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Nos explicaba Patricia el viernes el reparto del accionariado en los grandes grupos de comunicación en España. Un reparto que marca su línea editorial (aunque en uno de los grupos figuren medios de distinta línea ideológica) y que, en opinión de Patricia, llega a deteriorar la calidad de nuestras opiniones hasta el punto de restar validez a las opciones que elegimos.

Todos los medios de comunicación tienen una línea ideológica que no esconden o que, aunque intenten esconder, se evidencia en el tono de sus artículos, sus editoriales, la elección de las portadas y titulares o las firmas de sus columnistas. Todos añaden un sesgo a su objetividad y, en función de ese sesgo, los lectores hacemos nuestra elección.

Ya hace mucho que me tocó iniciar la andadura de este blog y lo hice con un artículo en el que explicaba mi opinión sobre la objetividad de los medios de comunicación y cinco años después, al menos con ese post, sigo estando de acuerdo. Al elegir el medio de comunicación por el que nos informamos cada uno está eligiendo el sesgo que le conviene. No es algo diferente de lo que hacemos en cualquier otro ámbito de nuestra vida. Hay personas a las que les otorgamos confianza y credibilidad y hay otras a las que no.

Son muchos los que defienden la objetividad absoluta de los medios de comunicación que, casualmente, siguen una línea ideológica coincidente con la suya y sin duda alguna encontraríamos acérrimos defensores de la objetividad de todos y cada uno de los medios citados por Patricia en su artículo del viernes, todos, a pesar de sus grandes diferencias y de que la misma noticia redactada en cada uno de los medios llegue a parecer absolutamente diferente.

No creo que ahora mismo tenga solución esa falta de objetividad de los medios de comunicación que no nos son afines. Hasta los nuevos medios independientes de los grandes grupos empresariales y financiados por crowdfunding agrupan a sus socios por afinidad ideológica y entendimiento parecido de la objetividad. Lo que sí es verdad es que, con una ventaja enorme sobre lo que ocurría hace pocos años, ahora mismo el que no se informa bien es porque no quiere, porque medios de contraste de cada información tenemos unos cuantos.

El pleno de investidura del sábado me pilló en la calle, a pocas manzanas del Congreso. Mi vivencia directa de lo que ocurrió se reduce al disfrute peatonal con otras decenas de miles de personas de las calles aledañas a la Carrera de San Jerónimo gracias al corte de tráfico que, en previsión de problemas por la manifestación que habría de rodear el Congreso, nos permitió a una gran cantidad de gente “rodear” al Congreso en otros círculos un poco más lejanos del de la convocatoria oficial con una intención claramente turística, lúdica y paseante, nada agresiva con el entorno ni con los diputados reunidos, con el ruido de fondo del helicóptero que, desde las alturas, vigilaba la zona. Evidentemente esa vivencia mía nada tiene que ver con lo que ayer leí en los medios de comunicación porque yo estuve muy, muy cerca de la noticia, pero no participé de ella.

Así que ayer por la mañana, para informarme de lo que realmente pasó, leí alguno de los medios de comunicación con más lectores y me enteré del resultado final de la votación y de los titulares destacados de los discursos de los portavoces, luego vi los vídeos grabados con esos mismos discursos, vi y leí las reacciones de los insultados en esos discursos, las reacciones de los insultadores a las reacciones de los insultados, el ambientazo que se encontraron los diputados a la salida… y, por contrastar, fui a las cuentas personales de twitter de varios de los implicados. En esas cuentas expresan su opinión sin intermediarios y mantienen incluso diálogo directo con algunos otros de los implicados o con cualquiera que haya entrado en su cuenta a decir lo que sea. Con toda la información recopilada, yo me pude formar una opinión sobre lo que ocurrió en el debate de investidura, sobre lo que cada uno de los portavoces dijo, sobre las intenciones de lo que dijo, sobre el tono en el que lo dijo, sobre el objeto y finalidad de su voto y hasta sobre la adecuación o no de la ropa que se puso o el peinado que llevó. Una opinión todo  lo completa que he querido y que no considero invalidada por que mi primera fuente de información sean medios de comunicación manejados por sus accionistas.

Todos los votantes somos mayores de edad y esa edad mínima para ejercer el derecho al voto supongo está en relación con la idea de que cada sujeto haya terminado el proceso de formación que culmina en lo que se denomina edad adulta. Una de las cualidades de esta edad, vital a la hora de emitir nuestros votos, es haber llegado a la conformación de un espíritu crítico que te permite formar tu propio criterio partiendo de toda la información que el entorno te ofrece. No se nace con ello y es fruto de años de vivencias, lecturas, conversaciones… hay quien lo alcanza antes de la mayoría de edad, hay quien lo alcanza más tarde y quizá haya quien no lo alcance nunca pero, como edad mínima para poder votar, hacerla coincidir con aquella a la que la persona asume la plena responsabilidad de sus actos, parece tener sentido.

La duda sobre la calidad de nuestros votos por la parcialidad de los medios de comunicación transmite otra mayor sobre la madurez de la mayoría del electorado, sobre esa capacidad para elaborar nuestro criterio propio, maduro e independiente, con la información que tenemos disponible.

No es tan mala la parcialidad de los informadores como la inmadurez de los que han de recibir sus informaciones. Pero esa inmadurez ¿será real? ¿o existirá solo, como la parcialidad, en quienes no piensan como nosotros?

Imagen destacada: Sin título, de Jorge Caballero Jiménez, vía flickr

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2 pensamientos en “Sobre la imparcialidad y la madurez

  1. Lamento ser negativa pero creo que existe una inmadurez, y grande, en el electorado. No todo el mundo contrasta ni usa el juicio crítico, Ana. Para empezar, para hacerlo, como bien has señalado, es necesario acudir a información digital, a prensa digital independiente, a plataformas como twitter, etc. Demográficamente somos una sociedad mayor, y con un nivel cultural regularcillo. La gente joven sí se informa de otra forma, y contrasta fuentes. Al menos en mayor medida. Gran parte de los mayores de 60 años se informan en su mayoría a través de radio, prensa tradicional y televisión. Y además, normalmente, como dices, a través de los medios que les resultan más afines. Si hay poca diversidad de pensamiento político en los medios tradicionales, y aún así, el que elige escucha el día entero la ser y lee el país, o anda con la cope y el mundo todo el día…Pero aún así, conservo la esperanza de pensar que si hubiera unos medios informativos más plurales, los usuarios contrastarían más. También considero que los medios de comunicación tienen una responsabilidad grande en la polarización política, y en la divulgación de tonterías (no digo con esto que los ciudadanos estemos exentos de toda responsabilidad, ojo, pero los medios ayudan y refuerzan). Creo que quien es de derechas, por muy plurales que fueran los medios continuará votando a partidos de corte conservador, esto es así, pero también creo que si no se hubieran dicho tantas tonterías acerca de la nueva izquierda, nuestros consumidores de medios tradicionales no vivirían con el terror con el que viven, temiendo que lleguen los de podemos, por ejemplo, les expropien sus viviendas y sus planes de pensiones, e instauren la nueva venezuela. Una cosa es la línea editorial y otra la manipulación informativa, y la hay. Y dentro de las líneas editoriales, y las opiniones, las hay más plurales y menos. Yo leo casi a diario El País, El Mundo, y Eldiario.es, y ocasionalmente El confidencial y Diario Público, y veo las noticias de TV1 y a veces La SEXTA. También veo debates políticos -cada vez menos- en TV1 y en la Sexta. Por poner un ejemplo, en los debates de TV1 llevan a un periodista de La Razón, a otro de El Mundo, a otro de El País, y normalmente a algún representante del PP. En la Sexta Noche en un lado del debate hay dos periodistas de prensa conservadora, un representante del PP y otro de Ciudadanos. Al otro lado, dos periodistas de prensa progresista, alguien de podemos y de PSOE. Aún siendo un programa de corte progresista, en sus debates todas las formas de pensar tienen voz en la misma proporción. Dime cuándo ocurre eso en medios conservadores…

    • Es verdad que en la Sexta Noche hay representantes de todos los bandos pero también es verdad que la elección de los representantes de la ideología conservadora parece hecha adrede para que no sea muy atractiva. Hace siglos que no veo un debate de calidad en televisión pero quizá no sea tanto culpa de las televisiones como del perfil de los políticos actuales. En cuanto a las tonterías o no que se dicen sobre los políticos y los partidos, creo que se reparte para todos los lados y tristemente algunas con el tiempo se van confirmando. A Podemos no creo que le perjudique tanto la prensa como ellos mismos, con sus declaraciones y actuaciones. En general la mayoría del electorado se sitúa en posiciones moderadas y su tendencia a la moderación no está siendo muy creíble. Empieza por fin una legislatura, lo poco o mucho que dure espero sirva al menos para ir poniendo a cada uno en su sitio.

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