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Mientras nos siga pareciendo normal que la mujer sea un objeto al servicio del hombre seguirá siendo normal que algunos hombres las asesinen como si fueran suyas

Fragmento de la reflexión con la que Javier Gallego Crudo abre su último Carne Cruda. Palabras que hemos dicho y escuchado muchas veces y que parece que siguen cayendo en el vacío viendo el interminable goteo de mujeres muertas por violencia machista.

Se convocan manifestaciones multitudinarias, miles de hombres y mujeres rechazan la violencia y el asesinato, pero desde el poder político, económico y mediático se sigue discriminando, ignorando y favoreciendo el trato sexista a la mujer. No avanzamos, con intenciones y discursos emotivos por parte de los políticos no se soluciona el problema.

Leo en las redes sociales algunas respuestas de hombres (y lamentable alguna mujer) que dicen sentirse discriminados por la Ley contra la Violencia de Género, hablan de las denuncias falsas (un 0,007% según la Fiscalía General del Estado), de las feminazis, del hembrismo, términos acuñados para desprestigiar la lucha por la igualdad que las mujeres llevamos librando desde hace años, más de un siglo si recordamos a aquellas valientes sufragistas que se jugaron el tipo para poder votar, muchos más siglos si nos remontamos a todas esas mujeres que a lo largo de la historia estudiaron, descubrieron, inventaron, escribieron y pintaron corriendo el riesgo de ser insultadas, quemadas o simplemente ignoradas.

El feminismo no mata, el machismo si.

En Francia han hecho una encuesta a mujeres que usan el transporte público y el cien por cien de ellas han respondido que se han sentido acosadas en alguna ocasión. Eso es un porcentaje muy alto. Y no estamos hablando de un país tercermundista con una religión oficial que ningunee a las mujeres, de esos que violan en grupo a niñas en un autobús, no, estamos hablando de Francia, Europa, civilización occidental, cultura y sofisticación. Si esa misma encuesta la hicieran aquí el resultado sería exactamente el mismo, no conozco a ninguna mujer que desde la adolescencia a la madurez al subir a un autobús o metro no haya tenido que esquivar una mano que intentaba sobarle el culo, miradas lascivas, rozamientos indeseados, palabras guarras… resumiendo, falta de respeto. Aunque muchos hombres sigan defendiendo que eso son piropos y deberíamos sentirnos halagadas al recibirlos.

Hay otras realidades posibles. Islandia es un claro ejemplo de ello: El 24 de octubre de 1975, hace 40 años, las mujeres de Islandia celebraron “El Día Libre de las Mujeres”, ese día el 90% de las mujeres se pusieron en huelga. En lugar de ir a la oficina, dedicarse a las labores del hogar o cuidar de sus hijos, tomaron las calles de Islandia para manifestarse por la igualdad de género. Ese día cambió la percepción sobre las mujeres en el país y estableció el primer paso que lo situaría a la vanguardia de la lucha feminista.

Fue un viernes muy largo para los padres. Bancos, fábricas y tiendas tuvieron que cerrar, al igual que las escuelas y las guarderías, con lo que muchos padres tuvieron que llevar a sus hijos al trabajo. Se escuchaba a los niños jugar mientras los locutores leían las noticias en la radio. Cuando los presentadores de radio llamaban a los hogares de zonas remotas del país, en un intento de averiguar cuántas mujeres se estaban tomando el día libre, quienes atendían el teléfono eran, la mayoría de las veces, los maridos que se habían quedado en la casa cuidando a los niños

En 1975 había solamente tres mujeres diputadas, el 5% del Parlamento. Cinco años más tarde, Vigdis Finnbogadottir, una de las mujeres que aquel día salió a la calle para cantar, escuchar discursos y discutir ideas, venció a tres candidatos masculinos en las elecciones presidenciales y fue reelegida sin oposición en dos de las tres elecciones siguientes.

A día de hoy y a pesar de que la diferencia salarial todavía persiste en el ámbito laboral, Islandia encabeza el Índice Global de la Brecha de Género del WEF, lo que significa que es el país del mundo donde hay más igualdad entre hombres y mujeres. Cuenta con 28 mujeres en su parlamento (el 44%).

Pero lo mejor de Islandia es que hay cero asesinatos de mujeres a manos de una expareja.

Parece que los islandeses no odian a sus exmujeres.

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5 pensamientos en “Mujeres, machismo e Islandia

  1. Hoy va a ser largo, estoy dudando si dejármelo para el viernes… que mientras el sábado había una manifestación dos personas asesinaran a sendas mujeres o ex mujeres con ex suegra incluida me parece tremendo. He estado pensando acerca de esto. Creo que en el tema de los asesinatos hay algo que va más allá. Incluso en los larguísimos periodos históricos en los que la mujer por ley no tenía los mismos derechos que los hombres, no trabajaban, no tenían propiedades, no votaban, y la mujer era totalmente dependiente y supeditada al hombre… muchos hombres no las maltrataban ni las asesinaban. La mayoría, de hecho. Eso me hace pensar que hay motivos que van más allá de la igualdad salarial, de oportunidades laborales, etc… en el maltrato y el asesinato por parte de los hombres a sus parejas o ex parejas. Algo mal se está haciendo desde la infancia en la educación del respeto, del autocontrol, de la gestión de la ira y la frustración, para que se manifieste de forma violenta y asesina con tanta frecuencia. A mi me parece inconcebible, es que el número de muertes me produce estupor. ¿Pero qué demonios pasa?. Quizás, además de matemáticas, geografía, lengua, inglés y chino, estaría bien trabajar y enseñar recursos para gestionar las emociones violentas, y enseñar a respetar decisiones y emociones ajenas, aunque no se correspondan con las que uno quería. Y también enseñar la autoestima y el respeto, y la grandísima importancia que tiene el exigirlo.
    Curiosamente, busco en Internet y me encuentro con que Islandia es uno de los países con uno de los sistemas educativos más respetados del mundo.
    Y para soluciones a más corto plazo, para quienes padecen la amenaza y el miedo ya, y llegan tarde al tema educativo, me parece muy increíble que en caso de exista una amenaza muy grave y fundada de asesinato, sea la mujer la que tenga que esconderse en una casa de acogida y dejar su trabajo, amigos, familia, sacar a los hijos del colegio, cambiar de ciudad, etc… mientras el hombre puede seguir tranquilamente con su vida. Se establece una especie de prisión cautelar pero para ella. Es acojonante. (En casos menos amenazantes están las órdenes de alejamiento, que ya se comprueba en los titulares diarios para qué sirven).

  2. Pues sigue el viernes, porque hay tema (y dolor) para rato. Yo también creo que la solución está en la educación, porque desde luego el resto de políticas y experimentos que se han llevado a cabo hasta ahora no han dado ningún resultado sino todo lo contrario. A mí es que se me escapa, no lo entiendo, y me duele terriblemente 😦

  3. Desde luego que en la educación está la clave. Creo que si antes había menos asesinatos de mujeres era, precisamente, porque estaban sometidas. Ahora, cuando se atreven a separarse de un hombre que las trata mal, a independizarse, es cuando ellos se vengan matando. Creo que algunos todavía siguen considerando a las mujeres como objetos de su propiedad y no toleran que el objeto se les oponga. Parece mentira tanto atraso, pero así es.

  4. “El feminismo no mata, el machismo sí ” es una frase como un puño. Creo que, por desgracia, la usaré a menudo.

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