu en una iniciativa para la convivencia, y esto no era posible porque ese partido se ha negado a condenar explícitamente el terrorismo de ETA. Por ese motivo, en el PP, como muestra de su incuestionable respeto a los derechos humanos y a las víctimas, han decidido no consentir ningún tipo de acuerdo con personas que no hagan condena explícita de los asesinatos.

Es una postura legítima. A mí el tema del asesinato no me seduce nada, siempre he sido partidaria de otro tipo de técnicas modernas y democráticas de resolución de conflictos como la libertad de expresión, el consenso, el respeto a las mayorías, el diálogo… lo que me llama la atención es que esa postura tan tajante e inamovible de exigir condena explícita al terrorismo poco tiempo de haber finalizado el conflicto en Euskadi la sostenga precisamente el partido que se niega en rotundo, incluso pasados cuarenta años, a condenar la dictadura y los crímenes cometidos a su amparo con el argumento de que ese tipo de crímenes pertenecen al pasado, y que lo necesario es mirar hacia delante y no abrir heridas que deterioran la convivencia…

Me imagino una delirante hipótesis  en la que se decidiera homenajear a Josu Ternera, Santi Potros o De Juana Chaos poniendo su nombre a una calle, o con una estatua ecuestre, y con qué legitimidad podrían oponerse los mismos que se niegan a que se modifiquen nombres de calles que aún honran a Francisco Franco y demás militares golpistas como el general Moscardó, o altos mandatarios durante la dictadura, responsables de miles de ejecuciones.

Todo asesinato es condenable, pero siempre hemos prestado mucha atención a los grandes números, y para dar un poco de perspectiva sobre quienes demuestran tanta tolerancia con los asesinados por unos y tan poca con los asesinados por otros, ahí van unas cifras:

Número aproximado de personas asesinadas por el franquismo: no hay datos oficiales, porque faltan muchos muertos por encontrar. Pero los diferentes estudios las cifran entre 58.000-200.000.

Número aproximado de encarcelamientos políticos durante la dictadura: cientos de miles (he leído cifras que van entre los 200.000 y 1.000.000)

Número de personas asesinadas por ETA durante 50 años de terrorismo activo: 857.

Supongo que Alfonso Alonso, al igual que tantos compañeros de partido, como seres humanos que son, adolecen de resultar contradictorios, incoherentes, y con tendencia para usar diferentes varas de medir. Pero a ellos les ocurre de una forma especialmente llamativa. Quizás porque se empeñan una y otra vez en vanagloriarse públicamente de ello.

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Un pensamiento en “Condenas explícitas vs condenas explícitas

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