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El CETA es el tratado de libre comercio entre Europa y Canadá, que se ha firmado recientemente, y que ahora está pendiente de la ratificación del parlamento europeo por mayoría simple, y después, de cada uno de los estados miembros.

¿En qué consiste? Pues básicamente se trata de que Europa y Canadá conforman un espacio comercial único: se eliminan los aranceles y se simplifican exportaciones e importaciones, las empresas europeas pueden acceder a las licitaciones públicas canadienses y viceversa, se permite que profesionales como ingenieros o arquitectos de ambas regiones puedan ejercer su profesión en ambas… en principio, así se vende este tratado. Más facilidad para el comercio, más oportunidades de negocio, más dinerito para todos.

Pero el CETA tiene un componente peliagudo. Se trata del tema de la resolución de conflictos. Con el argumento de lo lenta que va la justicia tradicional, que no debe ser solo cosa de España sino de la Unión Europea en su conjunto, y parece que también Canadá, y para agilizar los conflictos inversor-estado, éstos se van a resolver mediante un arbitraje independiente que se llama Corte Multilateral de Inversiones, en adelante ISDS (aunque también le ponen las siglas ICS). Eso significa que un inversor puede denunciar ante esta corte a cualquier estado si considera que ese Estado ha legislado en contra de sus intereses económicos. Es decir, que si por ejemplo el señor Montoro estimara establecer un impuesto que gravara, entre otras empresas, a un inversor canadiense, España podría ser denunciada ante esta Corte, y si esta Corte resolviera en favor del inversor, le obligaría a España a pagar una indemnización. ¿Y cuando España tiene que pagar una indemnización o multa o sanción, qué significa? Pues que quienes lo pagamos somos los españolitos vía impuestos. Es así. Y se llama pérdida de soberanía en detrimento de la salvaguarda de los intereses económicos de las empresas que inviertan aquí. De aprobarse definitivamente el CETA, estos casos de pérdida de soberanía de los Estados se generalizarían: las empresas canadienses y estadounidenses, con tal de que tengan una filial en Canadá, podrían demandar a un Estado miembro de la UE en caso de considerar que cualquier movimiento legislativo o político pusiese en peligro sus inversiones.

Asimismo, en materia de seguridad alimentaria, en el CETA se aplicará la legislación más laxa, es decir la canadiense. mientras la legislación europea vigente no acepta ninguna contaminación por organismos modificados genéticamente (OMG) en semillas y alimentos, los textos acordados entre la UE y Canadá demuestran una concesión de la UE para aceptar niveles de contaminación en productos importados desde Canadá. Además la UE estaría dispuesta a incrementar las importaciones de colza transgénica como parte del acuerdo.

En cuanto a las denominaciones de origen, conviene señalar que Canadá, como otros países, entre otros Australia, China o los Estados Unidos, no tiene un sistema de protección de denominaciones de origen (IGs), sino de derecho de marcas, a través de marcas colectivas o marcas de certificación, siguiendo un modelo completamente distinto al de la UE. Sin embargo, fruto de la negociación, la Comisión Europea ha conseguido que Canadá haya aceptado 145 indicaciones prioritarias de la UE, 27 españolas, con un nivel de protección comparable al de la legislación de la UE.

De las indicaciones geográficas de productos españoles aceptadas explícitamente por Canadá, más de la mitad, 15, corresponden a aceites. Los embutidos y jamones solamente cuentan con protección total, Guijuelo, Jamón de Huelva, Jamón de Teruel, Salchichón de Vic y Llonganissa de Vic. En quesos, exclusivamente dos, Manchego y Mahón. Mientras la UE ha aceptado que los canadienses sigan utilizando las marcas Orange Valencia, Valencia Orange (en francés e inglés) y Valencia para cítricos suyos, los negociadores solamente han concedido a España, Cítricos valencianos y Citrics Valencians. Las restantes 3 inscripciones que España podrá defender sin el peligro de tener contenciosos o litigios, son Azafrán de la Mancha, Turrón de Alicante y Jijona.

Por citar algunos productos muy conocidos que estarían desprotegidos a expensas de arbitrajes y juicios en caso de conflicto están el Plátano de Canarias, Chorizo de Cantimpalos, Melón de la Mancha, Pimiento de Gernika, Tarta de Santiago, Alubia de la Bañeza, Mazapán de Toledo, todas las carnes, terneras y ternascos, así como pescados, el Sobao Pasiego, la Sobrasada de Mallorca y la Cecina de León , entre otros.

¿Merece la pena?

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4 pensamientos en “CETA CON C

  1. Como todo lo que escribes , está claro que es una mierda . Puse en mi muro también un vídeo humorístico de Nicole Ferroni en el qué explica las oscuras maniobras que se realizaron en la votación francesa (?) de forma que pasó la votación cuando podría no haber pasado. Fue adoptada ilegalmente y de forma banal a espaldas de los realmente concernidos, el pueblo ..

    • Hay cosas que se deberían someter a votación, no? Así como mínimo se verían obligados a informar. Yo porceso confío más en partidos que abogan por una democracia directa, se les puede controlar mejor si antes de una decisión importante solicitan el refrendo de los ciudadanos….eso creo.

  2. Nooooo, lo que escribes es genial y certero. La mierda es el tratado!!!!!! Sorry por el mal uso de la lengua castellana..querida dcir, como todo lo que escribes, diste en el clavo de nuevo o algo así

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